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Veamos pasar el tiempo

cesarfco.cd

Corrector
Corrector/a
Caminemos por los suelos del centro de la ciudad sin destino fijo, ni prisa. Busquemos un banco de cemento y veamos pasar al tiempo en su infinita correría.


Invitemos un helado a aquel niño cansado de vender chicles y estribillos.

Veamos en Occidente como el sol parte hacia su jornada eterna.

Hoy, solo por hoy, veamos pasar el tiempo.

Analicemos nuestros aciertos a la vez que nuestras debilidades, ya que este mundo de cualidades nos lleva la cuenta y le salimos debiendo.

 
Caminemos por los suelos del centro de la ciudad sin destino fijo, ni prisa. Busquemos un banco de cemento y veamos pasar al tiempo en su infinita correría.


Invitemos un helado a aquel niño cansado de vender chicles y estribillos.

Veamos en Occidente como el sol parte hacia su jornada eterna.

Hoy, solo por hoy, veamos pasar el tiempo.

Analicemos nuestros aciertos a la vez que nuestras debilidades, ya que este mundo de cualidades nos lleva la cuenta y le salimos debiendo.

Interesante...
un beso,
Rosario
 
Gracias Rosario, por leerlo y comentarlo.

Saldaremos un poco la cuenta la próxima semana plantando árboles con los niños.
Considerando que el papel que he utilizado en mi vida con mi familia sea el equivalente a veinte hectáreas de bosque... Deberemos plantar seis árboles diarios por cinco o seis años.

Saludos.
Pues tienes razón,
He plantado algunos pero aún estoy en deuda...
Un feliz fin de semana.
Rosario
 
Hoy que justamente leímos algo del tiempo y la senectud, me encuentro con éste pasaje naturalmente bien escrito, definiendo lo cotidiano de un paseo y un descanso en la banca de cemento, que marca el movimiento en la ciudad ajeno precisamente al tiempo que los rodea, pero que a pesar de su movimiento, crecimiento y evolución constante de todo, especialmente los humanos, NO SE VE y casi no se toma en cuenta, sino es por tu curiosidad, que como dices en tu final, algo le ¿debemos deber?. Didactico e interesante. Te saluda, Crimolem.
 
Hoy que justamente leímos algo del tiempo y la senectud, me encuentro con éste pasaje naturalmente bien escrito, definiendo lo cotidiano de un paseo y un descanso en la banca de cemento, que marca el movimiento en la ciudad ajeno precisamente al tiempo que los rodea, pero que a pesar de su movimiento, crecimiento y evolución constante de todo, especialmente los humanos, NO SE VE y casi no se toma en cuenta, sino es por tu curiosidad, que como dices en tu final, algo le ¿debemos deber?. Didactico e interesante. Te saluda, Crimolem.

Gracias Cristobal, por leerlo y comentarlo.

Un abrazo.
 
Me recuerda a Marcel Proust; y refuerza mi sospecha de que, a la postre, todos seremos inevitablemente deudores. Tambien yo quiero sumarme a tu mismo sentimiento y protestar por una vez del apremio que nos exije la vida, sentarme en ese mismo banco y unirme, aunque sea por un rato, al desacomplejado grupo de meros expectadores. Un saludo.
 
Me recuerda a Marcel Proust; y refuerza mi sospecha de que, a la postre, todos seremos inevitablemente deudores. Tambien yo quiero sumarme a tu mismo sentimiento y protestar por una vez del apremio que nos exije la vida, sentarme en ese mismo banco y unirme, aunque sea por un rato, al desacomplejado grupo de meros expectadores. Un saludo.

Vale la pena, una vez al día, tomarse cinco minutos de sana rebeldía para después volver a la carga.

Saludos Horace.
 
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