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Una tarde de invierno

Ayyy Luís estos melancólicos y líricos versos nos hacen soñar a todos, nos hacen recordar y vivir momentos bellos, sentirnos por momentos, esa fontana abierta a la mañana y a su brisa de cielo. Me ha encantado leerte, como siempre me pasa. Besazos con cariño y con admiración....muááááćksss

Muchas gracias Lomita por tu siempre fiel presencia acompañándome con tu dulce y bella presencia. Me alegra que te haya gustado querida amiga.
Besazosss y abrazos que no falten guapísima.
 
Buena tarde:

Antes que nada, debo enfatizar que el motivo de este comentario se enfoca en:

a) Que no quede un escrito sin comentarios y alentar la lectura y la publicación de nuevas ideas y proyección literaria.
b) Corregir condiciones básicas, especialmente en la ortografía.

Tu estructura deja por mucho y dista de ser alejandrinos, dado que cumplen con las reglas generales de uno. Recordemos que un verso alejandrino se compone de catorce sílabas métricas. Hasta ese punto, tus versos cumplen el primer punto. Sin embargo, la siguiente regla de un alejandrino es que se dividen en dos hemistiquios heptasílabos cada uno. Y durante ese medio debe haber una cesura o pausa. Cada hemistiquio cumple con las reglas básicas de la métrica, en la cual su sílaba final termina, se suma o se resta si termina grave, agudo o esdrújula.

Lo anterior no se cumple. Por ejemplo, en el primer párrafo se manejan distintas cesuras. Corresponde entonces a serventesios, pero de ningún modo serán Alejandrinos. Lo cual, entonces tu estructura no corresponde.

El ritmo, el lenguaje son abruptos, posiblemente por lo anterior. Lamento no continuar mi lectura luego del tercer párrafo.

Saludos

Mario Francisco LG

Aceptada y acertada tu observación de los hemistiquios.
Lo que no entiendo es que digas que el lenguaje es abrupto. Si a una persona no le gusta el lenguaje y su opinión está basada en una crítica de estructura, se basa solamente en la estructura poética, el gusto del lenguaje en este y otros casos, sobra.
Un saludo
 
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Una tarde de invierno
Una tarde de invierno, caía el sol, caía
lánguidamente deslumbrado los ventanales
de las casas, sumiendo al pueblo en melancolía
mientras de oro pintaba los campos y frutales.

Aprovechando el sol, estaban los viejecillos,
algunos comentaban el día amenamente
y otros, miraban a los verdosos jardincillos
de la plaza que ribeteaban a la fuente.

La misma fuente donde yo solía jugar
con mis amigos, bien en invierno o en verano,
la misma plaza donde solía pasear
con el primer amor siendo chaval de la mano.

¡Cuántos recuerdos, cuántos me trajo esa fragancia
que dominaba al aire cual pájaro en su vuelo!
¡Cuántos buenos y malos momentos de la infancia!
¡Cuántas noches habré pasado mirando al cielo!

Y la gélida tarde, se marchó bostezando
mientras yo, desde el otro lado de la ventana
mirando la fontana, me quedé razonando...
¡Sueña la fuente, no vendrá nadie hasta mañana!


Luis
Derechos reservados
Bellas escenas para bellos y nostálgicos recuerdos que brotan con naturalidad de tu pluma en forma de alejandrinos. Una maravilla esa plaza y su fuente que quedaron grabadas en tu memoria. Felicidades Luis. Un fuerte abrazo.
 
Estimado Luis que imaginación tienes para que todos al leer tus versos nos metamos en nuestra propia infancia con lo bueno y malo pero siempre añorados. Poeta que mas decir gracias por el honor de compartir tus letras con nosotros

Muchas gracias Mary por tus gratas palabras. Me alegra que te haya gustado y metido en la imaginación de otros tiempos.
Recibe un gran abrazo Mary, las gracias es siempre a vosotros.
 
Bellas escenas para bellos y nostálgicos recuerdos que brotan con naturalidad de tu pluma en forma de alejandrinos. Una maravilla esa plaza y su fuente que quedaron grabadas en tu memoria. Felicidades Luis. Un fuerte abrazo.

