Alejandro Rimbaud
Poeta recién llegado
Seis mil seiscientos treinta y dos días existiendo y aun nada me convence;
El aire que respiro no me convence,
Es tan efímero
Por momentos me deja solo;
Las campanas de la iglesia no me convencen
No se mueven solas;
Las hojas de los arboles no me convencen
Cuando quieren se caen dejando al pobre árbol desnudo e indefenso;
Las olas del mar no me convencen
Ese vaivén me emborracha
Cuando las veo venir con tal furia creo que se quedaran siempre conmigo
Pero siempre se llevan ese siempre con ellas.
Señor sacerdote, usted tampoco me convence
¿Será quizá porque me rehúso a pagar por escucharlo?.
Señor presidente, usted tampoco me convence
Me mintióLe mintió a mi madre
Le mintió a mi tatarabuela
Le mintió a mi hijo y a sus dos hermanos que aun no han nacido.
Prometió acabar con el hambre
La miseria
La desdicha
Y otros ocho mil trescientos cuarenta y cinco males
Y resulta que ha quitado de la boca de más de un pobre
El único bocado de comida que tenían.Parto diariamente mi cabeza en seis mil sesenta y seis pedacitos
Y me pregunto: ¿Qué me convence? ¿que te convence Francisco? ¿que te convence? Siempre, siempre consigo la misma respuesta
Aun no sé que me convence
¡Mas preguntas que respuestas!.
Alejandro Rimbaud.
El aire que respiro no me convence,
Es tan efímero
Por momentos me deja solo;
Las campanas de la iglesia no me convencen
No se mueven solas;
Las hojas de los arboles no me convencen
Cuando quieren se caen dejando al pobre árbol desnudo e indefenso;
Las olas del mar no me convencen
Ese vaivén me emborracha
Cuando las veo venir con tal furia creo que se quedaran siempre conmigo
Pero siempre se llevan ese siempre con ellas.
Señor sacerdote, usted tampoco me convence
¿Será quizá porque me rehúso a pagar por escucharlo?.
Señor presidente, usted tampoco me convence
Me mintióLe mintió a mi madre
Le mintió a mi tatarabuela
Le mintió a mi hijo y a sus dos hermanos que aun no han nacido.
Prometió acabar con el hambre
La miseria
La desdicha
Y otros ocho mil trescientos cuarenta y cinco males
Y resulta que ha quitado de la boca de más de un pobre
El único bocado de comida que tenían.Parto diariamente mi cabeza en seis mil sesenta y seis pedacitos
Y me pregunto: ¿Qué me convence? ¿que te convence Francisco? ¿que te convence? Siempre, siempre consigo la misma respuesta
Aun no sé que me convence
¡Mas preguntas que respuestas!.
Alejandro Rimbaud.
Última edición por un moderador: