selena 1
Poeta recién llegado
Qué hacer con mis ocupantes, habitantes de todas los temores. Qué hacer con la precipitada arista en donde estoy parada ahora.
Si el mundo lo supiera, qué les importaría?
La estupidez no me emplaza y quisiera salvarte de ella, cuál es el juego en el que puedo iniciarte sin que la inocencia te desampare?
Mi mano se deshabita, llena de frustrados racimos recogidos en la habitación de espantos.
Los pies quebrados por la andanza de testigos no citados por el insomnio, monólogos del infierno acuden al lejano ojo de la muerte, por un violento letargo que se alarga en tu mirada.
En cautiverio, desalentado por las golondrinas, que no llegan, desierto, aun después de la noche, aun dentro de la estrella, mordiendo una pasión que no reconozco.
Aturdidos instrumentos desde la extensión que deforman a la música.
La luna ha renunciado a su reflejo en las cosas animadas, y sin embargo esta sobre el cielo oscuro, como un balcón hacia la huella que he perdido.
Dejar fluir la aurora y la gloria.
Iracundos insectos gimen dentro del rojo amanecer.
Bordándose en los ojos del gato hay una mirada no saciada por la
indiferencia.
En asimétricos paisajes se desborda la exuberancia de la locura, a
la hora exacta en que he sacado mis códigos a la calle; blanca y
opaca la lluvia sobre los rostros pétreos del día sin historia.
Escapularios de la tierra desamada abundan en las casas en que se pregonan amnesias y arritmias mi casa, acaso es una de ellas?
Tal vez la indiferencia, un perro huérfano.
Un descuido, un mantel desteñido.
Un golpe violento, la llamada, la ausencia.
El viento sujetado en la ventana, silencio.
La melodía, la mímica, no me escuchan.
Qué hacer con mis ocupantes, habitantes de todas los temores?
Quizás en esta tarde de tormenta velada e infinitamente inacabada, cuando el silencio es una antorcha pronta a la combustión inusitada, cuando los animales salen de la tarde en donde se encontrarán y deambulen por entre el pecho y las espigas, por debajo de la piel y en surcos irrumpan en la noche de los miedos.
Cuando la inspiración me lleve por calles de acuosos escarabajos por los que rondara Kafka y se despedazara la sorpresa y la espera, tras velos de sombras y olvidos en cuyos hoyos insondables e internos se encontrara los más exiguos fragmentos de vida. Cuando a la mañana siguiente retazos de nada crispen venas internas de entrañable melodías.
Ahí en ese preciso instante se me desgarrará la carne esencial y en un violento abrazo me encontraré con la vida!!