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Sombra de mi sombra (903 palabras)

El inconsciente, el no conciente,el pasaje en una estela a otro mundo paralelo, sueños de una vida anterior, o de una futura. Me encantó esta prosa que me parece va más allá del contenido que quiere aparentar, en todo caso bella y exquisitamente llevada con un sin final como para un nuevo comienzo. Felicitaciones Ligia Calderón Romero, reputación y saludos poeta
 
Desde luego, es fascinante leerte niña, tanto en poesia como en prosa hay que quitarse el sombrero cada vez que escribes con esa pluma tan especial que posees. Me dejaste con ganitas de seguir leyendote jajaja. Besos y gracias por hacernos agradable tu lectura.
 
[FONT=&quot]Pues yo creo que somos bipolares en cierto sentido. A mí me encanta el campo, en él vivo y de él me sustento, pero nací en la ciudad en una época que ya ni recuerdo; pero cuando me encuentro sumergido en una, es como si fuera un ser que no existe más allá de lo que la vista alcanza y al que nadie puede ver… y me fijo… ¡ya te digo!... y esto a qué venía? Ah, sí, al primer párrafo del relato.
[FONT=&quot]Me dejaste con la intriga de si esa sombra era real o fruto de la imaginación de la protagonista del relato… sigo y veo que la protagonista eras tú, ufff… eso lo cambia todo. ¡Qué mal rollo sentirse observado!, menos mal que se disipo esa sombra.
[FONT=&quot]Muy bueno el relato; hace partícipes de la situación a quien te lee, y eso es el fin primordial de los relatos.
[FONT=&quot]Un abrazo, Ligia… que yo no era, je je, pero me encantó leerte.
 
Sra LIGIA buenos días,
segunda taza de café y volví sobre su texto.

Real o imaginario su relato
me encantó, misterio, drama y un final
sin resolver.

En el edificio donde laboro,
nos acompaña un alma de un caballero,
ronda los cinco pisos, en las noches,
dispara las luces de sensores en las madrugadas
y muchos escuchan voces,
mueve cosas, cambia de sitio otras
y se deja ver por otras personas
incluyendo personas de mi oficina,
pero creo que esa gentil alma
nos acompaña en bien,
en lo personal no he percibido nada.

Mil gracias y bendiciones en la distancia.

hola Mariapaz me da gusto volverte a verte te me habías perdido, un abrazote y siempre gratos tus comentarios que dejas al pie de nuestras obras, en mi caso este sujeto es real, me siguió durante muchos años hasta el día que relato al final, y bueno lo he visto hace un par de meses entrar en su casa de habitación mientras yo iba en auto, solo espero que no vuelva a ser mi sombra, un millónnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn...

ligiA
 
Última edición:
Me has dejado con la miel en los labios, querida Ligia, brrrrr, jajaja. No, en serio, después de preparar ese pedazo de intrigante trama tan bien llevada y escrita, esperas cualquier cosa menos el final que le has dado, jajaja. Con todo el cariño del mundo. Me gustó mucho.
Besos y abrazos wapa poetisa.
 
Si las ciudades son antinaturales, pero yo nací en una de ellas y la extraño pues no vivo en ella.
Quizá quedó prendado de tu belleza y no le diste oportunidad de conocerte y conocerlo... Bueno uno nunca sabe y ante los extraños que encontramos en la calle es una reacción normal el miedo. Me ha parecido bastante entretenido tu relato y bastante diferente a lo que antes te había leído. Muy bien llevado que te mantiene desde el principio en suspenso deseando conocer el desenlace. Por qué la indicación de las 903 palabras. Mi saludo afectuoso


Gracias Enrique! Tú siempre tan generoso con tus comentarios, mi agradecimiento y mi abrazo en la distancia, un millónnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn...
ligiA
 
Saludos a todos!

les doy las gracias por sus generosos comentarios y a la vez les ofrezco una disculpa por no haber contestado a tiempo, por razones personales me alejado un poco del portal y al igual que este tengo como la mitad de mis escritos sin responder sus amables comentarios, gracias a todos, un par de años después les dejo mi gratitud a cada uno, un millónnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn...

ligiA
 
gracias a todos. un millón......

a veces creo que estamos a cuestas de estas persecuciones, que a cien y a cierta no sabemos que quieren, saludos

Estoy de acuerdo con la señora Ethel, este relato merece una segunda parte que, aunque ficticia, termine la historia como su imaginación mejor pueda. Un placer haber paseado entre sus letras y entre usted y esa sombra misteriosa. Se la saluda afectuosamente y se le da la razón en cuanto a las ciudades. Prefiero la naturaleza o los pueblos pequeños o medianos, o aldeas incluso, antes que cemento y vidrios alzados al cielo con prisas.

Un relato amiga
que nos habla y se adentra en los terrores
profundos del alma
para hablarnos de esa sombra que es una parte de nosotros mismos.
Un beso, me ha gustado mucho.
Te dejo reputación.

Ayyy Ligia, en el transcurso de la lectura he sentido tus miedos, he vivido en mi piel todo ese temor que engendra un desconocido que te persigue como si de tu sombra se tratase. Yo personalmente he vivido una situación parecida, pero lo comuniqué de inmediato a mi familia y estuve un tiempo que no iba sola a ninguna parte, pero más vale ser precavida y evitar situaciones dificiles que se puedan dar. Tu relato me ha secuestrado de principio a final, está lleno de intriga, de descripciones psicológicas y de una narrativa excelente. Me ha encantadooo y he gozado enormemente. Besazos mi querida amiga, estrellas a porrillo y repu si me deja esta maquinilla carajera jajaja.
 
gracias mis queridos lectores, un poco tarde con mi agradecimiento, pero se me complicaron las cosas y bueno, aunque un poco tarde, mi gratitud infinita para cada uno de ustedes. un millónnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn

ligiA
El inconsciente, el no conciente,el pasaje en una estela a otro mundo paralelo, sueños de una vida anterior, o de una futura. Me encantó esta prosa que me parece va más allá del contenido que quiere aparentar, en todo caso bella y exquisitamente llevada con un sin final como para un nuevo comienzo. Felicitaciones Ligia Calderón Romero, reputación y saludos poeta

Desde luego, es fascinante leerte niña, tanto en poesia como en prosa hay que quitarse el sombrero cada vez que escribes con esa pluma tan especial que posees. Me dejaste con ganitas de seguir leyendote jajaja. Besos y gracias por hacernos agradable tu lectura.

Buen relato, esperaré la segunda parte, para saber que pasó con aquel extraño hombre.
Un placer leerte, estrellas te dejo.

[FONT=&quot]Pues yo creo que somos bipolares en cierto sentido. A mí me encanta el campo, en él vivo y de él me sustento, pero nací en la ciudad en una época que ya ni recuerdo; pero cuando me encuentro sumergido en una, es como si fuera un ser que no existe más allá de lo que la vista alcanza y al que nadie puede ver… y me fijo… ¡ya te digo!... y esto a qué venía? Ah, sí, al primer párrafo del relato.
[FONT=&quot]Me dejaste con la intriga de si esa sombra era real o fruto de la imaginación de la protagonista del relato… sigo y veo que la protagonista eras tú, ufff… eso lo cambia todo. ¡Qué mal rollo sentirse observado!, menos mal que se disipo esa sombra.
[FONT=&quot]Muy bueno el relato; hace partícipes de la situación a quien te lee, y eso es el fin primordial de los relatos.
[FONT=&quot]Un abrazo, Ligia… que yo no era, je je, pero me encantó leerte.

Qué bien escrito, Ligia. El argumento es inquietante y tú le das realidad con talento, el resultado es una obra hermosa que mantiene en vilo a lector. Mis más sinceras felicitaciones.
Estrellas y reputación.

Me has dejado con la miel en los labios, querida Ligia, brrrrr, jajaja. No, en serio, después de preparar ese pedazo de intrigante trama tan bien llevada y escrita, esperas cualquier cosa menos el final que le has dado, jajaja. Con todo el cariño del mundo. Me gustó mucho.
Besos y abrazos wapa poetisa.

Buena historia, muy bien relatada. Ha sido un placer pasar por tus letras, Ligia.
Un abrazo.
 
la-rosa-libro-1.jpg




Poema o Prosa RESCATADA


Poemas, publicados como mímino un año antes del mes de valoración que en su día pasaron desapercibidos y no fueron premiados; o poemas que fueron publicados en foros que no son objeto de valoración por el jurado. Se seleccionan y otorgan por la administración entre las propuestas que hagan los ojeadores y, a falta de estos, entre las propuestas que podrán realizar moderadores, jurados, usuarios o a criterio de la propia administración.


Muchas FELICIDADES
MUNDOPOESIA.COM
 
Sombra de mi sombra

No sé por qué siempre me parecieron las ciudades como la parte lúgubre del alma, quizá sea porque huelo sus muros grises que se elevan hacia el cielo como una plegaria mal dicha o porque me aterran las caras desconocidas. Con pocas excepciones, la arquitectura de San José no parece congeniar con la belleza que me proporcionan los campos donde al galope de la brisa pían las aves y bailan los verolises que apuntan hacia el cielo.

Aun así, en plena juventud emigré hacia la capital josefina, con escasos dieciocho años y una mochila de sueños a la espalda llegué en una mañana de agosto a Poás de Aserrí para quedarme un buen tiempo.

En aquel entonces, el autobús tardaba cuarenta minutos para llegar al centro de la ciudad josefina. Todas las tardes, salía a estudiar con el firme propósito de procurarme una mejor vida. Una mujer sin preparación, ya por aquellos días, se miraba en bastantes apuros de una o de otra forma, así que no había más que hacer que prepararse para la vida.

Una tarde, recién llegada a la ciudad, transitaba por la avenida segunda cuando de pronto me abordó un caballero.

—De compras —dijo.

Lo miré y sin pronunciar palabra, dejé de mirar la vitrina y emprendí el camino. Unas cuatro cuadras más allá, cuando creía haberlo dejado atrás, me detuve a mirar en una zapatería, —mi delirio los zapatos y las bufandas— De pronto por el vidrio vi su imagen que pasaba.

Aquel hombre, o llevaba mi ruta o había decidido seguirme. Dejé de lado mi esparcimiento por la ciudad y caminé hasta la estación de autobuses para retornar a casa.

Su imagen no se apartaba de mi mente, aquella silueta de estatura media, delgaducha, de aspecto sombrío, extranjero quizá, hacía subir mi adrenalina entre una mezcla de compasión y miedo.

Tardé casi una semana para volver a zambullirme en las avenidas capitalinas, esta vez cumplía con un encargo de mi madre. Al salir de la tienda le solicité al tendero, que colocara la carga en un taxi que me llevaría hasta la estación de autobuses que iba hasta mi pueblo natal a donde el conductor del bus me haría el favor de llevar la encomienda. Cuando subía al taxi, un escalofrío se apoderó de todo mi cuerpo, aquel “fantasma” desde la otra acera mi miraba fijamente. Enmudecí hasta que el taxista dijo mientras me miraba con asombro.

—¿A dónde la llevo?

Sin dejar de mirar al hombre, le di la dirección y con el taxi en marcha me sentí más tranquila. Muy amable el conductor del taxi me ayudó colocando la carga en el autobús; yo charlé unos instantes con su conductor para darle las instrucciones de entrega.

Al cruzar la calle para ir de regreso a mi casa, una sensación extraña arropó todo mi cuerpo, levanté la mirada y casi frente a mí estaba aquel hombre. Como la más valiente le di una mirada desafiante y emprendí el camino, pero él no se daba por vencido, me seguía a cierta distancia.

Entonces comenzaba mi calvario. Cada vez que salía al centro de la ciudad aquella silueta que ahora me daba terror se me aparecía como si conociera mi itinerario. Así trascurrieron unos cuatro años en que su sombra fue mi sombra.

Después de varios acontecimientos, por esas cosas de la vida, me trasladé de domicilio, del sector sur de la capital hacia el este y con ese cambio mis rutas variaban considerablemente. Sentí un gran alivio cuando no volví a ver aquel hombre que me asustaba por las calles josefinas. Pero solo fue un leve alegrón, porque a los pocos meses ya me había localizado. A pesar del trastorno emocional que me provocaba su sola presencia, ya formaba parte de mis sobresaltos cotidianos.

Un día me llamó mi hermana y me dijo que saldría a bailar con sus compañeros de oficina y que querían conocerme, acepté la invitación y fijamos como punto de encuentro la Catedral Metropolitana a las 6 de la tarde. Estuve antes de las 5.30 en la puerta principal de la Catedral cuando de pronto volteé mi mirada hacia el parque y allí estaba aquel hombre mirándome. Entré en pánico y a esa hora dos uniformados policiales hacían la guardia justo en esa cuadra. Entonces sin perder de vista al sujeto me colé entre los dos guardas de seguridad y caminé unas tres rondas con ellos. A la tercera vuelta se detuvieron y uno de ellos me interrogó.

—¿Le sucede algo?

—No señor, no me pasa nada, —dije.

—Señorita, llevamos tres rondas y las ha hecho con nosotros. ¿Segura que no le sucede nada?

—Sí señor, Segura.

—Vamos a ver —dijo entonces, no le importará dejarnos hacer las rondas a solas.

—No puedo, —dije. Me vi obligada a contarles mis angustias.

—Ve a la esquina —dijo el oficial. Espera que se acerque, nosotros llegaremos entonces y lo interrogamos.

Por supuesto me negué, pero ellos me convencieron y finalmente accedí. Una vez allí el hombre me miraba sin moverse de su esquina y yo en la mía no dejaba de mirarlo y de rato en rato también miraba a los policías.

De pronto apareció mi hermana, fui a darle las gracias a los policías, subí al auto y nos fuimos a un rato de esparcimiento.

Aquel hombre por alguna razón decidió dejar de ser mi sombra.

2 de mayo, 2013



Caramba Ligia, ¡tamaño relato, excelentemente contado, intrigante, con un final abierto ...que mejor cerrarlo no sea que vuelva...¡qué miedo!...
Me ha apasionado. Un placer leerte, como siempre, querida Ligia.
Un abrazo
 
Caramba Ligia, ¡tamaño relato, excelentemente contado, intrigante, con un final abierto ...que mejor cerrarlo no sea que vuelva...¡qué miedo!...
Me ha apasionado. Un placer leerte, como siempre, querida Ligia.
Un abrazo
Saludos bella Isabel!
después de mucho tiempo respondo a tu fino comentarios, uy tengo tanto por responder que se me hace tarea casi imposible, bueno muchas gracias por detenerte en mi espacio y dejar tu rastro hecho comentario, un millónnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn...

ligiA
 
Gran trabajo has hecho con tu pluma Ligia en esta narración hilada con suspenso.
Disfruta el reconocimiento que tienes recontra merecido.
Feliz comienzo del 2016.
Un abrazo.

Tarde respondiendo a tu fino paso y comentario entre estas letrillas que hoy vinieron a mi mente y decidí revisar, tres años después agradezco tu felicitación y paso, un millónnnnnnnnnnnnnnnnn...

ligiA
 
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