Évano
Libre, sin dioses.
Dale patadas a los rayos que caen
desde un cielo que no existe.
Golpe que torna negro al ascender,
formando tormentas metafísicas.
Son luces de ida y vuelta,
luces que no se quieren,
luces que ciegan al que desea ver.
Que la noche infinita penetre
por todo rincón del universo;
que las estrellas solo son
ilusiones que explotarán
y reventarán dentro de ti.
No hay más solución que abrazar
cuanta oscuridad se presente;
llenarte de la eternidad de ella,
poseer cuanto se pueda
y desaparecer para siempre
en el vacío sin fin de uno mismo.
Que no se alumbre más lamento,
que se derrumbe todo destino,
que no se ponga más meta
donde no hay ningún camino.
Que las letras solo sean el poso
de una poesía deshecha.
Porque los versos son llantos que desde
la oscuridad se gritan.
Una triste petición de rescate
por tanta luz que nos inunda.
Acepta que eres parte de un cosmos
donde todo destella por un instante
que nadie retiene ni recuerda.
Eres una patada al rayo que se arroja
desde un cielo inexistente;
la cruz y el clavo y la espada
y la sangre derramada por una costilla que es
el agujero negro de una crucifixión.
desde un cielo que no existe.
Golpe que torna negro al ascender,
formando tormentas metafísicas.
Son luces de ida y vuelta,
luces que no se quieren,
luces que ciegan al que desea ver.
Que la noche infinita penetre
por todo rincón del universo;
que las estrellas solo son
ilusiones que explotarán
y reventarán dentro de ti.
No hay más solución que abrazar
cuanta oscuridad se presente;
llenarte de la eternidad de ella,
poseer cuanto se pueda
y desaparecer para siempre
en el vacío sin fin de uno mismo.
Que no se alumbre más lamento,
que se derrumbe todo destino,
que no se ponga más meta
donde no hay ningún camino.
Que las letras solo sean el poso
de una poesía deshecha.
Porque los versos son llantos que desde
la oscuridad se gritan.
Una triste petición de rescate
por tanta luz que nos inunda.
Acepta que eres parte de un cosmos
donde todo destella por un instante
que nadie retiene ni recuerda.
Eres una patada al rayo que se arroja
desde un cielo inexistente;
la cruz y el clavo y la espada
y la sangre derramada por una costilla que es
el agujero negro de una crucifixión.
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