Uqbar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Poso mis manos en el pecho de un mirlo
y siento en su trino la obertura a tu nana.
Observo bogar a las nubes protegiendo tu piel,
y al sol celoso y resignado,
meciendo precavido tu capazo.
Y amaneces vestido de risa,
sólo comparable en ternura
al relincho de un potro*.
Y acuno tu sueño en mi pecho
y le pido al tiempo que no turbe tu infancia.
Duendes mecen el viento
posando con antojo en tu frente
la ternura de un beso.
Hoy pediré prestada a la noche
un puñado de estrellas,
y haré un sonajero que provoque tu risa
empapando al mundo con la más hermosa
inocencia.
*Del poema de Vicente Huidobro "Eres más hermoso que el relincho de un potro en la montaña"
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