"Hiroshimɑ, Mon Amour"
Agosto 6, 2023.
¿Sabes?
Contigo fue que aprendí.
Fue contigo que por primera vez me atreví.
Lo viví.
Hoy puedo sin temor usar el verbo en cuestión sin cortapisas
tan bien como controlar mi respiración,
profundizar en ella y ralentizarla.
Hablar contigo en primera persona con seguridad apabullante.
Permanecer impávida ante esos drásticos cambios de humor.
El subibaja de la oscuridad y de la luz.
Sé de qué van los descensos entre una atmósfera 0 y la 3.
Los amaneceres, el buceo, cierta música y nuestro propio idioma.
El artículo exacto para señalar el objetivo.
A usar el pronombre posesivo Mío porque sin poseer nada ni a nadie,
tú me has dado todo,
y me convertí en dueña y señora de tu hogar,
de tu alma, corazón y vida.
Aprendí a perder la llave deliberadamente
ya que nunca requerí de echar seguro a puerta alguna
para que no escaparas porque jamás siquiera se te ocurrió la idea.
Has entrado y salido a voluntad con total y absoluta libertad,
tal como es y hace sentir, estar en casa.
Aprendí a rezongar toda vez que utilizas el imperativo
"vete a dormir, descansa" antes de la medianoche
o muy temprano, y a detestar el verbo suponer o dar por hecho.
A distinguir con ejemplos simples lo elemental
de ciertos verbos, adjetivos y objeto entre nosotros.
Sin timidez a utilizar alguna ocurrente interjección,
esas que sueles escuchar atentamente y con humor,
tal como ¡Zas! ¡Nah! ¡Recórcholis! ¡Ah caray! ¡Oh si! ¡Si!
El rotundo no antes del verbo quiero.
El número cardinal que precede mis intentos.
Apreciar tus tonalidades, valorar lo puntual y lo concreto,
así como distinguir con claridad lo importante de lo urgente.
A redefinir el silencio y la contemplación
desde un ángulo distinto al mío, y desde el tuyo, si, a respetarlo.
Así como también la imagen, la forma, la respuesta sin respuesta.
El valor de la pregunta más allá de lo inusual,
lo común y lo banal siendo siempre yo misma sin temor.
Las palabras fe, lealtad, fidelidad, familia, vete,
pureza, instinto, silencio, gobiernas y edúcame.
Sin pedir nada, a recibir todo de ti.
Haberte hallado sin saber que algo buscaba, es bendición,
y buscar ignorando que el tesoro que hallaría, serías tú.
Mi octava maravilla.
Hoy te doy las Gracias dibujando un paréntesis horizontal
que apunta al norte sobre mi rostro en sus dos extremos,
intuyendo ese verbo pluscuamperfecto íntimo y personal
que celosamente toda la vida reservaste solo para mí,
y está obstinadamente activo, vital y presente en nuestros días.
¿Sabes Amor, cuánto te quiero?
Sé que no, que solo tienes una pequeña idea,
pero es mejor que sigas sin saberlo a ciencia cierta,
y por ello, a cada instante, en cada respiro,
paso a paso lo sigas descubriendo.
Amorosamente tuya