Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Soy, por fin, Campeón del Mundo
Ayer, el buen juego, el querer ganar, la elegancia, la cooperación, la ilusión, hicieron que el fútbol vistiera de gala, y afloró por un momento, la alegría del sueño cumplido en el niño que llevamos dentro. No ha ganado España Y no nos engañemos, el pulpo no ha acertado nada. Digamos por una vez, y de una vez, que ha sido uno de los eventos futbolísticos más justamente ganado. Y en esta ocasión, para la gloria del deporte del balompié por estos lares, la encargada de la hazaña, y de elevar con dignidad la copa por tantos ansiada, ha sido España.
Triunfó el equipo, la cooperación, la armonía; y también triunfó el amor, con el beso del arquero, a su musa y ángel de la guarda, la guapísima Sara Carbonero. Se han dado muchos títulos, para, en cierto modo contentar a unos y otros, pero de lo que no hay duda para mí, es que Andrés Iniesta es la mejor representación del brillante juego, al que algunos como el señor Montes, en paz descanse, popularizó con el nombre de tiqui taca. Un control exquisito, y un remate técnicamente perfecto, resume la grandeza del juego desarrollado por el equipo, y es colofón para un premio más que merecido
Yo, de pequeño, también jugaba al fútbol, como los ángeles Hoy, soy campeón del mundo. Ya tengo la estrella.