No se si es olvido o cobardía,
mas no importa el tamaño de la duda
si al mirarme al espejo se desnuda
mi alma, en la versión cálida y fría.
No hablo de algún cuento o fantasía,
mas bien es su costumbre darme ayuda
y me deja en silencio, casi muda,
cuando ofrece su amable compañía.
Es fácil cuando tienes el carisma
que nos lleva en la vida a un gran festejo
confiando nuestro sueño a la apariencia.
Pero es duro querer ser una misma
sin ojos, sin rostro y sin reflejo
sumando sentimientos y conciencia.
Ana Mercedes Villalobos