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Pedro Olvera Pedro Olvera en El avecesdiario | Blog de Pedro Olvera · · 11 comentarios · ♥ 6 El Avecesdiario
Era negro.
Decir era es un triste espóiler. Es negro.

—¿Un negro qué?

Un negro gato
porque es más negro que gato.
Ni siquiera tiene los grandes ojos amarillos
como los otros michis negros que me han acompañado.
Los artefactos de su visión son apenas
dos ranuras entornadas por donde se asoma
un verde olivo y un verde moco
que apenas pueden ser el bizco camino de su mirada.
Uno de mis sobrinos lo llama el Chino Africano.

—Eso es políticamente incorrecto,
querido Speedy González.

Por tanto, en nombre de todas las brujas
que nos legaron sensibilidad y sapiencia;
en memoria de Gretchen y el infausto doctor Fausto,
con el agua oscura del Estigia yo te nombro Mefistófeles.
Mefis, para los cuates.
Aunque a menudo yo lo llamo hijo de puta,
sobre todo cuando deja bajo mi cama animales a medio roer.

—¡Mefis, hijo de puta! ¡Pinche pantera subdesarrollada!

Desde luego, él responde con su indolente indiferencia
que no tiene parangón entre mis más floridos improperios,
o sube a mi cama, se vuelca sobre su lomo
y espera a que le rasque la panza
a sabiendas que no puedo dejar de hacerlo.

—¡Chantajista emocional!

Luego destapamos una lata de atún
y comemos de mi corazón;
él en su plato, yo en la lata.

—Neta que si te gustara la cerveza y la
Iris
no serías mi amigo, sino mi alma gemela.

Una noche de hace seis años, salió, sale de la caja de cartón
donde lo han abandonado cerca del Oxxo
y comienza a seguirme por la calle con la cola en alto.
Es negro, pequeño, adorable.
Me detengo. Se detiene frente a mí.
Se sienta bajo la luz de una lámpara.
Me mira con sus escasos ojos hacia lo alto.
Lo miro con mis ojos borrachos hasta el infinito.

—Hola tú. Nunca había visto un gato
tan feo. Eres como la noche sentada.

Miau.

Luego se restriega contra mi pantalón.
Es claro que me ha elegido para ser…
eso que los humanos somos para los gatos.
Ayer, ahora una vecina pregunta: ¿No es tuyo

ese gato muerto a la orilla de la carretera?

—Claro que no es mío. Yo nada poseo,
ni siquiera entiendo la propiedad privada.
Yo soy…
eso que solemos ser para los gatos que nos eligen.
Un privilegiado.

Limpio la sangre de su nariz.
No hace falta cerrar sus ojos. Cierro los míos:
¿Qué estamos viendo, Mefisto?

—Debí cortarte los huevos
para que no anduvieras de callejero,
grandísimo hijo de puta. Sin embargo…

Todavía tiene algo de Mefistófeles, pero pronto ya no.
Escondo su rigidez bajo la tierra
porque no puedo inventar un cielo para los gatos
como cuando fui, fui, fui niño.
Es un negro cielo. Más cielo que negro.

26 de junio de 2025

José Valverde Yuste José Valverde Yuste en EL BLOG DE JOSÉ VALVERDE YUSTE · · 0 comentarios · ♥ 0 AMOR

En el rostro ambarino de la tarde
reposa mi amor,
recuerdos vestidos con pétalos
que no envejecen, solo aguardan al viento
que les devuelva su esencia
bajo un cielo que no respira
defraudado y triste.

Su aroma pervive sobre llanuras
de labios mudos, sin travesía, llenos de fríos ojos
donde muere el deseo en la orilla,
en ese lugar se transforma la indefensa ola
en brazo abandonado.

Quiero enredarme de nuevo
en la lisa corteza de los abetos,
en las ubres de las circunferencias
sobre aquel tiempo de promesas vagabundas
en la proa de los malecones.

Garganta de ingenuo margen
vibra donde no hay caminos
ni límites en los bordes de la hoguera
al igual que cuando éramos adolescentes
se escapaba el aroma de los besos
entre la libertad del viento.

Promesas vagabundas en el desnudo
de la estrella que brilla en tu pecho
esperando el temblor de la dunas de tu mirada,
lince en el fuego del trueno,
cuando me abrazas bajo los luceros
y se desliza la magia ante la desnudez
de lo indefenso.

