Aquella niebla oculta
que levanta al día
no habla de silencios
ni palabras apretujadas
que vigilan al viento.
Llama a la luz de la sombra,
al epitafio no escrito
entre inundaciones de alma
que al fuego purifica
extinguiendo cielos
que crujen ante nuestros ojos.
Soliloquio de alto verbo
entre nupcias y desavenencias
regresaré al fulgor
buscando en sus lenguas mi verdad.
Me disipo entre sus brazos
y con la fuerza que el crisol me ha dado
este cuerpo de tierra alumbrado
vuela majestuoso hasta que florezcan
las manos frías, la aurora de la nueva voz.
©José Valverde Yuste