Como un botón se asoma hoy a la vida
regando con su aroma corazones
y dándole a mi pluma mil razones
de sentirse feliz y conmovida.
Una niña preciosa, presumida
que ha llenado a su abuela de ilusiones
disipando en su cielo nubarrones
bendición de mañana florecida.
En su cara risueña no hay desvelo
sólo un pecho que se abre agradecido
en un canto de alegres alabanzas.
A sus ojos azules como el cielo
se abraza el amor, cálido nido,
dos luceros llenitos de esperanzas.
Ana Mercedes Villalobos