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Trastornos

emuletero

Poeta veterano en el portal
Este maldito dolor que atenaza
este maldito golpeteo en mis sienes estrujadas
este tiempo inseguro con sus campanadas
amedrantando al caminante que se acerca a las olas...
olas que desalan la conciencia de un energúmeno con templanza.

Un botarate que cree, que el plenilunio marca sus mareas,
un bipolar sentimental en busca de las auroras del alma
un correcaminos persiguiendo al coyote del amor
escápandose una y otra vez de las garras de la persuasión,
un quimérico del fraude, un charlatán de la ilusión.

Trastornos todos, concentrados en esencias amargas,
con restos de perfumes de almizcles rancios
y lluvias de pétalos secos para pociones de desamor,
trastornos que proporcionan;
un galimatias a los galenos más adinerados
un psiquismo poco convencional y peligroso
un afán desmedido por encontrar los caminos perdidos,
un desdén por el altruísmo
un deseo irrefrenable en caída libre
para poder parar un instante el tiempo de la desilusión.

Trastornos que vendería en el mercadillo del rastro
al mejor impostor que se los quedase eternamente.
Secuelas de trances ni místicos ni mundanos...
pero muy melancólicos y amargos.

Trastornos en días grises y lluviosos
donde los cristales rayados distorsionan mi realidad
enemistando mi alma, esperanza y conciencia
dejándolas en una malvada crisis... en espera de una grán catarsis.
 
Este maldito dolor que atenaza
este maldito golpeteo en mis sienes estrujadas
este tiempo inseguro con sus campanadas
amedrantando al caminante que se acerca a las olas...
olas que desalan la conciencia de un energúmeno con templanza.

Un botarate que cree, que el plenilunio marca sus mareas,
un bipolar sentimental en busca de las auroras del alma
un correcaminos persiguiendo al coyote del amor
escápandose una y otra vez de las garras de la persuasión,
un quimérico del fraude, un charlatán de la ilusión.

Trastornos todos, concentrados en esencias amargas,
con restos de perfumes de almizcles rancios
y lluvias de pétalos secos para pociones de desamor,
trastornos que proporcionan;
un galimatias a los galenos más adinerados
un psiquismo poco convencional y peligroso
un afán desmedido por encontrar los caminos perdidos,
un desdén por el altruísmo
un deseo irrefrenable en caída libre
para poder parar un instante el tiempo de la desilusión.

Trastornos que vendería en el mercadillo del rastro
al mejor impostor que se los quedase eternamente.
Secuelas de trances ni místicos ni mundanos...
pero muy melancólicos y amargos.

Trastornos en días grises y lluviosos
donde los cristales rayados distorsionan mi realidad
enemistando mi alma, esperanza y conciencia
dejándolas en una malvada crisis... en espera de una grán catarsis.

si la encuentras avísame para aventurarme, besos
 
Este maldito dolor que atenaza
este maldito golpeteo en mis sienes estrujadas
este tiempo inseguro con sus campanadas
amedrantando al caminante que se acerca a las olas...
olas que desalan la conciencia de un energúmeno con templanza.

Un botarate que cree, que el plenilunio marca sus mareas,
un bipolar sentimental en busca de las auroras del alma
un correcaminos persiguiendo al coyote del amor
escápandose una y otra vez de las garras de la persuasión,
un quimérico del fraude, un charlatán de la ilusión.

Trastornos todos, concentrados en esencias amargas,
con restos de perfumes de almizcles rancios
y lluvias de pétalos secos para pociones de desamor,
trastornos que proporcionan;
un galimatias a los galenos más adinerados
un psiquismo poco convencional y peligroso
un afán desmedido por encontrar los caminos perdidos,
un desdén por el altruísmo
un deseo irrefrenable en caída libre
para poder parar un instante el tiempo de la desilusión.

Trastornos que vendería en el mercadillo del rastro
al mejor impostor que se los quedase eternamente.
Secuelas de trances ni místicos ni mundanos...
pero muy melancólicos y amargos.

