• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Campanada

Khar Asbeel

Poeta fiel al portal
Suenan las nueve campanadas


desquebrajando el velo de mi paz fugitiva.


Es tiempo de marchar, oí el llamado.


Sigo el camino negro que labró mi llanto.


Todo mi equipaje se aprieta bajo mi piel,


no hay espacio para mentiras ni lamentos.


Desnudo navego en este mar acerbo


carente de orilla cómplices,


donde el reflejo de mi rostro muerto


huye del ansia de mis ojos inciertos.


Doce antorchas oscilan sobre las aguas:


La procesión fúnebre de mi alma extraviada.


Me detengo a cantar el réquiem


ante la fosa abierta exigiendo mi carne.


¿Por qué todo es tan frío?


¿Por qué nadie está conmigo?


La voz del campanario murmura sobre el horizonte:


“La Muerte es el viaje más íntimo”.


Nada me queda más que vestirme de gusanos


y esparcir mis entrañas a los cuervos.


Arrullando mi fantasma en su última cuna


me estremezco ante las orfandad de Dios.


El cielo y el mar son uno solo,


la pupila eterna del vacío infinito.


Entregado al vértigo primigenio


me dejo caer en las fauces de la Nada


mientras en el tiempo se diluye


la última campanada.

doug-bell-graveyardwalkers-soila.jpg

 
Suenan las nueve campanadas


desquebrajando el velo de mi paz fugitiva.


Es tiempo de marchar, oí el llamado.


Sigo el camino negro que labro mi llanto.


Todo mi equipaje se aprieta bajo mi piel,


no hay espacio para mentiras ni lamentos.


Desnudo navego en este mar acerbo


carente de orilla cómplices,


donde el reflejo de mi rostro muerto


huye del ansia de mis ojos inciertos.


Doce antorchas oscilan sobre las aguas:


La procesión fúnebre de mi alma extraviada.


Me detengo a cantar el réquiem


ante la fosa abierta exigiendo mi carne.


¿Por qué todo es tan frio?


¿Por qué nadie está conmigo?


La voz del campanario murmura sobre el horizonte:


“La Muerte es el viaje más íntimo”.


Nada me queda más que vestirme de gusanos


y esparcir mis entrañas a los cuervos.


Arrullando mi fantasma en su última cuna


me estremezco ante las orfandad de Dios.


El cielo y el mar son uno solo,


la pupila eterna del vacío infinito.


Entregado al vértigo primigenio


me dejo caer en las fauces de la Nada


mientras en el tiempo se diluye


la última campanada.

doug-bell-graveyardwalkers-soila.jpg

Creo que has encontrado el foro perfecto para tu hermoso poema. Me agradó visitar tu espacio poeta, un abrazo
 
Suenan las nueve campanadas


desquebrajando el velo de mi paz fugitiva.


Es tiempo de marchar, oí el llamado.


Sigo el camino negro que labró mi llanto.


Todo mi equipaje se aprieta bajo mi piel,


no hay espacio para mentiras ni lamentos.


Desnudo navego en este mar acerbo


carente de orilla cómplices,


donde el reflejo de mi rostro muerto


huye del ansia de mis ojos inciertos.


Doce antorchas oscilan sobre las aguas:


La procesión fúnebre de mi alma extraviada.


Me detengo a cantar el réquiem


ante la fosa abierta exigiendo mi carne.


¿Por qué todo es tan frío?


¿Por qué nadie está conmigo?


La voz del campanario murmura sobre el horizonte:


“La Muerte es el viaje más íntimo”.


Nada me queda más que vestirme de gusanos


y esparcir mis entrañas a los cuervos.


Arrullando mi fantasma en su última cuna


me estremezco ante las orfandad de Dios.


El cielo y el mar son uno solo,


la pupila eterna del vacío infinito.


Entregado al vértigo primigenio


me dejo caer en las fauces de la Nada


mientras en el tiempo se diluye


la última campanada.

doug-bell-graveyardwalkers-soila.jpg

Eseperando ese aviso de la ultima campanada, una estela de melancolia que
siente como la vida ultrajada busca el azufre final, puede ser disolucion o
mejor premonicion para ese destierro en vida. excelente.
saludos de luzyabsenta
 
Atrás
Arriba