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Siempre solos

MarcosR

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
¿Cuál será la simiente
de esta nostalgia invicta?


Aquella niña inocencia.
Aquellos cabellos claros.
Aquellas tardes de enero.


La soledad transitando
diversas calles de guerra.


Hemos velado juntos
en las dulces trincheras del deseo,
y siempre estuvimos solos.
Compartiendo soledades.
Compitiendo algún rasguño.


Quizá nunca estuvimos
a la altura de un nosotros
y es vana la despedida.


Es extraño a veces pretender
regresar al sueño en el que estabas,
y deambular noctámbulo y cansino
por aquellos tristes versos del fracaso.


La espina que moldeamos sin saberlo.

Tanto nos quisimos. ¡Tanto!
Que nunca pudimos despedirnos,
ni desterrar nuestras pieles de ese fuego.


Hoy ya no quedan portales en la senda
que aguarden la llegada a nuestro lecho.


Sólo quedó la sal de esa herida maltrecha.
La impotencia de que nunca pasó lo que soñamos.
Tres tristes flores secas.
Unas cuantas fotos amarillas.
Y algún otoño que recordar.
 
Última edición:
¿Cuál será la simiente
de esta nostalgia invicta?


Aquella niña inocencia.
Aquellos cabellos clclaros.
Aquellas tardes de enero.


La soledad transitando
diversas calles de guerra.


Hemos velado juntos
en las dulces trincheras del deseo,
y siempre estuvimos solos.
Compartiendo soledades.
Compitiendo algún rasguño.


Quizá nunca estuvimos
a la altura de un nosotros
y es vana la despedida.


Es extraño a veces pretender
regresar al sueño en el que estabas,
y deambular noctámbulo y cansino
por aquellos tristes versos del fracaso.


La espina que moldeamos sin saberlo.

Tanto nos quisimos. Tanto!
Que nunca pudimos despedirnos,
ni desterrar nuestras pieles de ese fuego.


Hoy ya no quedan portales en la senda
que adornen la llegada a nuestro lecho.


Sólo quedó la sal de esta herida maltrecha.
La impotencia de que nunca pasó lo que soñamos.
Tres tristes flores secas.
Unas cuantas fotos amarillas.
Y algún otoño que recordar.
Uffff, me encanta la intensidad y profundidad de tu poesía.


Gracias Marco por compartirla.

Un lujo poder leerte compañero

Un abrazote grande desde mi orilla marina
 
¿Cuál será la simiente
de esta nostalgia invicta?


Aquella niña inocencia.
Aquellos cabellos claros.
Aquellas tardes de enero.


La soledad transitando
diversas calles de guerra.


Hemos velado juntos
en las dulces trincheras del deseo,
y siempre estuvimos solos.
Compartiendo soledades.
Compitiendo algún rasguño.


Quizá nunca estuvimos
a la altura de un nosotros
y es vana la despedida.


Es extraño a veces pretender
regresar al sueño en el que estabas,
y deambular noctámbulo y cansino
por aquellos tristes versos del fracaso.


La espina que moldeamos sin saberlo.

Tanto nos quisimos. ¡Tanto!
Que nunca pudimos despedirnos,
ni desterrar nuestras pieles de ese fuego.


Hoy ya no quedan portales en la senda
que aguarden la llegada a nuestro lecho.


Sólo quedó la sal de esa herida maltrecha.
La impotencia de que nunca pasó lo que soñamos.
Tres tristes flores secas.
Unas cuantas fotos amarillas.
Y algún otoño que recordar.
Hay fracasos que nos cuestan una vida de memorias...
Triste y bello poema.
Abrazo, Marcos.
 
¿Cuál será la simiente
de esta nostalgia invicta?


Aquella niña inocencia.
Aquellos cabellos claros.
Aquellas tardes de enero.


La soledad transitando
diversas calles de guerra.


Hemos velado juntos
en las dulces trincheras del deseo,
y siempre estuvimos solos.
Compartiendo soledades.
Compitiendo algún rasguño.


Quizá nunca estuvimos
a la altura de un nosotros
y es vana la despedida.


Es extraño a veces pretender
regresar al sueño en el que estabas,
y deambular noctámbulo y cansino
por aquellos tristes versos del fracaso.


La espina que moldeamos sin saberlo.

Tanto nos quisimos. ¡Tanto!
Que nunca pudimos despedirnos,
ni desterrar nuestras pieles de ese fuego.


Hoy ya no quedan portales en la senda
que aguarden la llegada a nuestro lecho.


