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Pensé que era un ángel

una lágrima

Poeta adicto al portal
Pensé que era un ángel---







Encallada en sus sueños, no supo buscar con ahínco. Rodeó mil costas en penumbras tratando de vislumbrar ilusiones marchitas para convertir canciones de sumisión al destino. Hoy las páginas de los libros no tienen memoria y aquellas imperecederas letras parecen haber sido borradas del tiempo.
Se manifiestan recuerdos, una salvajada de visiones borrosas, una más que la otra. Sus ojos se han apagado, ya no tienen el brillo de la inocencia, sólo difiere en el camino lo volátil, aquello que nos provoca sólo una felicidad efímera… no cree en lo eterno. Sus manos, capullos de algodones despedazados, se refugian en tan sólo un tarro de agua y aceite de almendras para revivir ese tacto que siente muerto. Su cabello envuelto en rizos mustios que cuelgan frágiles desde su cabeza, casi blancos, casi puros, casi ninguno…
Sus piernas retoñaban la fuerza que tenía desde joven, estilísticas, elegantes y ahora no soportaban más que esas memorias al dar un paso lento.
Y su cuerpo repasaba melodías que nunca supo enteras y aún así la añoranza pesaba en cada hálito de su piel envejecida del ocaso.
Pero su corazón negado resistía, latía resistiéndose a dar por final una vida sin haber descubierto un tesoro en el mundo, negación acaso por simpatía.
Un día, de esos que suenan ya demasiado trillados, se iluminó su pecho, se iluminó cada rincón vacío de su vida, pensó que era un ángel que buscaba aquella esencia que compartía con un ser que nacería pronto y se entregó sin más, sin fuerzas… remembranzas de días.
Pensé que era un ángel, cuando contó la historia, pensé que realmente se moría, pensé que no había más oportunidades que las que había dejado pasar en sus tiempos pero me equivoqué, pensé que era un ángel y quizás sea el amor de su vida. Se despidió sin despedidas, un único lugar para eso eran los entierros, se moría pero nunca se quedó sin vida y ni siquiera hoy que han pasado 21 años lo comprendo…





Natalia Ruth Espinosa



10 -02 -10


 
Última edición:
una lágrima;2659075 dijo:
Pensé que era un ángel---







Encallada en sus sueños, no supo buscar con ahínco. Rodeó mil costas en penumbras tratando de vislumbrar ilusiones marchitas para convertir canciones de sumisión al destino. Hoy las páginas de los libros no tienen memoria y aquellas imperecederas letras parecen haber sido borradas del tiempo.
Se manifiestan recuerdos, una salvajada de visiones borrosas, una más que la otra. Sus ojos se han apagado, ya no tienen el brillo de la inocencia, sólo difiere en el camino lo volátil, aquello que nos provoca sólo una felicidad efímera… no cree en lo eterno. Sus manos, capullos de algodones despedazados, se refugian en tan sólo un tarro de agua y aceite de almendras para revivir ese tacto que siente muerto. Su cabello envuelto en rizos mustios que cuelgan frágiles desde su cabeza, casi blancos, casi puros, casi ninguno…
Sus piernas retoñaban la fuerza que tenía desde joven, estilísticas, elegantes y ahora no soportaban más que esas memorias al dar un paso lento.
Y su cuerpo repasaba melodías que nunca supo enteras y aún así la añoranza pesaba en cada hálito de su piel envejecida del ocaso.
Pero su corazón negado resistía, latía resistiéndose a dar por final una vida sin haber descubierto un tesoro en el mundo, negación acaso por simpatía.
Un día, de esos que suenan ya demasiado trillados, se iluminó su pecho, se iluminó cada rincón vacío de su vida, pensó que era un ángel que buscaba aquella esencia que compartía con un ser que nacería pronto y se entregó sin más, sin fuerzas… remembranzas de días. Pensé que era un ángel, cuando contó la historia, pensé que realmente se moría, pensé que no había más oportunidades que las que había dejado pasar en sus tiempos pero me equivoqué, pensé que era un ángel y quizás sea el amor de su vida.
Se despidió sin despedidas, un único lugar para eso eran los entierros, se moría pero nunca se quedó sin vida y ni siquiera hoy que han pasado 21 años lo comprendo…





