lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
En un campo de amapolas
y de trigo verde,
mi soledad se entretiene.
No estás sola,
me advierte el subconsciente,
me acompaña el silencio alegre.
El río fluye,
baja por la pendiente,
no se detiene a mi paso,
¡Para qué! ni me entiende.
Le hablo a los astros,
a las estrellas celestes,
a mi cosmos reducido,
a aquello que soy.
La certeza me abandona
una y mil veces,
se quedan la lucha
y la duda perennes.
La vida pasa fugaz,
se vuelve transparente
creando huellas invisibles
y anhelos permanentes.
Mi aliento se evapora,
se diluye eternamente
en soplos suaves,
que al aire reconvierten.
Última edición: