Antares
Poeta adicto al portal
Entre cuatro paredes viejas y mugrientas,
oía las voces de la muchedumbre.
Sentía un frío polar que inundaba cada centímetro de mi piel,
aunque el día había amanecido con un calor sofocante.
Llegué a discernir
que era el propio miedo
que me estaba helando la sangre.
El chirriante cerrojo
quedó liberado
dejando frente a mí,
una sombra lúgubre.
Me ató fuertemente
las muñecas a mi espalda,
me condujo hacia la calle.
Los insultos precedían a los escupitajos, que los asistentes
a la ejecución, me arrojaban.
Comenzaban a flojearme las piernas.
Y el terror se fue adueñando de mi persona a medida que llegábamos a la plaza.
Notaba la humedad de mi orín
descendiendo por mis muslos.
Me hundí en el hoyo
quedando inmovilizado mi cuerpo.
La sombra tétrica
me encapuchó la cabeza.
Dio la orden ,
comenzaron a llover piedras sobre mi.
Grité de dolor, de pánico...
Fue lenta, muy lenta la agonía.
Solamente en mi defensa pude decir:
“TAN SÓLO AMÉ”.
oía las voces de la muchedumbre.
Sentía un frío polar que inundaba cada centímetro de mi piel,
aunque el día había amanecido con un calor sofocante.
Llegué a discernir
que era el propio miedo
que me estaba helando la sangre.
El chirriante cerrojo
quedó liberado
dejando frente a mí,
una sombra lúgubre.
Me ató fuertemente
las muñecas a mi espalda,
me condujo hacia la calle.
Los insultos precedían a los escupitajos, que los asistentes
a la ejecución, me arrojaban.
Comenzaban a flojearme las piernas.
Y el terror se fue adueñando de mi persona a medida que llegábamos a la plaza.
Notaba la humedad de mi orín
descendiendo por mis muslos.
Me hundí en el hoyo
quedando inmovilizado mi cuerpo.
La sombra tétrica
me encapuchó la cabeza.
Dio la orden ,
comenzaron a llover piedras sobre mi.
Grité de dolor, de pánico...
Fue lenta, muy lenta la agonía.
Solamente en mi defensa pude decir:
“TAN SÓLO AMÉ”.
Aún hoy existen países que hacen uso de las lapidaciones como método de ejecución por adulterio.
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