Natalia Ruth Espinosa


10 -02 -10




También me gusta la lencería, pero más tu prosa, tiene calidad y raíces literarias... estos sentimientos plasmados en metáforas cumplen con satisfacer al lector. te felicito amiga, ya no derrames una lágrima por fa.
asa.
 
una lágrima;2659075 dijo:
Pensé que era un ángel---


Encallada en sus sueños, no supo buscar con ahínco. Rodeó mil costas en penumbras tratando de vislumbrar ilusiones marchitas para convertir canciones de sumisión al destino. Hoy las páginas de los libros no tienen memoria y aquellas imperecederas letras parecen haber sido borradas del tiempo.
Se manifiestan recuerdos, una salvajada de visiones borrosas, una más que la otra. Sus ojos se han apagado, ya no tienen el brillo de la inocencia, sólo difiere en el camino lo volátil, aquello que nos provoca sólo una felicidad efímera… no cree en lo eterno. Sus manos, capullos de algodones despedazados, se refugian en tan sólo un tarro de agua y aceite de almendras para revivir ese tacto que siente muerto. Su cabello envuelto en rizos mustios que cuelgan frágiles desde su cabeza, casi blancos, casi puros, casi ninguno…
Sus piernas retoñaban la fuerza que tenía desde joven, estilísticas, elegantes y ahora no soportaban más que esas memorias al dar un paso lento.
Y su cuerpo repasaba melodías que nunca supo enteras y aún así la añoranza pesaba en cada hálito de su piel envejecida del ocaso.
Pero su corazón negado resistía, latía resistiéndose a dar por final una vida sin haber descubierto un tesoro en el mundo, negación acaso por simpatía.
Un día, de esos que suenan ya demasiado trillados, se iluminó su pecho, se iluminó cada rincón vacío de su vida, pensó que era un ángel que buscaba aquella esencia que compartía con un ser que nacería pronto y se entregó sin más, sin fuerzas… remembranzas de días. Pensé que era un ángel, cuando contó la historia, pensé que realmente se moría, pensé que no había más oportunidades que las que había dejado pasar en sus tiempos pero me equivoqué, pensé que era un ángel y quizás sea el amor de su vida.
Se despidió sin despedidas, un único lugar para eso eran los entierros, se moría pero nunca se quedó sin vida y ni siquiera hoy que han pasado 21 años lo comprendo…

Natalia Ruth Espinosa
10 -02 -10




Bello relato, querida Naty,
el tiempo a veces no alcanza a explicar ciertos misterios,
tu escrito esta lleno de sentimiento y cariño;
un abrazo,
Eduardo.
 