Sólo quedó la sal de esa herida maltrecha.
La impotencia de que nunca pasó lo que soñamos.
Tres tristes flores secas.
Unas cuantas fotos amarillas.
Y algún otoño que recordar.
Transita la melancolía con arte y talento por tus nostálgicos versos dejando un profundo halo de belleza que es puro deleite para los sentidos amigo MarcosR, todo un placer leerte y dejarte la humilde huella de mi paso en tan precioso poema. Besos para ti con admiración y cariño....muááácksssss
 
Transita la melancolía con arte y talento por tus nostálgicos versos dejando un profundo halo de belleza que es puro deleite para los sentidos amigo MarcosR, todo un placer leerte y dejarte la humilde huella de mi paso en tan precioso poema. Besos para ti con admiración y cariño....muááácksssss
Hola Isabel.
Muchas gracias por pasar compañera.
Mucho me alegra saber que te ha gustado. Disculpa la demora en contestar.
Te mando un gran abrazo.
 
¿Cuál será la simiente
de esta nostalgia invicta?


Aquella niña inocencia.
Aquellos cabellos claros.
Aquellas tardes de enero.


La soledad transitando
diversas calles de guerra.


Hemos velado juntos
en las dulces trincheras del deseo,
y siempre estuvimos solos.
Compartiendo soledades.
Compitiendo algún rasguño.


Quizá nunca estuvimos
a la altura de un nosotros
y es vana la despedida.


Es extraño a veces pretender
regresar al sueño en el que estabas,
y deambular noctámbulo y cansino
por aquellos tristes versos del fracaso.


La espina que moldeamos sin saberlo.

Tanto nos quisimos. ¡Tanto!
Que nunca pudimos despedirnos,
ni desterrar nuestras pieles de ese fuego.


Hoy ya no quedan portales en la senda
que aguarden la llegada a nuestro lecho.


Sólo quedó la sal de esa herida maltrecha.
La impotencia de que nunca pasó lo que soñamos.
Tres tristes flores secas.
Unas cuantas fotos amarillas.
Y algún otoño que recordar.
Hermoso, amoroso y nostálgico poema. Un placer leerlo.
 
¿Cuál será la simiente
de esta nostalgia invicta?


Aquella niña inocencia.
Aquellos cabellos claros.
Aquellas tardes de enero.


La soledad transitando
diversas calles de guerra.


Hemos velado juntos
en las dulces trincheras del deseo,
y siempre estuvimos solos.
Compartiendo soledades.
Compitiendo algún rasguño.


Quizá nunca estuvimos
a la altura de un nosotros
y es vana la despedida.


Es extraño a veces pretender
regresar al sueño en el que estabas,
y deambular noctámbulo y cansino
por aquellos tristes versos del fracaso.


La espina que moldeamos sin saberlo.

Tanto nos quisimos. ¡Tanto!
Que nunca pudimos despedirnos,
ni desterrar nuestras pieles de ese fuego.


Hoy ya no quedan portales en la senda
que aguarden la llegada a nuestro lecho.


Sólo quedó la sal de esa herida maltrecha.
La impotencia de que nunca pasó lo que soñamos.
Tres tristes flores secas.
Unas cuantas fotos amarillas.
Y algún otoño que recordar.
Los tristes vestigios de un amor que ya no existe.

Saludos
 
¿Cuál será la simiente
de esta nostalgia invicta?


Aquella niña inocencia.
Aquellos cabellos claros.
Aquellas tardes de enero.


La soledad transitando
diversas calles de guerra.


Hemos velado juntos
en las dulces trincheras del deseo,
y siempre estuvimos solos.
Compartiendo soledades.
Compitiendo algún rasguño.


Quizá nunca estuvimos
a la altura de un nosotros
y es vana la despedida.


Es extraño a veces pretender
regresar al sueño en el que estabas,
y deambular noctámbulo y cansino
por aquellos tristes versos del fracaso.


La espina que moldeamos sin saberlo.

Tanto nos quisimos. ¡Tanto!
Que nunca pudimos despedirnos,
ni desterrar nuestras pieles de ese fuego.


Hoy ya no quedan portales en la senda
que aguarden la llegada a nuestro lecho.


Sólo quedó la sal de esa herida maltrecha.
La impotencia de que nunca pasó lo que soñamos.
Tres tristes flores secas.
Unas cuantas fotos amarillas.
Y algún otoño que recordar.
Sentido poema. Pese a la nostalgia que evoca su poema fue muy grato leerle.

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