Amor que se viste de primavera
en la bahía donde las olas rugen
surcando las venas de las pasiones
como sombras secas de rosas
en las páginas de un libro.

Rincón oscuro en el camino secreto,
ese que te envuelve con los deseos
de los truenos cuando la lluvia
pernocta en el lienzo sin mediar palabra.

©José Valverde Yuste
Katia N. Barillas Katia N. Barillas en EfÍmera ilusión · · 0 comentarios · ♥ 0
José Valverde Yuste José Valverde Yuste en EL BLOG DE JOSÉ VALVERDE YUSTE · · 0 comentarios · ♥ 0

Llegas pisando mis sueños
borrando las huellas del sol
con recelo a la hierba
donde el rocío te acaricia
en la sombra huérfana.

Eres flor de pradera
que galopa sobre suaves colinas
que se elevan como musas
marcando el compás en mi vientre
donde despierta mi mundo
encendiendo el cielo con juego de luces.

En el aire, las sílfides del tiempo,
acarician el mar de tus ojos, profundos,
brillantes como pétalos tiernos
navegando en un mar de colores,
con olor a hogaza, en ese punto
donde se evaporan los bordes del deseo.

Cualquiera de mis poros
puede tocar los rayos de tu luz,
caricia de momento sublime
donde los límites del vigor son árboles
con deseos ingobernables
en el otro lado del Edén,
allí, la serpiente no existe.

©José Valverde Yuste
Katia N. Barillas Katia N. Barillas en EfÍmera ilusión · · 0 comentarios · ♥ 0
José Valverde Yuste José Valverde Yuste en EL BLOG DE JOSÉ VALVERDE YUSTE · · 0 comentarios · ♥ 0 GENERALES


Ya no calla el poema entre mis dedos
ni se calma el silencio con el canto,
es una estación efímera,
un desconsuelo incontrolado
ese instante lleno de muertos en la tinta.

Esos días largos, vacíos,
que convulsionan en un ataúd sin anclaje,
los suburbios del subsuelo
gritando al papel ennegrecido,
iracundo en mi pensar, solitario,
lleno de árboles, sin raíces,
con ríos sin afluentes.

Peregrinaje hacia la opacidad del pensamiento,
gris estancia de palabras encarceladas
dónde reposa la lucidez
en una cama llena de estalactitas.

Desencuentros entre palabras
que borran la tierra de las manos
usurpando lo experimentado en años de hambre.

Excavando en los anales de la memoria,
sucumbiendo a los resquicios
cuando la inspiración era juez y ley, sombra y luz
en este desierto donde ni el alba quiere vivir.

©José Valverde Yuste
José Valverde Yuste José Valverde Yuste en EL BLOG DE JOSÉ VALVERDE YUSTE · · 0 comentarios · ♥ 0

Veo un lienzo ambarino
donde el sol va a expirar,
la luz se hace densa
apenas esboza un suspiro
en esta tumba que no enmudece.

La brisa salada inunda el corazón
de la sombra que se alarga,
un momento efímero
viene a ponerle su máscara
diluyéndola en la niebla del tiempo.

Un brazo de sueño,
sin prisa le besa la piel,
tras el velo brotan semillas de sangre estilizadas,
la muerte del día deja una huella
que muere al instante.

Mano piadosa que anida la despedida
quizás los bastoncillos la liberen del olvido
por encima de los rayos entristecidos
que deja la hora,
cuando la tarde sueña
con la declinación que las palabras
no saben conjugar y llora.


©José Valverde Yuste
José Valverde Yuste José Valverde Yuste en EL BLOG DE JOSÉ VALVERDE YUSTE · · 0 comentarios · ♥ 0 GENERALES

Aquella niebla oculta
que levanta al día
no habla de silencios
ni palabras apretujadas
que vigilan al viento.

Llama a la luz de la sombra,
al epitafio no escrito
entre inundaciones de alma
que al fuego purifica
extinguiendo cielos
que crujen ante nuestros ojos.

Soliloquio de alto verbo
entre nupcias y desavenencias
regresaré al fulgor
buscando en sus lenguas mi verdad.

Me disipo entre sus brazos
y con la fuerza que el crisol me ha dado
este cuerpo de tierra alumbrado
vuela majestuoso hasta que florezcan
las manos frías, la aurora de la nueva voz.

