Telón de la historia
Ponerse el mundo por montera
nunca fue tarea leve.
Ni en ayer, ni en ahora,
ni en el murmullo del futuro.
Porque los prejuicios —sólidos, ciegos—
levantan murallas donde sólo debería haber piel.
Por amor confundido,
por clases que encadenan,
por dogmas que se venden baratos
pero cuestan almas enteras…
transgredir fue y será
el verbo de los valientes.
Lentos, más que tortugas,
pero tercos,
sin descanso,
vamos cruzando mares que ni sabíamos nombrar.
La vida —maestra cruel y justa—
nos pone a todos en su teatro de pruebas.
Y que tire la primera piedra
quien no haya amado mal,
fallado al débil,
o silenciado la voz interior.
Morales... las de la moraleja,
pero más profunda es la ética
que no habita en normas
sino en el temblor íntimo
de saberse humano.
Pecados son flechas
que nos disparamos al pecho,
llagas abiertas
que huelen a vergüenza en la acera.
Qué pequeños somos,
tan pequeños,
cuando el telón se alza
y la historia mira de frente.
Cobardes pelotones,
alineados para negar la vida,
mientras el alma —esa sí—
se avergüenza en silencio.
Y yo…
mi ofensa tapo,
generalizando con pena.
31/07/2025
©Dikia
Ponerse el mundo por montera
nunca fue tarea leve.
Ni en ayer, ni en ahora,
ni en el murmullo del futuro.
Porque los prejuicios —sólidos, ciegos—
levantan murallas donde sólo debería haber piel.
Por amor confundido,
por clases que encadenan,
por dogmas que se venden baratos
pero cuestan almas enteras…
transgredir fue y será
el verbo de los valientes.
Lentos, más que tortugas,
pero tercos,
sin descanso,
vamos cruzando mares que ni sabíamos nombrar.
La vida —maestra cruel y justa—
nos pone a todos en su teatro de pruebas.
Y que tire la primera piedra
quien no haya amado mal,
fallado al débil,
o silenciado la voz interior.
Morales... las de la moraleja,
pero más profunda es la ética
que no habita en normas
sino en el temblor íntimo
de saberse humano.
Pecados son flechas
que nos disparamos al pecho,
llagas abiertas
que huelen a vergüenza en la acera.
Qué pequeños somos,
tan pequeños,
cuando el telón se alza
y la historia mira de frente.
Cobardes pelotones,
alineados para negar la vida,
mientras el alma —esa sí—
se avergüenza en silencio.
Y yo…
mi ofensa tapo,
generalizando con pena.
31/07/2025
©Dikia