• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Retorno

prisionero inocente

Poeta que considera el portal su segunda casa
[TABLE="width: 100%"]
[TR]
[TD="colspan: 2"]
[/TD]
[/TR]
[TR]
[TD="colspan: 2"]Ha despertado el campo a los hombres con guadaña en el último día sin bruma.
El aire es sangre de la prisa, una mezcla de espumas de afeitar y colonia fuerte.
No reconozco los pasos de mi padre cuando se acerca a la yacija hecha de libros
pero el gato durmiendo sobre mi pecho inserta las garras en mis lunares
como en ojos de rata cerrados de por siempre. Y es la camisa de lino
donde mi rígido esqueleto está esperando el derrumbe de los muros del sueño
como si al vestirla se duplicaran los huesos para convertirme en alguien
que pueda levantar la hora preñada de tumbas, el ánfora de la desdicha.
Subimos la colina, empujamos la estricta dimensión del hierro hacia las pirámides de sombra.
Esta tierra, dice mi padre, y lo que no alcanzas con la vista
es nuestra y de los cuervos. Ellos duermen
apestando a siglos, a torres de iglesia y galletas donde el labial es un dibujo del adiós.
Es la extracción de charcos de bruja, que me hace temblar y no paro hasta que mi padre escupe sobre mis pies descalzos;
y quema, quema tanto alcohol mezclado con canciones de guerra, la saliva del exterminio
enredándose en la huida irrealizable
porque a los pueblos les siguen otros pueblos y no hay donde ir.
¿Cómo se llaman los cuervos, padre, quién bautizó la infelicidad con su nombre?
Mi padre devora preguntas, ha reunido entre las manos
la piedra, la hoja y el fuego
y sus labios son músculos de brisa nocturna.

Volvamos, que hoy los tréboles gimen demasiado.[/TD]
[/TR]
[/TABLE]
 
La realidad irremediable que se extiende como un manto de sombra sobre los sueños caídos. Todo el poema es magnífico, pero este final es rotundo, atronador.

¿Cómo se llaman los cuervos, padre, quién bautizó la infelicidad con su nombre?
Mi padre devora preguntas, ha reunido entre las manos
la piedra, la hoja y el fuego
y sus labios son músculos de brisa nocturna.

Volvamos, que hoy los tréboles gimen demasiado.


Mis aplausos a tu obra, querido Marius. Un fuerte abrazo.
 
Última edición por un moderador:
Atrás
Arriba