Entre la pena y la compasión se erige impertinente el estoico flagelo de saberte vivo. Cercano al cielo te arrastras en tierra, aludes al delito, aceptas el castigo.
¿Acaso es la sublimación, efímero recurso, con la frialdad extrema a cuestas, del mundo y su violencia, o la escarpada senda, de viento hostil y soledad infesta; lo que a través del tiempo, la redención ignota esculpe de respuesta?
saludos.