Me alegra que te gusten estas añoradas letras de aquella plaza t su fuente creo n su gente y la fragancia por el aire.
Recibe un fuerte abrazo José con mis sinceros saludos.
 
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Una tarde de invierno
Una tarde de invierno, caía el sol, caía
lánguidamente deslumbrado los ventanales
de las casas, sumiendo al pueblo en melancolía
mientras de oro pintaba los campos y frutales.

Aprovechando el sol, estaban los viejecillos,
algunos comentaban el día amenamente
y otros, miraban a los verdosos jardincillos
de la plaza que ribeteaban a la fuente.

La misma fuente donde yo solía jugar
con mis amigos, bien en invierno o en verano,
la misma plaza donde solía pasear
con el primer amor siendo chaval de la mano.

¡Cuántos recuerdos, cuántos me trajo esa fragancia
que dominaba al aire cual pájaro en su vuelo!
¡Cuántos buenos y malos momentos de la infancia!
¡Cuántas noches habré pasado mirando al cielo!

Y la gélida tarde, se marchó bostezando
mientras yo, desde el otro lado de la ventana
mirando la fontana, me quedé razonando...
¡Sueña la fuente, no vendrá nadie hasta mañana!


Luis
Derechos reservados
Bellos versos inspirados en esa tarde que con esas pinceladas de melancolía realza
su belleza de principio a fin, querido amigo Luis. Sabes que siempre es un placer el poder
pasar por tus letras y disfrutar de tu fuente inagotable de inspiración hecha poesía.
Besotes y un abrazo muy grande para ti. Tere
 
Bellos versos inspirados en esa tarde que con esas pinceladas de melancolía realza
su belleza de principio a fin, querido amigo Luis. Sabes que siempre es un placer el poder
pasar por tus letras y disfrutar de tu fuente inagotable de inspiración hecha poesía.
Besotes y un abrazo muy grande para ti. Tere

Muchas gracias Tere por disfrutar y acompañarme en estos serventesios nostálgicos que me vi ieron repentinamente. Me halaga contar siempre con tu presencia que sabes de sobra que honran mis sencillas letras.
Besotes y muchos abrazos querida amiga.
 
Sensibles versos llevados con soberbia maestría.
Gracias la invitación amigo Luis Prieto.

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Una tarde de invierno
Una tarde de invierno, caía el sol, caía
lánguidamente deslumbrado los ventanales
de las casas, sumiendo al pueblo en melancolía
mientras de oro pintaba los campos y frutales.

Aprovechando el sol, estaban los viejecillos,
algunos comentaban el día amenamente
y otros, miraban a los verdosos jardincillos
de la plaza que ribeteaban a la fuente.

La misma fuente donde yo solía jugar
con mis amigos, bien en invierno o en verano,
la misma plaza donde solía pasear
con el primer amor siendo chaval de la mano.

¡Cuántos recuerdos, cuántos me trajo esa fragancia
que dominaba al aire cual pájaro en su vuelo!
¡Cuántos buenos y malos momentos de la infancia!
¡Cuántas noches habré pasado mirando al cielo!

Y la gélida tarde, se marchó bostezando
mientras yo, desde el otro lado de la ventana
mirando la fontana, me quedé razonando...
¡Sueña la fuente, no vendrá nadie hasta mañana!


Luis
Derechos reservados
 
Una tarde de invierno
Una tarde de invierno, caía el sol, caía
lánguidamente deslumbrado los ventanales
de las casas, sumiendo al pueblo en melancolía
mientras de oro pintaba los campos y frutales.

Aprovechando el sol, estaban los viejecillos,
algunos comentaban el día amenamente
y otros, miraban a los verdosos jardincillos
de la plaza que ribeteaban a la fuente.

La misma fuente donde yo solía jugar
con mis amigos, bien en invierno o en verano,
la misma plaza donde solía pasear
con el primer amor siendo chaval de la mano.

¡Cuántos recuerdos, cuántos me trajo esa fragancia
que dominaba al aire cual pájaro en su vuelo!
¡Cuántos buenos y malos momentos de la infancia!
¡Cuántas noches habré pasado mirando al cielo!

Y la gélida tarde, se marchó bostezando
mientras yo, desde el otro lado de la ventana
mirando la fontana, me quedé razonando...
¡Sueña la fuente, no vendrá nadie hasta mañana!


