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¿Y después de comer...?

lesmo

Poeta veterano en el portal
¿Y después de comer...?

Alegre como ninguno
se ha levantado mi niño
y con todo mi cariño
le preparo el desayuno.

Después, corre que te pillo,
parece, a veces, que vuela
y siempre lleva a la escuela
los libros y un bocadillo.

Trae frías las orejas
y calientes las mejillas,
es mayor para papillas,
le gustan más las lentejas.

Y lo beso en el moflete
por ser tan bien educado
y es que nada se ha dejado
del plato con el filete.

Y como también me besa
la cara un poco me pinta,
pero jamás es con tinta
que es con nata y con fresa.

Y como me tiene en prenda,
tras hacer bien los deberes,
le pregunto: –¿Qué prefieres
esta tarde de merienda?

Se pone en la portería
hasta la puesta del sol,
si acaso le meten gol
le llevo una chuchería.

Y salió la luna llena
que contempla en la ventana
tomándose la manzana
que es el postre de la cena.

–Mami, quiero que te sientes
y que me cuentes un cuento,
pero espérame un momento
que me lave bien los dientes.
 
Última edición:
Y después de comer ? El compañero Lesmo, se sienta a enseñarle a su pequeño niño; las lecciones sobre la verdadera vida,
una tarea que le brota desde el centro de su amoroso corazón. Mis fraternos saludos estimado poeta, y gracias por obsequiarnos
tan bella intimidad.
Afectuosamente:
 
¿Y después de comer...?

Alegre como ninguno
se ha levantado mi niño
y con todo mi cariño
le preparo el desayuno.

Después corre que te pillo,
parece a veces que vuela
y siempre lleva a la escuela
los libros y un bocadillo.

Trae frías las orejas
y calientes las mejillas,
es mayor para papillas,
le gustan más las lentejas.

Y lo beso en el moflete
por ser tan bien educado
y es que nada se ha dejado
del plato con el filete.

Y como después me besa
la cara un poco me pinta
pero jamás es con tinta
que es con nata y con fresa.

Y como me tiene en prenda
tras hacer bien los deberes
le pregunto: –¿Qué prefieres
esta tarde de merienda?

Se pone en la portería
hasta la puesta del sol,
si acaso le meten gol
le llevo una chuchería.

Y salió la luna llena
que contempla en la ventana
tomándose la manzana
que es el postre de la cena.

–Mami, quiero que te sientes
y que me cuentes un cuento,
pero espérame un momento
que me lave bien los dientes.


Con el buen ritmo de las redondillas nos vas dejando una buena lección de como hacer pasar un buen día al niño.

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¿Y después de comer...?

Alegre como ninguno
se ha levantado mi niño
y con todo mi cariño
le preparo el desayuno.

Después corre que te pillo,
parece a veces que vuela
y siempre lleva a la escuela
los libros y un bocadillo.

Trae frías las orejas
y calientes las mejillas,
es mayor para papillas,
le gustan más las lentejas.

Y lo beso en el moflete
por ser tan bien educado
y es que nada se ha dejado
del plato con el filete.

Y como después me besa
la cara un poco me pinta
pero jamás es con tinta
que es con nata y con fresa.

Y como me tiene en prenda
tras hacer bien los deberes
le pregunto: –¿Qué prefieres
esta tarde de merienda?

Se pone en la portería
hasta la puesta del sol,
si acaso le meten gol
le llevo una chuchería.

Y salió la luna llena
que contempla en la ventana
tomándose la manzana
que es el postre de la cena.

–Mami, quiero que te sientes
y que me cuentes un cuento,
pero espérame un momento
que me lave bien los dientes.
Jeje mensaje positivo a la hora de almorzar, jugar, lo bello de la infancia, bellas redondillas.
Un gusto.
 
¿Y después de comer...?

Alegre como ninguno
se ha levantado mi niño
y con todo mi cariño
le preparo el desayuno.

Después corre que te pillo,
parece a veces que vuela
y siempre lleva a la escuela
los libros y un bocadillo.

Trae frías las orejas
y calientes las mejillas,
es mayor para papillas,
le gustan más las lentejas.

Y lo beso en el moflete
por ser tan bien educado
y es que nada se ha dejado
del plato con el filete.

Y como después me besa
la cara un poco me pinta
pero jamás es con tinta
que es con nata y con fresa.

Y como me tiene en prenda
tras hacer bien los deberes
le pregunto: –¿Qué prefieres
esta tarde de merienda?

Se pone en la portería
hasta la puesta del sol,
si acaso le meten gol
le llevo una chuchería.

Y salió la luna llena
que contempla en la ventana
tomándose la manzana
que es el postre de la cena.

–Mami, quiero que te sientes
y que me cuentes un cuento,
pero espérame un momento
que me lave bien los dientes.
Ayyy Salva, dichoso ese niño al que tú con el corazón contemplas, ojalá así de bien fuesen contemplados todos los niños y niñas de la Tierra, hay que centrar la atención en la infancia, ell@s son lo mejor de lo mejor, ángeles ofreciendo ternura, ilusión y amor, ayyyy que no sufran hambre, ni ningún tipo de violación de sus derechos que son sagrados.... Me ha encantado leerte querido amigo, un beso enorme para ti y otro para tod@s los niñ@s....muáááááacksssssssss....
 
Y después de comer ? El compañero Lesmo, se sienta a enseñarle a su pequeño niño; las lecciones sobre la verdadera vida,
una tarea que le brota desde el centro de su amoroso corazón. Mis fraternos saludos estimado poeta, y gracias por obsequiarnos
tan bella intimidad.
Afectuosamente:
Muchas gracias a usted, mi querido Iván, por acudir a estas letras con su mirada y comentario amables. Celebro que hayan sido de su agrado.
Con mi saludo cordial y afectuoso.
Salvador.
 
Ayyy Salva, dichoso ese niño al que tú con el corazón contemplas, ojalá así de bien fuesen contemplados todos los niños y niñas de la Tierra, hay que centrar la atención en la infancia, ell@s son lo mejor de lo mejor, ángeles ofreciendo ternura, ilusión y amor, ayyyy que no sufran hambre, ni ningún tipo de violación de sus derechos que son sagrados.... Me ha encantado leerte querido amigo, un beso enorme para ti y otro para tod@s los niñ@s....muáááááacksssssssss....
Imaginé a una madre y a su hijo en esa relación íntima que se produce a la hora de la comida que es la metáfora perfecta, a mi entender, de todos los cuidados. Muchas gracias por dejarme aquí la amabilísima huella de tu paso, querida Isabel.
Te envío un abrazo muy fuerte y fraterno.
Salva.
 
¿Y después de comer...?

Alegre como ninguno
se ha levantado mi niño
y con todo mi cariño
le preparo el desayuno.

Después corre que te pillo,
parece a veces que vuela
y siempre lleva a la escuela
los libros y un bocadillo.

Trae frías las orejas
y calientes las mejillas,
es mayor para papillas,
le gustan más las lentejas.

Y lo beso en el moflete
por ser tan bien educado
y es que nada se ha dejado
del plato con el filete.

Y como después me besa
la cara un poco me pinta
pero jamás es con tinta
que es con nata y con fresa.

Y como me tiene en prenda
tras hacer bien los deberes
le pregunto: –¿Qué prefieres
esta tarde de merienda?

Se pone en la portería
hasta la puesta del sol,
si acaso le meten gol
le llevo una chuchería.

Y salió la luna llena
que contempla en la ventana
tomándose la manzana
que es el postre de la cena.

–Mami, quiero que te sientes
y que me cuentes un cuento,
pero espérame un momento
que me lave bien los dientes.
Que ternura de poema, poeta Salvador. Muy lindo el amor al nene y la dedicación.
Se refleja su gran amor en cada verso. Un gusto enorme pasar, saludos con todo mi respeto y afecto.
Azalea.
 
Que ternura de poema, poeta Salvador. Muy lindo el amor al nene y la dedicación.
Se refleja su gran amor en cada verso. Un gusto enorme pasar, saludos con todo mi respeto y afecto.
Azalea.
Muchas gracias, estimada compañera Azalea, por la lectura y el comentario amables de mis letras. Todo un placer recibirla en estos espacios míos.
Afectuosamente, reciba mi saludo muy cordial.
Salvador.
 
¿Y después de comer...?

Alegre como ninguno
se ha levantado mi niño
y con todo mi cariño
le preparo el desayuno.

Después, corre que te pillo,
parece, a veces, que vuela
y siempre lleva a la escuela
los libros y un bocadillo.

Trae frías las orejas
y calientes las mejillas,
es mayor para papillas,
le gustan más las lentejas.

Y lo beso en el moflete
por ser tan bien educado
y es que nada se ha dejado
del plato con el filete.

Y como también me besa
la cara un poco me pinta,
pero jamás es con tinta
que es con nata y con fresa.

