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Mientras baja la marea

Javier Alánzuri

Poeta que considera el portal su segunda casa

" Mientras baja la marea "

Es domingo a mediodía,
la terraza está repleta;
gambas, lapas, camarones
y bebidas por las mesas.


El mar esparce su aroma
con la brisa suave y fresca
y un niño está en pie, mirando
a dos chiquillas que juegan.

Permanece quieto, ansioso,
mientras risas lanzan ellas;
si lo miras desde lejos
es un querubín de piedra.

Quiere jugar, no se atreve,
el pobre tiene vergüenza;
a las niñas no conoce
y el intenso sol le quema.

Al acecho, por la tapia,
hay varias salamanquesas
tan quietas como el hermoso
crío de tonos cereza.

Sin pudor, las niñas corren
por la terraza, locuelas,
esquivando camareros
y pasándole muy cerca.

Cuchichean y le miran
divertidas y coquetas
hasta que, por fin, le dicen
si quiere jugar con ellas.

Ajenos a los adultos,
tres mosqueteros pelean
contra cientos de bandidos
mientras baja la marea.




 
Última edición:
¡Hola, Era, qué alegría verte por aquí.
Esta escena fue tal cual, incluidas las salamanquesas, en un restaurante con una gran terraza al lado del mar en Valle Gran Rey (La Gomera) donde íbamos muy a menudo antes del dichoso virus.
Ahora no sé yo si los padres dejarían jugar a sus niños tan alegremente con otros que no conocen por miedo al contagio.:oops: Esperemos que todo vuelva por su cauce.
Gracias por la visita, nos vemos. :)
Abrazotes.
Javier
 
Una escena genial y deliciosa. Me hace retroceder a mi infancia. Hace tiempo que no veía escrito salamanquesa. Soy de un pueblecito de Sevilla, y allí todos los niños a las lagartijas le decíamos el delicioso nombre se salamanquesas. Un abrazo Javier
Muchas gracias, María, por tu visita y comentario. En La Gomera a las salamanquesas las llaman prakan, pero no son lo mismo que las lagartijas comunes. Mira, te dejo una fotografía de una salamanquesa.....

donde-viven-las-salamanquesas.jpg



......yo soy de un pueblo de La Rioja, y las llamamos (mal por cierto) salamandras, y son parecidas pero estas últimas son anfibios.
Un abrazo.
Javier
 
" Mientras baja la marea "

Es domingo a mediodía,
la terraza está repleta;
gambas, lapas, camarones
y bebidas por las mesas.


El mar esparce su aroma
con la brisa suave y fresca
y un niño está en pie, mirando
a dos chiquillas que juegan.

Permanece quieto, ansioso,
mientras risas lanzan ellas;
si lo miras desde lejos
es un querubín de piedra.

Quiere jugar, no se atreve,
el pobre tiene vergüenza;
a las niñas no conoce
y el intenso sol le quema.

Al acecho, por la tapia,
hay varias salamanquesas
tan quietas como el hermoso
crío de tonos cereza.

Sin pudor, las niñas corren
por la terraza, locuelas,
esquivando camareros
y pasándole muy cerca.

Cuchicheando, le miran
divertidas y coquetas
hasta que, por fin, le dicen
si quiere jugar con ellas.

Ajenos a los adultos,
tres mosqueteros pelean
contra cientos de bandidos
mientras baja la marea.




Como un hermoso relato dibujas en el lienzo los pasos de los tres niños juguetones. Un placer fué leerte poeta. Un abrazo
 
" Mientras baja la marea "

Es domingo a mediodía,
la terraza está repleta;
gambas, lapas, camarones
y bebidas por las mesas.


El mar esparce su aroma
con la brisa suave y fresca
y un niño está en pie, mirando
a dos chiquillas que juegan.

Permanece quieto, ansioso,
mientras risas lanzan ellas;
si lo miras desde lejos
es un querubín de piedra.

Quiere jugar, no se atreve,
el pobre tiene vergüenza;
a las niñas no conoce
y el intenso sol le quema.

Al acecho, por la tapia,
hay varias salamanquesas
tan quietas como el hermoso
crío de tonos cereza.

Sin pudor, las niñas corren
por la terraza, locuelas,
esquivando camareros
y pasándole muy cerca.

Cuchicheando, le miran
divertidas y coquetas
hasta que, por fin, le dicen
si quiere jugar con ellas.

Ajenos a los adultos,
tres mosqueteros pelean
contra cientos de bandidos
mientras baja la marea.





Nunca se tiene tanta libertad como en la niñez. Tu poema la expresa perfectamente. La libertad del juego.
Fue un gusto volver a leerte.
Un abrazo y feliz semana.
 
Como un hermoso relato dibujas en el lienzo los pasos de los tres niños juguetones. Un placer fué leerte poeta. Un abrazo
El placer es mio por tan gentil comentario, bristy, muchas gracias. :)
En este poema he intentado retratar una escena que tuve la oportunidad de presenciar hace un tiempo, no he tenido que inventarme nada. Espero que vuelva la normalidad para volver a disfrutarlas.
Un abrazo.
Javier
 
Última edición:
Nunca se tiene tanta libertad como en la niñez. Tu poema la expresa perfectamente. La libertad del juego.
Fue un gusto volver a leerte.
Un abrazo y feliz semana.
Ya lo puedes decir, Cecy, con qué naturalidad actuamos en la niñez... luego todo se va complicando.
Ese día estaba comiendo con unos amigos al fondo de esa terraza y me llamó la atención como el niño, tan quieto al lado de sus padres, miraba a dos niñas de otra mesa que estaban jugando. No pude dejar de mirarlo (quizá me vi reflejado) hasta que se puso a jugar con ellas, cosa que costó bastante tiempo. Esa escena se me quedó profundamente grabada , de ahí este poema.
Como siempre, un placer tu visita y reflexivo comentario.
Que la semana te vaya de maravilla... un abrazo.
Javier
 
Es un precioso poema amigo, de inmensa ternura. Leer tu poema tan descriptivo se puede decir que es casi como vivenciar el momento. Me alegra que esas niñas lo invitaran a jugar, no a todos se les da fácil integrarse y es muy esperanzador que existan personas con empatía, atentas a los demas.
Tu poema además de bello es un excelente mensaje de amistad para los niños, por ejemplo cuando llega algún pequeño nuevo a la escuela lo importante que es hacerlo sentir a gusto compartiendo juegos en el patio..
Es un inmenso placer leer tu obra, tus letras alegran el alma Javier. Recibe un gran abrazo colmado de sonrisas.
 
Es un precioso poema amigo, de inmensa ternura. Leer tu poema tan descriptivo se puede decir que es casi como vivenciar el momento. Me alegra que esas niñas lo invitaran a jugar, no a todos se les da fácil integrarse y es muy esperanzador que existan personas con empatía, atentas a los demas.
Tu poema además de bello es un excelente mensaje de amistad para los niños, por ejemplo cuando llega algún pequeño nuevo a la escuela lo importante que es hacerlo sentir a gusto compartiendo juegos en el patio..
Es un inmenso placer leer tu obra, tus letras alegran el alma Javier. Recibe un gran abrazo colmado de sonrisas.
La verdad es que a las niñas les costó bastante invitarlo, pero al final lo hicieron. No veas como le cambió el semblante al niño cuando se lo propusieron.
Haces muy buena analogía con lo de la escuela, anda que no viene bien algo de cordialidad cuando apareces en un entorno nuevo, sobretodo si eres tímido, como es mi caso.
Me entusiasma y anima mucho lo que dices sobre mis relatos, Laly, muchísimas gracias.... habrá que seguir intentándolo.
Recibe mi mejor sonrisa :) y un enorme abrazo.
Javier
 
" Mientras baja la marea "

Es domingo a mediodía,
la terraza está repleta;
gambas, lapas, camarones
y bebidas por las mesas.


El mar esparce su aroma
con la brisa suave y fresca
y un niño está en pie, mirando
a dos chiquillas que juegan.

Permanece quieto, ansioso,
mientras risas lanzan ellas;
si lo miras desde lejos
es un querubín de piedra.

Quiere jugar, no se atreve,
el pobre tiene vergüenza;
a las niñas no conoce
y el intenso sol le quema.

Al acecho, por la tapia,
hay varias salamanquesas
tan quietas como el hermoso
crío de tonos cereza.

Sin pudor, las niñas corren
por la terraza, locuelas,
esquivando camareros
y pasándole muy cerca.

Cuchichean y le miran
divertidas y coquetas
hasta que, por fin, le dicen
si quiere jugar con ellas.

Ajenos a los adultos,
tres mosqueteros pelean
contra cientos de bandidos
mientras baja la marea.




Un bello cuento versado donde las esencias del juego infantil se recrean
entre ese ambiental momentos, hay mar, sol y naturaleza mientras
la marea envuelve un momento de solemne recreacion vivencial.
me ha gustado mucho. saludos amables de luzyabsenta
 
Un bello cuento versado donde las esencias del juego infantil se recrean
entre ese ambiental momentos, hay mar, sol y naturaleza mientras
la marea envuelve un momento de solemne recreacion vivencial.
me ha gustado mucho. saludos amables de luzyabsenta
Es muy curioso ver una situación desde lejos y sentirte identificado con alguien,
saber lo que está sintiendo porque lo has vivido.
Ese niño era yo sin serlo, con esa vergüenza y timidez tan entrañable
de tiempos cada vez más lejanos.

Como siempre, luzyabsenta, ha sido un placer disfrutar de tu comentario, gracias y un abrazo.
Javier
 
Es maravilloso poder trasmutar eventos simples y cotidianos en un formidable poema para niños, con el aditamento de un claro mensaje de integración, de compañerismo y empatía. También me encantó este trabajo!! Te envío un abrazo y mis felicitaciones.
Gracias por tan motivador comentario y tus felicitaciones, Miguel, habrá que seguir intentándolo.
Recibe un abrazo.
Javier
 
" Mientras baja la marea "

Es domingo a mediodía,
la terraza está repleta;
gambas, lapas, camarones
y bebidas por las mesas.


El mar esparce su aroma
con la brisa suave y fresca
y un niño está en pie, mirando
a dos chiquillas que juegan.

Permanece quieto, ansioso,
mientras risas lanzan ellas;
si lo miras desde lejos
es un querubín de piedra.

Quiere jugar, no se atreve,
el pobre tiene vergüenza;
a las niñas no conoce
y el intenso sol le quema.

Al acecho, por la tapia,
hay varias salamanquesas
tan quietas como el hermoso
crío de tonos cereza.

Sin pudor, las niñas corren
por la terraza, locuelas,
esquivando camareros
y pasándole muy cerca.

Cuchichean y le miran
divertidas y coquetas
hasta que, por fin, le dicen
si quiere jugar con ellas.

Ajenos a los adultos,
tres mosqueteros pelean
contra cientos de bandidos
mientras baja la marea.





Qué bien has acercado la escena y qué estupendas pinceladas, imposible no llegar a oler el mar, se siente hasta el murmullo de la gente y ese olorcillo...mmm
La simplicidad de los niños es de una grandeza enorme, lástima que a veces la perdamos por el camino y qué bueno es caer en la cuenta.
Gracias, Javier, por este rato de mañana fría de domingo, lo he vivido tal cual pleno agosto :)
Un abrazo y ¡mis felicitaciones!
Eva
 
Qué bien has acercado la escena y qué estupendas pinceladas, imposible no llegar a oler el mar, se siente hasta el murmullo de la gente y ese olorcillo...mmm
La simplicidad de los niños es de una grandeza enorme, lástima que a veces la perdamos por el camino y qué bueno es caer en la cuenta.
Gracias, Javier, por este rato de mañana fría de domingo, lo he vivido tal cual pleno agosto :)
Un abrazo y ¡mis felicitaciones!
Eva
Visto desde la distancia, Eva, da mucha rabia que con las actuales circunstancias esas escenas sean tan difíciles de ver cuando antes se producían con total naturalidad.
Y como dices, es una pena que vayamos perdiendo esa simplicidad y empecemos a buscarle tres pies al gato. Tendrían que aprobar un Decreto Ley en el que la pierda estaría obligado a hacer trabajos sociales para la comunidad :eek:.... y sin rechistar....jajajaja
Para darte un poquito de envidia, te diré que ayer me di el primer baño del año, bueno, en el mar, que algunas veces me ducho.... jajajaja
pero debo reconocer que el agua estaba bastante fría para mi (18º) :confused:
Muchísimas gracias por tu visita y felicitaciones, te envío un abrazo con aroma de mar.
Javier
 
" Mientras baja la marea "

Es domingo a mediodía,
la terraza está repleta;
gambas, lapas, camarones
y bebidas por las mesas.


El mar esparce su aroma
con la brisa suave y fresca
y un niño está en pie, mirando
a dos chiquillas que juegan.

Permanece quieto, ansioso,
mientras risas lanzan ellas;
si lo miras desde lejos
es un querubín de piedra.

Quiere jugar, no se atreve,
el pobre tiene vergüenza;
a las niñas no conoce
y el intenso sol le quema.

Al acecho, por la tapia,
hay varias salamanquesas
tan quietas como el hermoso
crío de tonos cereza.