Trastornos en días grises y lluviosos
donde los cristales rayados distorsionan mi realidad
enemistando mi alma, esperanza y conciencia
dejándolas en una malvada crisis... en espera de una grán catarsis.

Magnifico poema para desprender las asperas cortezas de unas sensaciones distorsionadas,
silencio se hace una expansion, una necesidad de flujos en esas tinieblas de esperanza.
felicidades. un poema intenso, sincero y bello. luzyabsenta
 
El tiempo en la crisálida se hace eterno y desesperante, muy reflejada me veo en tus desgarradoras letras...detrás de cada trastorno se esconde una lección más para avanzar. En realidad es como una gran yincana. Jeje

Tu poema es muy intenso y profundo, sus imágenes llegan a doler.

Mis felicitaciones, un saludo
 
Este maldito dolor que atenaza
este maldito golpeteo en mis sienes estrujadas
este tiempo inseguro con sus campanadas
amedrantando al caminante que se acerca a las olas...
olas que desalan la conciencia de un energúmeno con templanza.

Un botarate que cree, que el plenilunio marca sus mareas,
un bipolar sentimental en busca de las auroras del alma
un correcaminos persiguiendo al coyote del amor
escápandose una y otra vez de las garras de la persuasión,
un quimérico del fraude, un charlatán de la ilusión.

Trastornos todos, concentrados en esencias amargas,
con restos de perfumes de almizcles rancios
y lluvias de pétalos secos para pociones de desamor,
trastornos que proporcionan;
un galimatias a los galenos más adinerados
un psiquismo poco convencional y peligroso
un afán desmedido por encontrar los caminos perdidos,
un desdén por el altruísmo
un deseo irrefrenable en caída libre
para poder parar un instante el tiempo de la desilusión.

Trastornos que vendería en el mercadillo del rastro
al mejor impostor que se los quedase eternamente.
Secuelas de trances ni místicos ni mundanos...
pero muy melancólicos y amargos.

Trastornos en días grises y lluviosos
donde los cristales rayados distorsionan mi realidad
enemistando mi alma, esperanza y conciencia
dejándolas en una malvada crisis... en espera de una grán catarsis.


Supongo que hay que dejar pasar el tiempo,
y la realidad supera a la ficción,
la espera, se hace larga y tus sentimientos,
esa secuelas espero que mejoren, acompañado de tu mejor intuición...
Un placer siempre acompañarte, un beso.
 
Este maldito dolor que atenaza
este maldito golpeteo en mis sienes estrujadas
este tiempo inseguro con sus campanadas
amedrantando al caminante que se acerca a las olas...
olas que desalan la conciencia de un energúmeno con templanza.

Un botarate que cree, que el plenilunio marca sus mareas,
un bipolar sentimental en busca de las auroras del alma
un correcaminos persiguiendo al coyote del amor
escápandose una y otra vez de las garras de la persuasión,
un quimérico del fraude, un charlatán de la ilusión.

Trastornos todos, concentrados en esencias amargas,
con restos de perfumes de almizcles rancios
y lluvias de pétalos secos para pociones de desamor,
trastornos que proporcionan;
un galimatias a los galenos más adinerados
un psiquismo poco convencional y peligroso
un afán desmedido por encontrar los caminos perdidos,
un desdén por el altruísmo
un deseo irrefrenable en caída libre
para poder parar un instante el tiempo de la desilusión.

Trastornos que vendería en el mercadillo del rastro
al mejor impostor que se los quedase eternamente.
Secuelas de trances ni místicos ni mundanos...
pero muy melancólicos y amargos.

Trastornos en días grises y lluviosos
donde los cristales rayados distorsionan mi realidad
enemistando mi alma, esperanza y conciencia
dejándolas en una malvada crisis... en espera de una grán catarsis.

Sergio, tengo la sensación que la terapia de litio, definitivamente no está funcionando... al menos no para mejorar el diagnóstico. Por fortuna para nosotros, tu obra nos sigue deleitando (aún quedando en crisis).

Un abrazo
 
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