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Llegué tarde a tu amor no tuve suerte. Navegando en tu noche, distraída anduvo mi alma triste, inadvertida
y sólo consiguió quedar inerte.
Ansiaba caminar pisando fuerte,
acercarme a tus brazos, a tu vida,
equivoqué la ruta en la partida,
llegué tarde a tu adiós y fue mi muerte.
Cansada de este andar, ya sin aliento,
- sabiendo errado el toque de Cupido -
apreté entre los labios mi lamento
rogando con fervor, llegue el olvido
audaz reto a mi arquero en nuevo intento,
y que haga diana al centro de mi nido.
La rosa que sostienes en tu mano pintada con sus pétalos de noche, será de nuestro amor el dulce broche
hallazgo de una tarde de verano.
La luna nos sonríe, es muy temprano apenas ha pasado medianoche
el brillo de su cielo es un derroche
tu presencia, mi goce cotidiano.
Es magia lo que inspira mi poema, conjuro que trasciende el Universo
y en las manos se vuelve poesía.
Como única y sutil estratagema, recita de uno en uno cada verso,
tu boca que se encuentra con la mía.
Ver el archivos adjunto 55375 Se cruza con la tuya mi mirada
prendida en el destello de tus ojos
y las fresas en sus vestidos rojos
nos hacen compañía en la velada.
Tu dulce aroma inunda la alborada
mientras tu boca calma mis antojos,
abriendo con ternura tus cerrojos
te aprietas a mi piel enamorada.
Es suave de tu vientre la textura
que mis manos acarician codiciosos fresca fruta que enciende las pasiones.
Un amor que nació de la locura
de besos que se dieron generosos
y una noche bordada de ilusiones
Ana Mercedes Villalobos
La vida con su canto nos invita,
a nacer como sueño que ilusiona
y luego con carita respingona,
te recuerda que el tiempo nos limita
Revuelve los rincones, nos agita,
buscando sin parar a la persona
que en sus ojos y manos colecciona
la alegría, que al alma resucita.
No es que siempre la vida sea risa
a veces es muy triste y es muy dura,
por eso hay que tomarla entre los brazos,
acunarla con mimos y sin prisa,
para unir con cariño sus pedazos,
hacer de ella, la más grata aventura.
Ver el archivos adjunto 56788
Que orgullo ésta, mi lengua castellana
dulce don que seduce y me enamora,
en su luz he nacido cada aurora,
es cordón que nos une y nos hermana.
Se teje su riqueza en filigrana
de amor y de ternura es creadora,
su música nos mece a toda hora
desde España a mi tierra americana.
Celebro eternamente este regalo
que permite expresar mi sentimiento
y elevarlo hasta Dios en la distancia.
Sin tener que cumplir el intervalo,
entre mi corazón y el pensamiento,
aprovecho su garbo y su elegancia.
Aterrada me asomo a los sonetos hoy comienzan mis letras bien rimadas pero quiero tener muy aclaradas
las dudas que me ponen en aprietos.
Difícil recorrer los vericuetos
al sentir mis ideas desbocadas
incomoda dejarlas amarradas
cuando apenas vislumbro los bocetos.
Y es que vale la pena el sacrificio.
Por lograr ver mi sueño realizado,
someto las palabras a mi juicio.
En este arduo decir tan refinado
he logrado ajustar el artificio
alcanzando este anhelo postergado.
El sueño desvelado
que me importa, si versos tan ufanos,
se desprenden airosos de mis manos.
Ver el archivos adjunto 55378 Quiero escribir mis letras a un amigo
que el destino acercó con gran dulzura,
y que hizo de mis sueños la costura,
hilando la amistad que trae consigo. Coincide que sus versos son abrigo que se ofrecen a mi alma con cordura, una dulce mirada que perdura un manantial, el canto que prodigo.
Promesa que se asoma iluminada como oasis de hermosa primavera, unos sueños naciendo la alborada.
Son poemas que llegan sin espera en tiempos de mejilla sonrojada, cariño que se entrega sin frontera.
Mis manos se han cansado de perderte
inventan el amor en cada verso,
amor que es un dolor, cruel y perverso
un dolor, que se duele de dolerte.
Si pudiera en mis letras retenerte,
retomar aquél sueño ya disperso,
de un trazo olvidaría el tiempo adverso
del sueño que naciendo, se hizo muerte.
Quisiera, si es posible, si pudiera,
entregarme a tu amor como asidero,
caminar junto a ti, la vida entera.
Vulnerable a la huella del te quiero
que revivió en mi piel la primavera
esperaré por ti, sólo te espero.
Ana Mercedes Villalobos
Cegado por los celos
Cegado por los celos, vi el abismo,
de un mundo que se abrió sólo a la muerte
que el mundo no era vida sin tenerte
y muerte, por un amor puro espejismo.
No entiendo tu lamento y tu incordura,
quizá por ser dolor de arrepentida
hoy vuelvas lamiéndote la herida
cuando la herida es mía y aún supura.
Marché sin un reproche, aunque dijera
que era baladí tu alegatorio,
y por herirme, Dios te maldijera.
Un “Te amo” sin firma ni remite
en la esquela guardada en tu escritorio
fue una daga. Permíteme el desquite.
Carlos Serra Ramos
Tal vez
Tal vez mi amor, no fue tan merecido
si pudiste dudar por una esquela,
¿Me tratas como ingrata mujerzuela
por un "Te amo" sin firma remitido?
Te entiendo por los celos abatido,
pero mi amor por ti no fue novela,
mi alma herida aún sufre la secuela
por tu marcha, cuál prófugo bandido.
Prefiero de tu boca mil reproches
y no tanto silencio, tanta rabia,
es que sin ti, mis días son mas noches,
que será de mi cuerpo sin tu savia?
Te permito el desquite, pero espero
que entiendas que es a ti, a quien yo quiero.
Ana Mercedes Villalobos
Si fue dolor
Si fue dolor pensar que me engañabas
por un “te amo” escrito con tu letra
más dolor por la duda me penetra
si es cierto que era a mí, a quien amabas.
Celotipia corriendo por mis venas
obnubiló la mente enloquecida;
me fui como bandido, sí, una huida
al fondo del abismo de mis penas.
No espero absolución de tu indulgencia;
la tierra me engulló tras la lectura
de tu carta, que dices fue locura,
locura es, que muerde la conciencia
porque te amo como tú, y muero
si no puedo decirte que te quiero.
Quisiera si es posible en este día inyectar todo el foro de ternura y hacer de la palabra la envoltura
que atraviese el azul con alegría.
Alborotar el verbo en Poesía
y lograr con mis letras la textura,
que arrope al corazón, en la dulzura,
del eco en que tu voz, se hizo la mía.
Atender a tu ruego de un soneto
dejando como obsequio esta mañana,
mi amistad apretada a tus mejillas.
Y en un puño de afecto bien repleto,
estas líneas cruzando tu ventana
que acerque finalmente dos orillas.
Decirte - entre comillas -
que "te quiero", y dejar tu oído inmerso
en el almíbar dulce de mi verso.
Ver el archivos adjunto 56522
Río rebelde en rápida carrera
ignorando su cauce se desboca,
choca su pie cayendo de la roca
y dolorido salta la barrera.
Mas se yergue buscando la ribera
el calor abrasante lo sofoca,
aferrado a su suerte que no es poca
regresa a remontar su cabecera.
Y se enfrenta al rigor de la vivencia
del descuido fugaz y repentino
que toma como justa penitencia
Confiando con pasión en su destino,
recuerda las razones de su ausencia
y vuelve decidido a su camino.