• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Telón de la historia

Dikia

Poeta que considera el portal su segunda casa
Telón de la historia


Ponerse el mundo por montera
nunca fue tarea leve.
Ni en ayer, ni en ahora,
ni en el murmullo del futuro.
Porque los prejuicios —sólidos, ciegos—
levantan murallas donde sólo debería haber piel.

Por amor confundido,
por clases que encadenan,
por dogmas que se venden baratos
pero cuestan almas enteras…
transgredir fue y será
el verbo de los valientes.

Lentos, más que tortugas,
pero tercos,
sin descanso,
vamos cruzando mares que ni sabíamos nombrar.
La vida —maestra cruel y justa—
nos pone a todos en su teatro de pruebas.

Y que tire la primera piedra
quien no haya amado mal,
fallado al débil,
o silenciado la voz interior.

Morales... las de la moraleja,
pero más profunda es la ética
que no habita en normas
sino en el temblor íntimo
de saberse humano.

Pecados son flechas
que nos disparamos al pecho,
llagas abiertas
que huelen a vergüenza en la acera.

Qué pequeños somos,
tan pequeños,
cuando el telón se alza
y la historia mira de frente.

Cobardes pelotones,
alineados para negar la vida,
mientras el alma —esa sí—
se avergüenza en silencio.

Y yo…
mi ofensa tapo,
generalizando con pena.


31/07/2025
©Dikia
 
Telón de la historia


Ponerse el mundo por montera
nunca fue tarea leve.
Ni en ayer, ni en ahora,
ni en el murmullo del futuro.
Porque los prejuicios —sólidos, ciegos—
levantan murallas donde sólo debería haber piel.

Por amor confundido,
por clases que encadenan,
por dogmas que se venden baratos
pero cuestan almas enteras…
transgredir fue y será
el verbo de los valientes.

Lentos, más que tortugas,
pero tercos,
sin descanso,
vamos cruzando mares que ni sabíamos nombrar.
La vida —maestra cruel y justa—
nos pone a todos en su teatro de pruebas.

Y que tire la primera piedra
quien no haya amado mal,
fallado al débil,
o silenciado la voz interior.

Morales... las de la moraleja,
pero más profunda es la ética
que no habita en normas
sino en el temblor íntimo
de saberse humano.

Pecados son flechas
que nos disparamos al pecho,
llagas abiertas
que huelen a vergüenza en la acera.

Qué pequeños somos,
tan pequeños,
cuando el telón se alza
y la historia mira de frente.

Cobardes pelotones,
alineados para negar la vida,
mientras el alma —esa sí—
se avergüenza en silencio.

Y yo…
mi ofensa tapo,
generalizando con pena.


31/07/2025
©Dikia
La ética personal debería dictar las acciones en lugar de simplemente adherirse a la moral social.

Saludos
 
la vidad es una vorágine, a propósito del gran clásico de josé eustasia rivera. es cierto, somos humanos - y como humanos, tenemos que tomar posiciones y ser valientes. la justicia ha de ser transgresora en esta era de genocidios.

salud.
 
Atrás
Arriba