Chepeleon Arguello
Poeta veterano en el Portal
ESTANCIAS
Odio los olores que salen de mi cuerpo,
saben a mentiras de fármacos y a muerte programada.
Ni la belleza de Julia Cabistán*, pudo con el tiempo,
y aquí estoy, de un cuarto a otro cuarto
respirando enfados, sodomizando la agreste nada.
El dolor juega con vos, como sus zarpas deshumanizadas,
aunque estoy muy cerca de advertir
en cómo y el cuándo, el cuerpo se plegá y el alma se apaga,
ya no me atrapa el encanto, las sirenas suicidas del vivir.
Estás, y no estás con vida,
rumiando el pasado, tratando de imitar las
repercusiones de las imágenes atrapadas en tus garras.
El sabor de las cosas dejan de serlo.
Se apodera de tu paladar, lo indoloro.
Suave, a paso de araña se va posesionando de tu alma,
te pierdes en la seda de las horas que emana a cada paso,
hasta redimirte en el capullo sin eclosión,
una sola masa hilada de sueños, efluvios de la vida.
Y ya tarde, ellos, los que lloraron tu muerte
comprenden tu final, que se pronunció frente a ellos.
Julia y los recuerdos del silencio Autor: Ricardo Pasos Marciacq
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