Gonvedo
Poeta asiduo al portal
Oculto entre las sombras
veo pasar los trenes
como una tormenta que se aleja.
La noche y su oscuridad son propicias
para las tormentas, el oxígeno
se carga de electricidad y la gravedad
parece haber perdido la memoria.
Mis ojos de niño recuerdan la madera
de los barcos como un puro hueso
hecho astilla que crujía al ritmo de la lluvia,
cuando caía el sol a mis talones,
y, luego, la luz más clara de un aire limpio,
y el mar que parecía hablarme en lenguas antiguas.
Mi mar lleno de olvidos,
viajero de mis mismos embates, patria de la soledad
que me viene con una voz que no es la tuya.
Hoy, ante mi bosque de miedos,
me basta con encender un cigarrillo,
inhalar su humo y cerrar los ojos,
como cuando la vida no me pertenece,
o es un edificio en llamas sin sílabas ni nidos,
mientras recompongo mi software:
una cerveza fresca y Cumberland blues.
Y voy de mi oscuridad a tu hoguera,
aunque recuerdo que los hombres duros no bailan.
veo pasar los trenes
como una tormenta que se aleja.
La noche y su oscuridad son propicias
para las tormentas, el oxígeno
se carga de electricidad y la gravedad
parece haber perdido la memoria.
Mis ojos de niño recuerdan la madera
de los barcos como un puro hueso
hecho astilla que crujía al ritmo de la lluvia,
cuando caía el sol a mis talones,
y, luego, la luz más clara de un aire limpio,
y el mar que parecía hablarme en lenguas antiguas.
Mi mar lleno de olvidos,
viajero de mis mismos embates, patria de la soledad
que me viene con una voz que no es la tuya.
Hoy, ante mi bosque de miedos,
me basta con encender un cigarrillo,
inhalar su humo y cerrar los ojos,
como cuando la vida no me pertenece,
o es un edificio en llamas sin sílabas ni nidos,
mientras recompongo mi software:
una cerveza fresca y Cumberland blues.
Y voy de mi oscuridad a tu hoguera,
aunque recuerdo que los hombres duros no bailan.