©José Valverde Yuste
luna roja luna roja · · 1 comentarios · ♥ 1
Mi amor, mi dueño, mi refugio.
Tú eres el sol que ilumina mi día,
el calor que me hace sentir viva.
Tu amor es un juego de seducción,
un baile de pasos silenciosos y miradas profundas.

Me encanta cómo me buscas,
cómo me acaricias y me susurras al oído.
Me gusta cómo me dejas ser libre,
pero también cómo me atrapas con tu amor.

Eres mi hogar, mi lugar seguro,
mi rincón al sol donde puedo descansar.
Te amo, mi amor, mi dueño,
te amo con todo mi corazón y mi alma.

Y cuando te veo, me siento como una gata en celo,
lista para jugar, para seducir y para amar.

Así que ven, mi amor, ven y juega conmigo,
y dejemos que nuestro amor sea un juego de pasión y seducción.

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bristy bristy · · 2 comentarios · ♥ 3
El jardín tropical se encuentra en un sueño mágico..
Antes de los sonidos del día, ha llegado la paz,
los árboles altos y lánguidos se yerguen soñando,
las ramas de flores se doblan y cuelgan torcidas.

Los aromas de jazmines - la luz y el marrón de las cañas,
mil sonidos susurran a través de esas fragancias,
los murciélagos se esconden en árboles frutales
y los búhos revolotean alrededor de otros árboles.

Y murmurando a través del hermoso país de las hadas,
ondeando, está el murmullo del arroyo, oscuro y lejano,
de suave burbujeo, y el canto del grillo en el aliento de la noche.

La diosa de la luna llama constantemente en el cenit,
y en el cielo plateado, dominando todo, riendo suavemente,
inmóvil como una estrella, la cruz del sur.
José Valverde Yuste José Valverde Yuste en EL BLOG DE JOSÉ VALVERDE YUSTE · · 2 comentarios · ♥ 1 AMOR

Bajo un cielo que llora contemplo el mar
percibo titilantes abrazos de un aroma a zulo
que despierta con la brisa marina
sin encender aún la luz que calienta la aurora.

Bebedor de niebla y sombras
me envuelve el manto de cristal
cuando se enciende la llama que sangra
y me atrapa la mañana sin risa.

Místico insaciable
busco otras verdades en la oscuridad,
en cada sorbo de crepúsculo
que me absorbe con su puerta abierta
de bastardos disfraces
que ansía hallar la respuesta al existir.

¿Qué hay en la otra sombra?
Me envenena el aroma
a flores huérfanas
cuando buscan el consuelo
ávidas de caricias en amaneceres
de clamor silencioso
llenos de ventanas sin resquicio.

Antes de ver la luz,
en este caótico mundo
de soledades prescritas
me desnudo ante el eterno invierno
que ha de llegar con su luz oculta.

©José Valverde Yuste
Zulma Martínez Zulma Martínez · · 2 comentarios · ♥ 3
Se deshila el cielo
en la lacia mansedumbre
de los sauces.
La siesta acalla los trinos
de las aves agobiadas de estío.
Estertores y calor; flama y sed.
Bochorno que trastorna los sentidos.
Cielo - páramo, sin una nube.
Cielo - bóveda azul, sin esperanzas.
Cielo - cántaro vacío.
José Valverde Yuste José Valverde Yuste en EL BLOG DE JOSÉ VALVERDE YUSTE · · 2 comentarios · ♥ 2 AMOR

Fue el viento
el que acercó mi mano a la tuya,
alucinado por tu cercanía
mi boca quedó atrapada en tus comisuras.

Era la primera vez, sin aviso
mis sentidos se entregaron a ti.
Al rozar tu piel de beso,
fueron fluyendo mis ráfagas virginales,
el pergamino de mi espalda
tembló desde la frontera de las arenas
hasta donde se escapa el agua.

Con la complicidad de las miradas
bebimos el néctar de un sueño real,
la entrega fue una tormenta de paraíso
y el caudal, un santuario que detuvo al tiempo.

Recuerdo como el sol se filtró tras ese árbol,
nos inclinamos sobre una ola
cuya alma era una fuente
y allí esperamos el regreso de la marea,
el agudo filo de la luz naciente.

©José Valverde Yuste
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