una lágrima;2659075 dijo:
Pensé que era un ángel---







Encallada en sus sueños, no supo buscar con ahínco. Rodeó mil costas en penumbras tratando de vislumbrar ilusiones marchitas para convertir canciones de sumisión al destino. Hoy las páginas de los libros no tienen memoria y aquellas imperecederas letras parecen haber sido borradas del tiempo.
Se manifiestan recuerdos, una salvajada de visiones borrosas, una más que la otra. Sus ojos se han apagado, ya no tienen el brillo de la inocencia, sólo difiere en el camino lo volátil, aquello que nos provoca sólo una felicidad efímera… no cree en lo eterno. Sus manos, capullos de algodones despedazados, se refugian en tan sólo un tarro de agua y aceite de almendras para revivir ese tacto que siente muerto. Su cabello envuelto en rizos mustios que cuelgan frágiles desde su cabeza, casi blancos, casi puros, casi ninguno…
Sus piernas retoñaban la fuerza que tenía desde joven, estilísticas, elegantes y ahora no soportaban más que esas memorias al dar un paso lento.
Y su cuerpo repasaba melodías que nunca supo enteras y aún así la añoranza pesaba en cada hálito de su piel envejecida del ocaso.
Pero su corazón negado resistía, latía resistiéndose a dar por final una vida sin haber descubierto un tesoro en el mundo, negación acaso por simpatía.
Un día, de esos que suenan ya demasiado trillados, se iluminó su pecho, se iluminó cada rincón vacío de su vida, pensó que era un ángel que buscaba aquella esencia que compartía con un ser que nacería pronto y se entregó sin más, sin fuerzas… remembranzas de días. Pensé que era un ángel, cuando contó la historia, pensé que realmente se moría, pensé que no había más oportunidades que las que había dejado pasar en sus tiempos pero me equivoqué, pensé que era un ángel y quizás sea el amor de su vida.
Se despidió sin despedidas, un único lugar para eso eran los entierros, se moría pero nunca se quedó sin vida y ni siquiera hoy que han pasado 21 años lo comprendo…


Natalia Ruth Espinosa



10 -02 -10



Celebro Amiga Natalia poder de nuevo leer uno de tus relatos.
Hoy, tu filosófica pluma trata sobre lo que podría haber sido un ángel...
Puede que no tenga mucho que ver... pero, te dejo a otro ángel.
También queda mi cariño y agradecimiento y tus estrellas
Un abrazo.


Érase una vez cuando el tiempo no ejercía.

Érase ya, caído, a un ángel insulso, triste y solitario, vagando por los andenes de la Estación Sinépoca.
Subido a la Torre Relojparado, contemplaba admirado, las bellas estrellas titilantes, el trajín raudo, veloz, de los arrogantes luceros centelleantes y de las aguerridas cometas, que a su paso van dejando una estela de brillantes ilusiones; estelas con las cuales las hadas llenan sus mágicas varitas.
Levantando su mano los saludaba, pero en él nadie reparaba; sus dedos ilusionados pretendían una y otra vez acariciar la Maravilla, más sólo a Negrovacío rozaban.

Érase una vez, que uno de aquellos astros, en un instante, descendió para posarse frente a él.
Una intensa luz lo deslumbró, poco a poco, su luminosidad se fue reduciendo... Contempló admirado y temeroso como aquel ente quedaba flotando a su lado. Este le miró mostrando una radiante sonrisa; el ángel sonrojado, entornando los ojos agachó la cabeza.
El ser luminoso, para no intimidarlo con su arrogante presencia, apagó totalmente su luz y se transformó seguidamente para hacerse más humano; se vistió de unos gastados pantalones tejanos azules y una sencilla blusa verde... Moviendo ligeramente su torso, los pechos brotaron firmes en él. Agitó su cabeza y una cascada de cabello castaño y ondulante la cubrió.
Después acercándose, apenas a un palmo, tomó el mentón y sin dejar de sonreírle, habló con voz cálida y, sugestivamente le pregunto:
-Dime ángel... ¿No vas ha darme un abrazo...?

Irguió despacio la cabeza y sorprendido, vio a una sencilla muchacha. Ahora él también sonría...

-¡Claro que si!- Exclamó emocionado.

Se abrazó y, ella lo abrazó a él. Un lazo invisible los unió.
Al estrecharla..., notó maravillado, que a pesar de tener entre sus brazos un cuerpo pequeño y frágil, sentía dentro a un ser grandioso y especial que lo embargaba con su paz y su grato calor; apreció también algo que le había sido arrebatado: La dulzura del cariño y, una cosa más..., el sonido de un corazón mágico.
El ángel se dio cuenta que era una muchacha muy especial, allí, entre sus brazos..., habitaba un hada.
Dos lágrimas de agradecimiento, se deslizaron por sus mejillas. Ella las retiró delicadamente y con sus finos dedos, se las llevó a sus labios, las probó y, después mirándole muy traviesa a los ojos, le dijo:

-¿Ves...? ¡Eres un ángel muy dulce!


