despertando
Poeta adicto al portal
¿PODRÍA VIVIR SIN ELLA?
Un día me dijeron si quería vivir lejos de ella, si quería vivir rodeada de incorrupta naturaleza o si prefería las masas, la contaminación, lo corrupto, lo abominable, lo destructible... −¿Y cual creen que elegí? lo que muy pocos elegimos: el silencio, la soledad, la paz, lo moral, lo espiritual, lo natural
¿Si he elegido bien? no cambio nada de lo que tengo ni aunque me regalen el mundo lleno de oro y de lujos.
Debido a un estado de adversidades, no pude tener una vida fácil, ya que lo poco que salía enseguida enfermaba. Quince días sana y cinco malos. La medida estaba equilibrada y la balanza de mi vida era inevitable.
Busqué soluciones, visité decenas de doctores, pero de nada me sirvieron. Así que decidí tomármelo con calma y resignación, pues no aceptar lo que me ha tocado me causaba mayor dolor.
Trascurrieron los primeros treinta años de mi vida, y en cada año notaba empeoramiento. ¡Con lo que me gustaba conducir!, coger mi coche y volar terrenalmente por las hermosos pueblos de Sanabria, sentirme libre como un ave, comunicarme con sus gentes, deleitarme con su colosal natura: ¡cuánto os echaba de menos ! Contemplar los verdes prados, el manto florido de esas sublimes montañas, sus nemorosos y trasparentes ríos, todo ésto y más, ¡cuánto lo anhelaba mi alma!
Soy natura, pertenezco a la tierra, de ella vine y sin ella , no puedo vivir sin ella. La sensibilidad que me trasmites, el gozar del cielo en la tierra, todo eso os lo debo a vos, tierra de mis raíces, barro de mis orígenes.
Un día me dijeron si quería vivir lejos de ella, si quería vivir rodeada de incorrupta naturaleza o si prefería las masas, la contaminación, lo corrupto, lo abominable, lo destructible... −¿Y cual creen que elegí? lo que muy pocos elegimos: el silencio, la soledad, la paz, lo moral, lo espiritual, lo natural
¿Si he elegido bien? no cambio nada de lo que tengo ni aunque me regalen el mundo lleno de oro y de lujos.
Debido a un estado de adversidades, no pude tener una vida fácil, ya que lo poco que salía enseguida enfermaba. Quince días sana y cinco malos. La medida estaba equilibrada y la balanza de mi vida era inevitable.
Busqué soluciones, visité decenas de doctores, pero de nada me sirvieron. Así que decidí tomármelo con calma y resignación, pues no aceptar lo que me ha tocado me causaba mayor dolor.
Trascurrieron los primeros treinta años de mi vida, y en cada año notaba empeoramiento. ¡Con lo que me gustaba conducir!, coger mi coche y volar terrenalmente por las hermosos pueblos de Sanabria, sentirme libre como un ave, comunicarme con sus gentes, deleitarme con su colosal natura: ¡cuánto os echaba de menos ! Contemplar los verdes prados, el manto florido de esas sublimes montañas, sus nemorosos y trasparentes ríos, todo ésto y más, ¡cuánto lo anhelaba mi alma!
Soy natura, pertenezco a la tierra, de ella vine y sin ella , no puedo vivir sin ella. La sensibilidad que me trasmites, el gozar del cielo en la tierra, todo eso os lo debo a vos, tierra de mis raíces, barro de mis orígenes.