La luna estaba allí, justo a mi lado
en su vestido hermoso, muy brillante
me tocó con su luz, fue un solo instante
dejó en mi corazón un haz plateado.
Y mi bosque de hermoso decorado
se prendió con su brillo alucinante
que erguido entre sus ramas arrogante
dejaba todo el cielo reflejado.
Mi pluma despojada de su sombra
se calla, embelesada sólo mira
tu rostro entre los versos, su dilema,
la urgencia de la boca que te nombra
tan cerca de esa luna que la inspira,
y que llena de letras su poema
Ana Mercedes Villalobos