Y como me tiene en prenda,
tras hacer bien los deberes,
le pregunto: –¿Qué prefieres
esta tarde de merienda?

Se pone en la portería
hasta la puesta del sol,
si acaso le meten gol
le llevo una chuchería.

Y salió la luna llena
que contempla en la ventana
tomándose la manzana
que es el postre de la cena.

–Mami, quiero que te sientes
y que me cuentes un cuento,
pero espérame un momento
que me lave bien los dientes.
Hermosos y dulces versos acerca de tu niño, toda una historia. Me gustó leerle, Un saludo cordial
 
¿Y después de comer...?

Alegre como ninguno
se ha levantado mi niño
y con todo mi cariño
le preparo el desayuno.

Después, corre que te pillo,
parece, a veces, que vuela
y siempre lleva a la escuela
los libros y un bocadillo.

Trae frías las orejas
y calientes las mejillas,
es mayor para papillas,
le gustan más las lentejas.

Y lo beso en el moflete
por ser tan bien educado
y es que nada se ha dejado
del plato con el filete.

Y como también me besa
la cara un poco me pinta,
pero jamás es con tinta
que es con nata y con fresa.

Y como me tiene en prenda,
tras hacer bien los deberes,
le pregunto: –¿Qué prefieres
esta tarde de merienda?

Se pone en la portería
hasta la puesta del sol,
si acaso le meten gol
le llevo una chuchería.

Y salió la luna llena
que contempla en la ventana
tomándose la manzana
que es el postre de la cena.

–Mami, quiero que te sientes
y que me cuentes un cuento,
pero espérame un momento
que me lave bien los dientes.
Salvador.
Ese cuidado intenso..., la vertiente de la comida el eje de una obra llena de
disciplinas poeticas. la madre y el niño en esa relacion intima y cotiana para
dejar asi un rastro de delicadeza poetica. excelente. saludos de luzyabsenta
 
Salvador.
Ese cuidado intenso..., la vertiente de la comida el eje de una obra llena de
disciplinas poeticas. la madre y el niño en esa relacion intima y cotiana para
dejar asi un rastro de delicadeza poetica. excelente. saludos de luzyabsenta
Muchísimas gracias, querido maestro, por dejar tu huella amable en este tema con tu proverbial bien hacer. Celebro que estas letras hayan resultado ser de tu agrado.
Con todo afecto, un saludo muy cordial.
Salvador.
 
Muchísimas gracias, querido maestro, por dejar tu huella amable en este tema con tu proverbial bien hacer. Celebro que estas letras hayan resultado ser de tu agrado.
Con todo afecto, un saludo muy cordial.
Salvador.
Salvador.
Me agrada tu respuesta para mi comentario. Es bueno tomar iniciativa y leer nuevamente
este apreciado pleno poema infantil donde el cariño se extiende desde la sinceridad.
saludos amables de luzyabsenta
 
¿Y después de comer...?

Alegre como ninguno
se ha levantado mi niño
y con todo mi cariño
le preparo el desayuno.

Después, corre que te pillo,
parece, a veces, que vuela
y siempre lleva a la escuela
los libros y un bocadillo.

Trae frías las orejas
y calientes las mejillas,
es mayor para papillas,
le gustan más las lentejas.

Y lo beso en el moflete
por ser tan bien educado
y es que nada se ha dejado
del plato con el filete.

Y como también me besa
la cara un poco me pinta,
pero jamás es con tinta
que es con nata y con fresa.

Y como me tiene en prenda,
tras hacer bien los deberes,
le pregunto: –¿Qué prefieres
esta tarde de merienda?

Se pone en la portería
hasta la puesta del sol,
si acaso le meten gol
le llevo una chuchería.

Y salió la luna llena
que contempla en la ventana
tomándose la manzana
que es el postre de la cena.

–Mami, quiero que te sientes
y que me cuentes un cuento,
pero espérame un momento
que me lave bien los dientes.



Bello. Me ha encantado.
 
Que bellíisimo poema Salvador donde confluyen el amor, la ternura y la disciplina de una familia en su rutina diaria. Simples cosas de la vida, pero que construyen una base sólida para un desarrollo feliz e integral de ese pequeño. Mis aplausos por tan impecable obra. Mis saludos mas cordiales.
Celebro que estas letras hayan resultado ser de su agrado, estimada compañera. Muchas gracias por su interpretación que las pone en valor.
Afectuosamente, un saludo muy cordial.
Salvador.
 
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