Luis
Derechos reservados
Estimado Luis, tus bonitos versos en forma de rima de serventesios, no tiene un ritmo y una métrica definida, pues aunque usas 14 sílabas para componer tus versos, a estos no se les puede catalogar como alejandrinos, puesto que la necesaria cesura central para formar cada uno de los versos, con dos hemistiquios heptasílabos, no existe, ni tampoco existe un ritmo claro que pudiera catalogar a dichos versos como simples. Por todo ello, no Apto.
Un cordial saludo.
 
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Una tarde de invierno
Una tarde de invierno, caía el sol, caía
lánguidamente deslumbrado los ventanales
de las casas, sumiendo al pueblo en melancolía
mientras de oro pintaba los campos y frutales.

Aprovechando el sol, estaban los viejecillos,
algunos comentaban el día amenamente
y otros, miraban a los verdosos jardincillos
de la plaza que ribeteaban a la fuente.

La misma fuente donde yo solía jugar
con mis amigos, bien en invierno o en verano,
la misma plaza donde solía pasear
con el primer amor siendo chaval de la mano.

¡Cuántos recuerdos, cuántos me trajo esa fragancia
que dominaba al aire cual pájaro en su vuelo!
¡Cuántos buenos y malos momentos de la infancia!
¡Cuántas noches habré pasado mirando al cielo!

Y la gélida tarde, se marchó bostezando
mientras yo, desde el otro lado de la ventana
mirando la fontana, me quedé razonando...
¡Sueña la fuente, no vendrá nadie hasta mañana!


Luis
Derechos reservados
la melancolìa de volver a lo que nos trae tantos recuerdos como esa fuente, bello poema. un abrazo
 
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Una tarde de invierno
Una tarde de invierno, caía el sol, caía
lánguidamente deslumbrado los ventanales
de las casas, sumiendo al pueblo en melancolía
mientras de oro pintaba los campos y frutales.

Aprovechando el sol, estaban los viejecillos,
algunos comentaban el día amenamente
y otros, miraban a los verdosos jardincillos
de la plaza que ribeteaban a la fuente.

La misma fuente donde yo solía jugar
con mis amigos, bien en invierno o en verano,
la misma plaza donde solía pasear
con el primer amor siendo chaval de la mano.

¡Cuántos recuerdos, cuántos me trajo esa fragancia
que dominaba al aire cual pájaro en su vuelo!
¡Cuántos buenos y malos momentos de la infancia!
¡Cuántas noches habré pasado mirando al cielo!

Y la gélida tarde, se marchó bostezando
mientras yo, desde el otro lado de la ventana
mirando la fontana, me quedé razonando...
¡Sueña la fuente, no vendrá nadie hasta mañana!


Luis
Derechos reservados

Bellissima obra que en recuerdos gratos se vuelca hacia ese lienzo
donde los colores se hacen sueños, formas de una identidad que
envuelve. felicidades por la proyecccion sincera de tu memoria.
luzyabsenta
 
Bellissima obra que en recuerdos gratos se vuelca hacia ese lienzo
donde los colores se hacen sueños, formas de una identidad que
envuelve. felicidades por la proyecccion sincera de tu memoria.
luzyabsenta
Honrado y halagado por tu presencia LuzyAbsenta alegrándome que te hayan gustado estas letras tanto nostálgicas.
Recibe gran abrazo con mis sinceros saludos.
 
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Una tarde de invierno
Una tarde de invierno, caía el sol, caía
lánguidamente deslumbrado los ventanales
de las casas, sumiendo al pueblo en melancolía
mientras de oro pintaba los campos y frutales.

Aprovechando el sol, estaban los viejecillos,
algunos comentaban el día amenamente
y otros, miraban a los verdosos jardincillos
de la plaza que ribeteaban a la fuente.

La misma fuente donde yo solía jugar
con mis amigos, bien en invierno o en verano,
la misma plaza donde solía pasear
con el primer amor siendo chaval de la mano.

¡Cuántos recuerdos, cuántos me trajo esa fragancia
que dominaba al aire cual pájaro en su vuelo!
¡Cuántos buenos y malos momentos de la infancia!
¡Cuántas noches habré pasado mirando al cielo!

