Ver el archivos adjunto 61554
El beso que me diste en el andén
desvistió sin pudor los corazones,
tus manos en mi espalda dos razones,
mi asidero, tu boca, mi sostén.
Ahora que en tus brazos soy rehén,
anido en mis pupilas tus facciones,
mis sueños se bordaron de ilusiones
de tu risa, turista en ese tren.
Esa luz que presiento en tu mirada,
mirada que se ofrece como vino,
se roba de mis labios la inocencia.
Me convoca a vivir enamorada,
encontrar de tu mano ese camino
que me devuelva, amor, a tu presencia.
Ana Mercedes Villalobos
El beso que me diste en el andén
desvistió sin pudor los corazones,
tus manos en mi espalda dos razones,
mi asidero, tu boca, mi sostén.
Ahora que en tus brazos soy rehén,
anido en mis pupilas tus facciones,
mis sueños se bordaron de ilusiones
de tu risa, turista en ese tren.
Esa luz que presiento en tu mirada,
mirada que se ofrece como vino,
se roba de mis labios la inocencia.
Me convoca a vivir enamorada,
encontrar de tu mano ese camino
que me devuelva, amor, a tu presencia.
Ana Mercedes Villalobos