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Mefistófeles

El Avecesdiario
Era negro.
Decir era es un triste espóiler. Es negro.

—¿Un negro qué?

Un negro gato
porque es más negro que gato.
Ni siquiera tiene los grandes ojos amarillos
como los otros michis negros que me han acompañado.
Los artefactos de su visión son apenas
dos ranuras entornadas por donde se asoma
un verde olivo y un verde moco
que apenas pueden ser el bizco camino de su mirada.
Uno de mis sobrinos lo llama el Chino Africano.

—Eso es políticamente incorrecto,
querido Speedy González.

Por tanto, en nombre de todas las brujas
que nos legaron sensibilidad y sapiencia;
en memoria de Gretchen y el infausto doctor Fausto,
con el agua oscura del Estigia yo te nombro Mefistófeles.
Mefis, para los cuates.
Aunque a menudo yo lo llamo hijo de puta,
sobre todo cuando deja bajo mi cama animales a medio roer.

—¡Mefis, hijo de puta! ¡Pinche pantera subdesarrollada!

Desde luego, él responde con su indolente indiferencia
que no tiene parangón entre mis más floridos improperios,
o sube a mi cama, se vuelca sobre su lomo
y espera a que le rasque la panza
a sabiendas que no puedo dejar de hacerlo.

—¡Chantajista emocional!

Luego destapamos una lata de atún
y comemos de mi corazón;
él en su plato, yo en la lata.

—Neta que si te gustara la cerveza y la
Iris
no serías mi amigo, sino mi alma gemela.

Una noche de hace seis años, salió, sale de la caja de cartón
donde lo han abandonado cerca del Oxxo
y comienza a seguirme por la calle con la cola en alto.
Es negro, pequeño, adorable.
Me detengo. Se detiene frente a mí.
Se sienta bajo la luz de una lámpara.
Me mira con sus escasos ojos hacia lo alto.
Lo miro con mis ojos borrachos hasta el infinito.

—Hola tú. Nunca había visto un gato
tan feo. Eres como la noche sentada.

Miau.

Luego se restriega contra mi pantalón.
Es claro que me ha elegido para ser…
eso que los humanos somos para los gatos.
Ayer, ahora una vecina pregunta: ¿No es tuyo

ese gato muerto a la orilla de la carretera?

—Claro que no es mío. Yo nada poseo,
ni siquiera entiendo la propiedad privada.
Yo soy…
eso que solemos ser para los gatos que nos eligen.
Un privilegiado.

Limpio la sangre de su nariz.
No hace falta cerrar sus ojos. Cierro los míos:
¿Qué estamos viendo, Mefisto?

—Debí cortarte los huevos
para que no anduvieras de callejero,
grandísimo hijo de puta. Sin embargo…

Todavía tiene algo de Mefistófeles, pero pronto ya no.
Escondo su rigidez bajo la tierra
porque no puedo inventar un cielo para los gatos
como cuando fui, fui, fui niño.
Es un negro cielo. Más cielo que negro.

26 de junio de 2025

♥ 6 me gusta 1095 visitas · 11 comentarios

Comentarios (11)

José Valverde Yuste
José Valverde Yuste ·
♥ 2
Excelente poema Pedro. Un saludo cordial
Luis Libra
Luis Libra ·
♥ 2
Sin palabras, carnalito, ... me pueden estos poemas. Precioso, como el gran Mesfis.
Un fuerte abrazo.
R
Riolita ·
♥ 2
Pedro, es con admiración que te felicito por este texto tan sentido como logrado.
Muchas gracias por dejarnos leer.
Un abrazo.
Pedro Olvera
Pedro Olvera ·
♥ 0
Muchas gracias por tu lectura y amable comentario, compañero @José Valverde Yuste .
Te mando un abrazo.
Pedro Olvera
Pedro Olvera ·
♥ 1
Muchas gracias, carnalito @Luis Libra, por compartir conmigo tus impresiones. Fue demasiado terrible perderlo, pero también una maravilla haber compartido espacio y chocolates con gato tan sinvergüenza.
Va un abrazo hasta los Madriles.
Pedro Olvera
Pedro Olvera ·
♥ 0
Amigo @Riolita , muchas gracias por detenerte a leer y comentar este texto tan amablemente.
Va un cordial abrazo hasta allá.
dragon_ecu
dragon_ecu ·
♥ 1
¿Chocolates a un gato?... de pronto esto ayude a dueños de mascotas. No se recomienda dar chocolate a perros y gatos.
Pedro Olvera
Pedro Olvera ·
♥ 2
A Mefis le encantaba no solo el chocolate espumoso, también los elotes crudos, los caramelos, la col, las serpientes, incluso llegó a dejarme un murciélago. Murió egregio, libre y hermoso por mal de llanta, es decir atropellamiento, con sus buenos casi siete años de hacer los que le viniera en gana.

Gracias, @dragon_ecu, por tu consejo paternalista que nadie te pidió y que es una insulsa verdad de Perogrullo; empero, supongo que a tanto los "dueños" como a los compañeros de animales lo tendrán muy en cuenta dada tu alta cualificación como nutriólogo zootecnista devenido en poeta astro.



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dragon_ecu
dragon_ecu ·
♥ 0
De nada Pedro.
Lo obvio de las perogrulladas asoman después de notarlas, y no antes.
Saludos.
Pedro Olvera
Pedro Olvera ·
♥ 2
Vas bien, pero no llegas a venir, menos a llegar. Lo tuyo es quedarte a medio camino, sin siquiera alcanzar a ser mediocre. Ni por compasión.
Medusa
Medusa ·
♥ 1
El Nerito Cachetón...
Era, es más Pedro que gato, más nerito que vos... más Vos que Pedro.

Sí hay un cielo para gatos, Flaco, y Mefis se lo ganó por haberte soportado y domesticado, y también por el privilegio de su compañía.

Te abrazo fuerte y mucho, mi amigo querido. (Hoy sin chancla)
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