selenschek manfred
Hijo de la Luna
Justo en el momento en que veía caer aquella hoja de papel, una brecha en el aire
como dos líneas difusas y onduladas, se expandía abriendo un agujero frente a mi.
Clara luminosa y transparente dejaba entrever otra atmósfera mientras se ensanchaba.
Y entonces, perplejo pero sin el mas mínimo temor, ahí estaba yo, de inmediato giré
sobre mi eje contemplando al derredor un mundo diferente.
¿Estaré muerto? Me dije, pero pude tocarme asombrado ¡No aún sigo aquí! Volví a pensar.
El aire como la escarcha cuando cae poco a poco, dejaba de titilar haciéndose más nítido
y ahí estaba yo, en la calle que me vio crecer, entonces comprendí que había viajado
al pasado por una ventana en el tiempo.
Pensé, no todos tienen la fortuna de viajar al pasado de gratis y de forma real.
Y ustedes dirán, este poeta comenzó a relatar esto como algo fantástico y al fin de cuentas
resulto más que trivial, cualquiera puede hablar de su pasado. ! Pero no ! Se equivocan,
pues no he sido yo quien ha escrito esto.
Tal y como ocurre en los sueños en los que siempre se olvidan los detalles y no se pueden
relatar con exactitud, me hizo pensar en llevar pruebas por si acaso terminaba aquello
¡ que haré para que crean en mi!
Me encontré con un niño que nunca había escrito poesía idéntico a mi cuando era niño
y le dije: ¿ me conoces? Te pareces a mi padre pero no, no te conozco replico,
¿ Qué quieres? insistió, escribe para mi un poema, conteste, y te diré quien soy.
Justo en el momento en que escribía, todo se hizo tan brillante, tal era la luz que nada se veía
una bulla de cornetas y de gritos se escuchaba, y de pronto, un silencio infinito me embargaba
mientras sentía la hoja de un papel en mi mano izquierda.
Y ahí estaba yo en medio de una avenida que ya no era calle, con una multitud de gente
enardecida y gritando ¡ Quítate loco de mierda que haces ahí parado ! ¿ Te crees semáforo?
Yo, simplemente les sonreí como quien es dueño del mundo y de su vida, me aparté y me paré
en la isla que divide la avenida mientras leía aquel papel de una letra conocida,
idéntica a la mía cuando niño, que decía: Tú eres yo.
como dos líneas difusas y onduladas, se expandía abriendo un agujero frente a mi.
Clara luminosa y transparente dejaba entrever otra atmósfera mientras se ensanchaba.
Y entonces, perplejo pero sin el mas mínimo temor, ahí estaba yo, de inmediato giré
sobre mi eje contemplando al derredor un mundo diferente.
¿Estaré muerto? Me dije, pero pude tocarme asombrado ¡No aún sigo aquí! Volví a pensar.
El aire como la escarcha cuando cae poco a poco, dejaba de titilar haciéndose más nítido
y ahí estaba yo, en la calle que me vio crecer, entonces comprendí que había viajado
al pasado por una ventana en el tiempo.
Pensé, no todos tienen la fortuna de viajar al pasado de gratis y de forma real.
Y ustedes dirán, este poeta comenzó a relatar esto como algo fantástico y al fin de cuentas
resulto más que trivial, cualquiera puede hablar de su pasado. ! Pero no ! Se equivocan,
pues no he sido yo quien ha escrito esto.
Tal y como ocurre en los sueños en los que siempre se olvidan los detalles y no se pueden
relatar con exactitud, me hizo pensar en llevar pruebas por si acaso terminaba aquello
¡ que haré para que crean en mi!
Me encontré con un niño que nunca había escrito poesía idéntico a mi cuando era niño
y le dije: ¿ me conoces? Te pareces a mi padre pero no, no te conozco replico,
¿ Qué quieres? insistió, escribe para mi un poema, conteste, y te diré quien soy.
Justo en el momento en que escribía, todo se hizo tan brillante, tal era la luz que nada se veía
una bulla de cornetas y de gritos se escuchaba, y de pronto, un silencio infinito me embargaba
mientras sentía la hoja de un papel en mi mano izquierda.
Y ahí estaba yo en medio de una avenida que ya no era calle, con una multitud de gente
enardecida y gritando ¡ Quítate loco de mierda que haces ahí parado ! ¿ Te crees semáforo?
Yo, simplemente les sonreí como quien es dueño del mundo y de su vida, me aparté y me paré
en la isla que divide la avenida mientras leía aquel papel de una letra conocida,
idéntica a la mía cuando niño, que decía: Tú eres yo.
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