Ángel Rubio/Mikelo
 
Última edición:
Y si, es un ángel, que desde donde está te seguirá cuidando...
Una prosa que estremece el alma al leerla mi bella.
Un verdadero placer llegar a tus letras querida amiga, que las musas te sigan acompañando para deleite de quienes te leemos.
Un abrazo gigante desde mi corazón para vos:::hug:::

Gracias nosty, es un honor tenerte por aquí. Un beshote gigante hermosa:::hug:::
 
A veces pensamos serlo, a veces lo somos, algunos parecemos angeles, no hay nada preciso en si, tu prosa es hermosa lleva el sello del amor puro, que se entrega todo sin tomar medidas...

Un inmenso placer visitarte.
Besitos y cariños para ti...
 
Última edición:
Llegan profundas porque tienen fondo.... la incomprensión muchas veces de lo que no vivimos, de lo desconocido, lo que no rozamos.... no tocamos..... pero si creo que tal vez para ese ángel que vive en tu recuerdo, en tu memoria.... la despedida fue el comienzo de una nueva vida, el desazón se vuelve dulce, al cruzar a ese otro lado, dónde la vida no termina. No existe el adios... tan sólo un hasta pronto...(tan sólo una vida). Una prosa muy cuidada, sentida, porque el recuerdo, el amor, sigue latiendo en cada estrofa. Un abrazo enorme
 
una lágrima;2659075 dijo:
Pensé que era un ángel---








Encallada en sus sueños, no supo buscar con ahínco. Rodeó mil costas en penumbras tratando de vislumbrar ilusiones marchitas para convertir canciones de sumisión al destino. Hoy las páginas de los libros no tienen memoria y aquellas imperecederas letras parecen haber sido borradas del tiempo.
Se manifiestan recuerdos, una salvajada de visiones borrosas, una más que la otra. Sus ojos se han apagado, ya no tienen el brillo de la inocencia, sólo difiere en el camino lo volátil, aquello que nos provoca sólo una felicidad efímera… no cree en lo eterno. Sus manos, capullos de algodones despedazados, se refugian en tan sólo un tarro de agua y aceite de almendras para revivir ese tacto que siente muerto. Su cabello envuelto en rizos mustios que cuelgan frágiles desde su cabeza, casi blancos, casi puros, casi ninguno…
Sus piernas retoñaban la fuerza que tenía desde joven, estilísticas, elegantes y ahora no soportaban más que esas memorias al dar un paso lento.
Y su cuerpo repasaba melodías que nunca supo enteras y aún así la añoranza pesaba en cada hálito de su piel envejecida del ocaso.
Pero su corazón negado resistía, latía resistiéndose a dar por final una vida sin haber descubierto un tesoro en el mundo, negación acaso por simpatía.
Un día, de esos que suenan ya demasiado trillados, se iluminó su pecho, se iluminó cada rincón vacío de su vida, pensó que era un ángel que buscaba aquella esencia que compartía con un ser que nacería pronto y se entregó sin más, sin fuerzas… remembranzas de días.
Pensé que era un ángel, cuando contó la historia, pensé que realmente se moría, pensé que no había más oportunidades que las que había dejado pasar en sus tiempos pero me equivoqué, pensé que era un ángel y quizás sea el amor de su vida. Se despidió sin despedidas, un único lugar para eso eran los entierros, se moría pero nunca se quedó sin vida y ni siquiera hoy que han pasado 21 años lo comprendo…





Natalia Ruth Espinosa



10 -02 -10





Los ángeles siempre cuidan de las buenas personas,
me emocionaste con tu historia,
será que estoy sensible y llorona
Tú si que eres un ángel, amiga
Un placer haber pasado, te quiero amiga
Besos y tus estrellas:::hug::::::hug:::
 
