lesmo
Poeta veterano en el portal
¿Y después de comer...?
Alegre como ninguno
se ha levantado mi niño
y con todo mi cariño
le preparo el desayuno.
Después, corre que te pillo,
parece, a veces, que vuela
y siempre lleva a la escuela
los libros y un bocadillo.
Trae frías las orejas
y calientes las mejillas,
es mayor para papillas,
le gustan más las lentejas.
Y lo beso en el moflete
por ser tan bien educado
y es que nada se ha dejado
del plato con el filete.
Y como también me besa
la cara un poco me pinta,
pero jamás es con tinta
que es con nata y con fresa.
Y como me tiene en prenda,
tras hacer bien los deberes,
le pregunto: –¿Qué prefieres
esta tarde de merienda?
Se pone en la portería
hasta la puesta del sol,
si acaso le meten gol
le llevo una chuchería.
Y salió la luna llena
que contempla en la ventana
tomándose la manzana
que es el postre de la cena.
–Mami, quiero que te sientes
y que me cuentes un cuento,
pero espérame un momento
que me lave bien los dientes.
Alegre como ninguno
se ha levantado mi niño
y con todo mi cariño
le preparo el desayuno.
Después, corre que te pillo,
parece, a veces, que vuela
y siempre lleva a la escuela
los libros y un bocadillo.
Trae frías las orejas
y calientes las mejillas,
es mayor para papillas,
le gustan más las lentejas.
Y lo beso en el moflete
por ser tan bien educado
y es que nada se ha dejado
del plato con el filete.
Y como también me besa
la cara un poco me pinta,
pero jamás es con tinta
que es con nata y con fresa.
Y como me tiene en prenda,
tras hacer bien los deberes,
le pregunto: –¿Qué prefieres
esta tarde de merienda?
Se pone en la portería
hasta la puesta del sol,
si acaso le meten gol
le llevo una chuchería.
Y salió la luna llena
que contempla en la ventana
tomándose la manzana
que es el postre de la cena.
–Mami, quiero que te sientes
y que me cuentes un cuento,
pero espérame un momento
que me lave bien los dientes.
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