Y la gélida tarde, se marchó bostezando
mientras yo, desde el otro lado de la ventana
mirando la fontana, me quedé razonando...
¡Sueña la fuente, no vendrá nadie hasta mañana!


Luis
Derechos reservados
La nostalgia luce su mejor vestido, el verso que logra el vuelo y llega hasta donde el alma logra llegar, me ha encantado este poema que trasmite tu sentir por el paisaje. Saludos y abrazos.
 
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Una tarde de invierno
Una tarde de invierno, caía el sol, caía
lánguidamente deslumbrado los ventanales
de las casas, sumiendo al pueblo en melancolía
mientras de oro pintaba los campos y frutales.

Aprovechando el sol, estaban los viejecillos,
algunos comentaban el día amenamente
y otros, miraban a los verdosos jardincillos
de la plaza que ribeteaban a la fuente.

La misma fuente donde yo solía jugar
con mis amigos, bien en invierno o en verano,
la misma plaza donde solía pasear
con el primer amor siendo chaval de la mano.

¡Cuántos recuerdos, cuántos me trajo esa fragancia
que dominaba al aire cual pájaro en su vuelo!
¡Cuántos buenos y malos momentos de la infancia!
¡Cuántas noches habré pasado mirando al cielo!

Y la gélida tarde, se marchó bostezando
mientras yo, desde el otro lado de la ventana
mirando la fontana, me quedé razonando...
¡Sueña la fuente, no vendrá nadie hasta mañana!


Luis
Derechos reservados
Estimado Luis, en principio agradecerte por la invitación y de seguido te digo hermano que tu poema resulto de una belleza mágica, dibujas una escena y un ambiente decididamente calido conjugado con el sentir del protagonista, resulta nostálgico amigo y logra captar la sensibilidad del lector desde el primer verso.
Recibe poeta, mis felicitaciones y mi admiración
Saludos y éxitos
MANUEL
 
La nostalgia luce su mejor vestido, el verso que logra el vuelo y llega hasta donde el alma logra llegar, me ha encantado este poema que trasmite tu sentir por el paisaje. Saludos y abrazos.

Muchas gracias preciada Nancysant por tus bellas palabras que me acompañan en estas nostálgicas letras. Gran halago que te hayan gustado.
Mis saludos cordiales y afectuoso abrazo
 
Estimado Luis, en principio agradecerte por la invitación y de seguido te digo hermano que tu poema resulto de una belleza mágica, dibujas una escena y un ambiente decididamente calido conjugado con el sentir del protagonista, resulta nostálgico amigo y logra captar la sensibilidad del lector desde el primer verso.
Recibe poeta, mis felicitaciones y mi admiración
Saludos y éxitos
MANUEL
Halagadoras palabras me brindas preciado Manuel el cual te agradezco enormemente. Me alegra que te haya gustado pues esta nostalgia es producto de cuanto viví.
Muchas gracias estimado amigo por sentir como tuyas estas letras.
Recibe un fraternal abrazo
 
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Una tarde de invierno
Una tarde de invierno, caía el sol, caía
lánguidamente deslumbrado los ventanales
de las casas, sumiendo al pueblo en melancolía
mientras de oro pintaba los campos y frutales.

Aprovechando el sol, estaban los viejecillos,
algunos comentaban el día amenamente
y otros, miraban a los verdosos jardincillos
de la plaza que ribeteaban a la fuente.

La misma fuente donde yo solía jugar
con mis amigos, bien en invierno o en verano,
la misma plaza donde solía pasear
con el primer amor siendo chaval de la mano.

¡Cuántos recuerdos, cuántos me trajo esa fragancia
que dominaba al aire cual pájaro en su vuelo!
¡Cuántos buenos y malos momentos de la infancia!
¡Cuántas noches habré pasado mirando al cielo!

Y la gélida tarde, se marchó bostezando
mientras yo, desde el otro lado de la ventana
mirando la fontana, me quedé razonando...
¡Sueña la fuente, no vendrá nadie hasta mañana!


Luis
Derechos reservados
Aprovecho este espacio para desearle Feliz Año Nuevo 2026.
Mucha salud, prosperidad y poesía en nuestros corazones.

Le envío un saludo desde mi humilde Habana.
 
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