Khar Asbeel
Poeta fiel al portal
Suenan las nueve campanadas
desquebrajando el velo de mi paz fugitiva.
Es tiempo de marchar, oí el llamado.
Sigo el camino negro que labró mi llanto.
Todo mi equipaje se aprieta bajo mi piel,
no hay espacio para mentiras ni lamentos.
Desnudo navego en este mar acerbo
carente de orilla cómplices,
donde el reflejo de mi rostro muerto
huye del ansia de mis ojos inciertos.
Doce antorchas oscilan sobre las aguas:
La procesión fúnebre de mi alma extraviada.
Me detengo a cantar el réquiem
ante la fosa abierta exigiendo mi carne.
¿Por qué todo es tan frío?
¿Por qué nadie está conmigo?
La voz del campanario murmura sobre el horizonte:
“La Muerte es el viaje más íntimo”.
Nada me queda más que vestirme de gusanos
y esparcir mis entrañas a los cuervos.
Arrullando mi fantasma en su última cuna
me estremezco ante las orfandad de Dios.
El cielo y el mar son uno solo,
la pupila eterna del vacío infinito.
Entregado al vértigo primigenio
me dejo caer en las fauces de la Nada
mientras en el tiempo se diluye
la última campanada.
desquebrajando el velo de mi paz fugitiva.
Es tiempo de marchar, oí el llamado.
Sigo el camino negro que labró mi llanto.
Todo mi equipaje se aprieta bajo mi piel,
no hay espacio para mentiras ni lamentos.
Desnudo navego en este mar acerbo
carente de orilla cómplices,
donde el reflejo de mi rostro muerto
huye del ansia de mis ojos inciertos.
Doce antorchas oscilan sobre las aguas:
La procesión fúnebre de mi alma extraviada.
Me detengo a cantar el réquiem
ante la fosa abierta exigiendo mi carne.
¿Por qué todo es tan frío?
¿Por qué nadie está conmigo?
La voz del campanario murmura sobre el horizonte:
“La Muerte es el viaje más íntimo”.
Nada me queda más que vestirme de gusanos
y esparcir mis entrañas a los cuervos.
Arrullando mi fantasma en su última cuna
me estremezco ante las orfandad de Dios.
El cielo y el mar son uno solo,
la pupila eterna del vacío infinito.
Entregado al vértigo primigenio
me dejo caer en las fauces de la Nada
mientras en el tiempo se diluye
la última campanada.