Hector Alberto Villarruel
Poeta que considera el portal su segunda casa
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LA TRISTE REALIDAD
Bajo el manto de luz que me cubre,
me atesoran deseos de escribir,
que nacidos de mi propia alma
quiero poner al cuidado.
Alcohol y drogas,
marihuana y otras yerbas,
hambre y cocaína,
van minando la vida
de nuestros hijos y la Tierra.
Dos instantes son misterios
antes de nacer y la muerte
¿Para qué tanta filosofía,
sino sabemos vivir el presente?
Me amanezco con la aurora
y reposo mis ideas
junto a la noche de estrellas,
viendo destruir el mundo
y los niños de hambre,
pagando culpas ajenas.
Por favor, sin credo ni religión
¡Hermanos!
Hagamos alto en el camino,
pensemos en otra forma de vida
y dejemos de matarnos.
Hector Alberto Villarruel.
LA TRISTE REALIDAD
Bajo el manto de luz que me cubre,
me atesoran deseos de escribir,
que nacidos de mi propia alma
quiero poner al cuidado.
Alcohol y drogas,
marihuana y otras yerbas,
hambre y cocaína,
van minando la vida
de nuestros hijos y la Tierra.
Dos instantes son misterios
antes de nacer y la muerte
¿Para qué tanta filosofía,
sino sabemos vivir el presente?
Me amanezco con la aurora
y reposo mis ideas
junto a la noche de estrellas,
viendo destruir el mundo
y los niños de hambre,
pagando culpas ajenas.
Por favor, sin credo ni religión
¡Hermanos!
Hagamos alto en el camino,
pensemos en otra forma de vida
y dejemos de matarnos.
Hector Alberto Villarruel.
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