Uqbar
Poeta que considera el portal su segunda casa
El bosque de nunca jamás
se cierne sobre columpios y parques.
Setas de colores, toboganes, carruseles
se lamentan,
escuchando el vacío eco de las risas,
de las carreras,
del sudor precoz.
El enigma de la espera
se distancia, instante a instante
haciendo de los días un rosario para ateos
que una, el color de la fruta de verano con
la ilusión de un amanecer libre.
¿Por qué los halcones no cumplieron su promesa?
¿Qué hicieron esas manos hercúleas con el peso de la inocencia?
¿Quedará alguna miga en el camino de Hamelin
o será otro cuento sin final feliz?
se cierne sobre columpios y parques.
Setas de colores, toboganes, carruseles
se lamentan,
escuchando el vacío eco de las risas,
de las carreras,
del sudor precoz.
El enigma de la espera
se distancia, instante a instante
haciendo de los días un rosario para ateos
que una, el color de la fruta de verano con
la ilusión de un amanecer libre.
¿Por qué los halcones no cumplieron su promesa?
¿Qué hicieron esas manos hercúleas con el peso de la inocencia?
¿Quedará alguna miga en el camino de Hamelin
o será otro cuento sin final feliz?