Pasaran los años pero vivira como un angel hasta que haya un solo ser que la recuerde,vivira como un angel en las historias que tengas para recordar,vivira como un angel que si miras detenidamente al cielo estara haciendote guiños desde alguna estrella que estee titilando

abrazo
images
 
Celebro Amiga Natalia poder de nuevo leer uno de tus relatos.
Hoy, tu filosófica pluma trata sobre lo que podría haber sido un ángel...
Puede que no tenga mucho que ver... pero, te dejo a otro ángel.
También queda mi cariño y agradecimiento y tus estrellas
Un abrazo.


Érase una vez cuando el tiempo no ejercía.

Érase ya, caído, a un ángel insulso, triste y solitario, vagando por los andenes de la Estación Sinépoca.
Subido a la Torre Relojparado, contemplaba admirado, las bellas estrellas titilantes, el trajín raudo, veloz, de los arrogantes luceros centelleantes y de las aguerridas cometas, que a su paso van dejando una estela de brillantes ilusiones; estelas con las cuales las hadas llenan sus mágicas varitas.
Levantando su mano los saludaba, pero en él nadie reparaba; sus dedos ilusionados pretendían una y otra vez acariciar la Maravilla, más sólo a Negrovacío rozaban.

Érase una vez, que uno de aquellos astros, en un instante, descendió para posarse frente a él.
Una intensa luz lo deslumbró, poco a poco, su luminosidad se fue reduciendo... Contempló admirado y temeroso como aquel ente quedaba flotando a su lado. Este le miró mostrando una radiante sonrisa; el ángel sonrojado, entornando los ojos agachó la cabeza.
El ser luminoso, para no intimidarlo con su arrogante presencia, apagó totalmente su luz y se transformó seguidamente para hacerse más humano; se vistió de unos gastados pantalones tejanos azules y una sencilla blusa verde... Moviendo ligeramente su torso, los pechos brotaron firmes en él. Agitó su cabeza y una cascada de cabello castaño y ondulante la cubrió.
Después acercándose, apenas a un palmo, tomó el mentón y sin dejar de sonreírle, habló con voz cálida y, sugestivamente le pregunto:
-Dime ángel... ¿No vas ha darme un abrazo...?

Irguió despacio la cabeza y sorprendido, vio a una sencilla muchacha. Ahora él también sonría...

-¡Claro que si!- Exclamó emocionado.

Se abrazó y, ella lo abrazó a él. Un lazo invisible los unió.
Al estrecharla..., notó maravillado, que a pesar de tener entre sus brazos un cuerpo pequeño y frágil, sentía dentro a un ser grandioso y especial que lo embargaba con su paz y su grato calor; apreció también algo que le había sido arrebatado: La dulzura del cariño y, una cosa más..., el sonido de un corazón mágico.
El ángel se dio cuenta que era una muchacha muy especial, allí, entre sus brazos..., habitaba un hada.
Dos lágrimas de agradecimiento, se deslizaron por sus mejillas. Ella las retiró delicadamente y con sus finos dedos, se las llevó a sus labios, las probó y, después mirándole muy traviesa a los ojos, le dijo:

-¿Ves...? ¡Eres un ángel muy dulce!


Ángel Rubio/Mikelo


Y sin embargo... los ángeles son la mitad de nuestra vida. Un hermoso relato me dejaste Mikelo.
gracias por tu cálido comentario.
Un abrazo
Natu.-
 
Exquisito Natalia. Es toda una delicia poder leer escritos como el tuyo.
Lleno de tanta calidez y cariño, también nostalgia e incomprensión, pero todos ellos, forman los sentimientos de la vida, sin los unos, no existen los otros.

Mis palabras no te serviran de consuelo, ni te darán la explicación a lo que no se puede comprender y es injusto, pero si el abrazo de un amigo cercano.

Un saludo Natalia y mi enhorabuena.
 
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