El regreso de Alfonsina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Oigo pasos, los mismos de siempre.
Un ejército de hormigas
desfila por las comisuras del día,
sin boca, mundo adentro,
por la cuerda floja del abismo.
La voz de un loco protesta,
estalla contra un muro de cristal blindado
y los restos, verdades de cañón,
mueren al amanecer.
El parque es un panteón de calles sin destino,
dos hombres en un banco ponen epitafio a su tumba.
Los árboles de mármol lloran sus hojas de piedra.
Ladra un perro a medio aullido
gestado en una luna de neón
y una sirena rompe las alas del silencio.
Pájaros de barro escupiendo hacia el cielo,
nubes que se abren como celdas benévolas,
cada día, a la misma hora,
en un bucle infinito de frágiles vuelos
para un sol desmembrado.
En la acera las palomas picotean el vacío
y un niño corre tras ellas
en busca de su inocencia.
- 7 de agosto del 2021-
Última edición: