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El guardián

danie

solo un pensamiento...
Allí donde reposa el pimpollo​
de la fina sepultura,​
donde el sonido de la savia
latiendo decanta en el estrecho lecho,
como el escollo de la briosa marea
descansando en la costa,
mi cuerpo se aletarga en silencio;​
sucumbiendo, oculto en las recónditas
entrañas del frío acero esculpido en tu efigie.​

Antes que tú, caigo agonizante y palmado,
mi hálito en su obsesión tenaz
deambula por los alberges​
de la lobreguez muerte,​
fiel destello del espejo yaciente,​
encegueciendo mis ojos con tu devota silueta de mujer…​

Allí, donde el sepulcro obstruye los senderos de la vida,
la única pecaminosa constante que pone fin a mi agonía,​
es la calidez de tu todavía tibia, sonrisa,
ese gesto inmutado de tu última expiración,​
ese soslayado manto oscuro
que se abalanza sobre ti, apaciguando el dolor.​

Duros intervalos que reflejan
la belleza efímera de la vida​
y como no debe marchitarse una flor​
después de extirpar su tallo de raíz;​
sin acongojar con suplicas infructuosas​
lo que el destino depara para nuestras vidas.​
¡Déjame ser tu guardián,​
el blasón mártir que custodie tu sereno descansar!
 
Última edición:
Allí donde reposa el pimpollo​
de la fina sepultura,​
donde el sonido de la savia
latiente decanta en el estrecho lecho,
como el escollo de la briosa marea​
descansando en la costa,​
mi cuerpo se aletarga en silencio;​
sucumbiendo, oculto en las recónditas
entrañas del frío acero esculpido en tu efigie.​

Antes que tú, caigo agonizante y palmado,
mi hálito en su obsesión tenaz
deambula por los alberges​
de la lobreguez muerte,​
fiel destello del espejo yaciente,​
encegueciendo mis ojos con tu devota silueta de mujer…​

Allí, donde el sepulcro obstruye los senderos de la vida,
la única pecaminosa constante que pone fin a mi agonía,​
es la calidez de tú, todavía tibia sonrisa,​
ese gesto inmutado de tu última expiración,​
ese soslayado manto oscuro​
que se abalanza sobre ti, apaciguando el dolor.​

Duros intervalos que reflejan
la belleza efímera de la vida​
y como no debe marchitarse una flor​
después de extirpar su tallo de raíz;​
sin acongojar con suplicas infructuosas​
lo que el destino depara para nuestras vidas.​
¡Déjame ser tu guardián,​
el blasón mártir que custodie tu sereno descansar!​

BRAVO! Un abrazo.
 
Hermosas metáforas en un vocabulario exquisito que manejas a la perfección, hacen de este lúgubre panorama, una expresión de profundo y verdadero amor. Me encantó. Felicidades. Un gran gusto leerte. Mis reconocimientos a tu inspiración y un beso. Buena tarde!
 
Allí donde reposa el pimpollo​
de la fina sepultura,​
donde el sonido de la savia
latiente decanta en el estrecho lecho,
como el escollo de la briosa marea​
descansando en la costa,​
mi cuerpo se aletarga en silencio;​
sucumbiendo, oculto en las recónditas
entrañas del frío acero esculpido en tu efigie.​

Antes que tú, caigo agonizante y palmado,
mi hálito en su obsesión tenaz
deambula por los alberges​
de la lobreguez muerte,​
fiel destello del espejo yaciente,​
encegueciendo mis ojos con tu devota silueta de mujer…​

Allí, donde el sepulcro obstruye los senderos de la vida,
la única pecaminosa constante que pone fin a mi agonía,​
es la calidez de tú, todavía tibia sonrisa,​
ese gesto inmutado de tu última expiración,​
ese soslayado manto oscuro​
que se abalanza sobre ti, apaciguando el dolor.​

Duros intervalos que reflejan
la belleza efímera de la vida​
y como no debe marchitarse una flor​
después de extirpar su tallo de raíz;​
sin acongojar con suplicas infructuosas​
lo que el destino depara para nuestras vidas.​
¡Déjame ser tu guardián,​
el blasón mártir que custodie tu sereno descansar!​
interesante verlo tras la oscuridad campante saludos
 
Me has recordado un usuario que no aparece mucho por aquí ya y que había dejado una impronta en muchos de los que empezamos a escribir hace un año más o menos, Donatien.


Allí, donde el sepulcro obstruye los senderos de la vida,
la única pecaminosa constante que pone fin a mi agonía,​
es la calidez de tú, todavía tibia sonrisa,​
ese gesto inmutado de tu última expiración,​
ese soslayado manto oscuro​
que se abalanza sobre ti, apaciguando el dolor.

Este párrafo lo tiene todo de este subforo. En realidad, todo el poema está lleno de una clara marca de hierro en el alma, algo que acongoja tiernamente la lectura, esa especie de morbidez de los escritos que se sumergen en las profundidades de lo desconocido. Ahonda en su vastedad. Me encanta. Quizás algo gótico, por el lenguaje profuso en vocabulario exhausto y oscuro. Déjame custodiarte, cuando ya solo el fósforo nos guarde. Cuando resplandezcamos como fuegos de San Telmo haciendo viva la oscuridad que nutre la muerte a nuestros pies.

Me encantó este escrito, Danie. También te dejo rep. muy lograda. Desde luego, tu solo vocabulario y su ejercicio constante lo hubieran merecido. Muy bien utilizado. Saludos y abrazos
 
Un gran poema Danie, por su léxico, contenido y la elaboración tan bien llevada que hace no perder al lector ningún verso, mi enhorabuena, un poema de amor perpetuo que aún, con la ausencia del ser amado y ante la tumba, uno quiere ser su guardián, más allá del dicho "hasta que la muerte nos separe", me ha encantado, gracias por compartirlo, un abrazo amigo poeta. (no puedo dejar reputación, pero bien merecida la tienes)
 
Allí donde reposa el pimpollo​
de la fina sepultura,​
donde el sonido de la savia
latiendo decanta en el estrecho lecho,
como el escollo de la briosa marea
descansando en la costa,
mi cuerpo se aletarga en silencio;​
sucumbiendo, oculto en las recónditas
entrañas del frío acero esculpido en tu efigie.​

Antes que tú, caigo agonizante y palmado,
mi hálito en su obsesión tenaz
deambula por los alberges​
de la lobreguez muerte,​
fiel destello del espejo yaciente,​
encegueciendo mis ojos con tu devota silueta de mujer…​

Allí, donde el sepulcro obstruye los senderos de la vida,
la única pecaminosa constante que pone fin a mi agonía,​
es la calidez de tú, todavía tibia sonrisa,​
ese gesto inmutado de tu última expiración,​
ese soslayado manto oscuro​
que se abalanza sobre ti, apaciguando el dolor.​

Duros intervalos que reflejan
la belleza efímera de la vida​
y como no debe marchitarse una flor​
después de extirpar su tallo de raíz;​
sin acongojar con suplicas infructuosas​
lo que el destino depara para nuestras vidas.​
¡Déjame ser tu guardián,​
el blasón mártir que custodie tu sereno descansar!
Inteligentes y cultas son tus letras bien por ti poeta, lo mejor de ese portal es la variedad de estilos que se encuentra en este sitio... saludos te dejo mis letras por si gustas pasar http://www.mundopoesia.com/foros/showthread.php?t=469256&highlight=
 
Allí donde reposa el pimpollo​
de la fina sepultura,​
donde el sonido de la savia
latiendo decanta en el estrecho lecho,
como el escollo de la briosa marea
descansando en la costa,
mi cuerpo se aletarga en silencio;​
sucumbiendo, oculto en las recónditas
entrañas del frío acero esculpido en tu efigie.​

Antes que tú, caigo agonizante y palmado,
mi hálito en su obsesión tenaz
deambula por los alberges​
de la lobreguez muerte,​
fiel destello del espejo yaciente,​
encegueciendo mis ojos con tu devota silueta de mujer…​

Allí, donde el sepulcro obstruye los senderos de la vida,
la única pecaminosa constante que pone fin a mi agonía,​
es la calidez de , todavía tibia, sonrisa,​
ese gesto inmutado de tu última expiración,​
ese soslayado manto oscuro​
que se abalanza sobre ti, apaciguando el dolor.​

Duros intervalos que reflejan
la belleza efímera de la vida​
y como no debe marchitarse una flor​
después de extirpar su tallo de raíz;​
sin acongojar con suplicas infructuosas​
lo que el destino depara para nuestras vidas.​
¡Déjame ser tu guardián,​
el blasón mártir que custodie tu sereno descansar!

"Tú", acentuado, es pronombre; "tu" es adj. posesivo (tu casa, tu sonrisa)... Debiera ser, en el subrayado, "tu". Por otra parte, te coloqué una coma en rojo que puede ir, si vas a hacer aposición, o bien puedes suprimir ambas... La frase tiene sentido colocando:

es la calidez de tu todavía tibia sonrisa,
o bien:
es la calidez de tu, todavía tibia, sonrisa.

¿Cuál es la diferencia, entre ambas? La pausa que se da en la lectura; el énfasis que le quieras dar o restar a la tibieza de esa sonrisa.

Un abrazo, danie. Placer estarme entre tus líneas.
 
Ayyy Danie, todo es efímero menos el amor, vamos de paso y aquí estamos para ayudarnos, para ser los guardianes del amor, ese paso se hará eterno si conseguimos tocar el cielo. Tu poema es precioso, hondo y reflexivo. Me ha encantado mi querido amigo. Besazos, estrellas y repu si me dejan.

Allí donde reposa el pimpollo​
de la fina sepultura,​
donde el sonido de la savia
latiendo decanta en el estrecho lecho,
como el escollo de la briosa marea
descansando en la costa,
mi cuerpo se aletarga en silencio;​
sucumbiendo, oculto en las recónditas
entrañas del frío acero esculpido en tu efigie.​

Antes que tú, caigo agonizante y palmado,
mi hálito en su obsesión tenaz
deambula por los alberges​
de la lobreguez muerte,​
fiel destello del espejo yaciente,​
encegueciendo mis ojos con tu devota silueta de mujer…​

Allí, donde el sepulcro obstruye los senderos de la vida,
la única pecaminosa constante que pone fin a mi agonía,​
es la calidez de tu todavía tibia, sonrisa,
ese gesto inmutado de tu última expiración,​
ese soslayado manto oscuro
que se abalanza sobre ti, apaciguando el dolor.​

Duros intervalos que reflejan
la belleza efímera de la vida​
y como no debe marchitarse una flor​
después de extirpar su tallo de raíz;​
sin acongojar con suplicas infructuosas​
lo que el destino depara para nuestras vidas.​
¡Déjame ser tu guardián,​
el blasón mártir que custodie tu sereno descansar!
 
Un guardián, un vigía en el sepulcro que espera a la eternidad
donde todos los amantes volverán a unirse...
Excelente,siempre exquisito tu versar.
Un abrazo estimado.
 
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