Sin pudor, las niñas corren
por la terraza, locuelas,
esquivando camareros
y pasándole muy cerca.

Cuchichean y le miran
divertidas y coquetas
hasta que, por fin, le dicen
si quiere jugar con ellas.

Ajenos a los adultos,
tres mosqueteros pelean
contra cientos de bandidos
mientras baja la marea.




Mi querido Javi, antes que nada, ¡Felicitaciones por ese merecido reconocimiento! Después perdón por no haber visto tan hermoso poema sobre el mar que has pintado de forma tan poética y los juegos de niños, a sus orillas...¡Cuanta añoranza de infancia, me da cuando te leo. Tienes la virtud de llevarnos hasta allí con tu mirada.
Bellos poema, Javier y merecido reconocimiento.
Aplausos y un gran abrazo.
Isabel
 
Mi querido Javi, antes que nada, ¡Felicitaciones por ese merecido reconocimiento! Después perdón por no haber visto tan hermoso poema sobre el mar que has pintado de forma tan poética y los juegos de niños, a sus orillas...¡Cuanta añoranza de infancia, me da cuando te leo. Tienes la virtud de llevarnos hasta allí con tu mirada.
Bellos poema, Javier y merecido reconocimiento.
Aplausos y un gran abrazo.
Isabel
Isa, no tengo nada que perdonarte, al contrario. :)
Como el mar y tú tenéis una relación muy especial, (y aunque en esta ocasión sólo sea testigo de la escena) estaba seguro de que cuando lo leyeras te gustaría. Creo que este es el único cuento en el que no tuve que inventarme nada. Solamente intenté reflejar una estampa tal y como se produjo.
Recojo entusiasmado tus aplausos y felicitaciones, :) muchas gracias y un abrazo grande.
Javier
 
" Mientras baja la marea "

Es domingo a mediodía,
la terraza está repleta;
gambas, lapas, camarones
y bebidas por las mesas.


El mar esparce su aroma
con la brisa suave y fresca
y un niño está en pie, mirando
a dos chiquillas que juegan.

Permanece quieto, ansioso,
mientras risas lanzan ellas;
si lo miras desde lejos
es un querubín de piedra.

Quiere jugar, no se atreve,
el pobre tiene vergüenza;
a las niñas no conoce
y el intenso sol le quema.

Al acecho, por la tapia,
hay varias salamanquesas
tan quietas como el hermoso
crío de tonos cereza.

Sin pudor, las niñas corren
por la terraza, locuelas,
esquivando camareros
y pasándole muy cerca.

Cuchichean y le miran
divertidas y coquetas
hasta que, por fin, le dicen
si quiere jugar con ellas.

Ajenos a los adultos,
tres mosqueteros pelean
contra cientos de bandidos
mientras baja la marea.




Cuántas veces he visto repetirse esta escena, hasta que al final la decisión de los pequeños salva todas las barreras. Hermosos versos. Un cordial saludo y un saludo abrazo.
 
" Mientras baja la marea "

Es domingo a mediodía,
la terraza está repleta;
gambas, lapas, camarones
y bebidas por las mesas.


El mar esparce su aroma
con la brisa suave y fresca
y un niño está en pie, mirando
a dos chiquillas que juegan.

Permanece quieto, ansioso,
mientras risas lanzan ellas;
si lo miras desde lejos
es un querubín de piedra.

Quiere jugar, no se atreve,
el pobre tiene vergüenza;
a las niñas no conoce
y el intenso sol le quema.

Al acecho, por la tapia,
hay varias salamanquesas
tan quietas como el hermoso
crío de tonos cereza.

Sin pudor, las niñas corren
por la terraza, locuelas,
esquivando camareros
y pasándole muy cerca.

Cuchichean y le miran
divertidas y coquetas
hasta que, por fin, le dicen
si quiere jugar con ellas.

Ajenos a los adultos,
tres mosqueteros pelean
contra cientos de bandidos
mientras baja la marea.




Con qué genialidad de mueves por el romance, compañero.
Ternura y descripción elegante y poderosa. ¡Bravo!
 
Cuántas veces he visto repetirse esta escena, hasta que al final la decisión de los pequeños salva todas las barreras. Hermosos versos. Un cordial saludo y un saludo abrazo.
Y que las sigamos viendo y disfrutando, eso indicaría que al menos algo marcha bien en estos extraños tiempos.
Gracias por tu cercanía, Luis, un buen abrazo.
Javier
 
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