Me sumo, Marius, a los que necesitan dolor de cabeza para interpretar estas líneas. Al menos, un poquito.
Mi forma de verlo, crítica a la humanidad, al ser humano que se cierra en torno al odio.
Desoye las palabras de su Dios, de sus propias creencias, que fluyen lejos en el aire, en la atmósfera cual libélulas volando, necesitaríamos saltar como lo hacen las ranas, es decir, esforzarnos, romper nuestra monotonía, ir al encuentro de esas palabras o mandamientos divinos para mejorar en algo nuestra civilización humana.
Simplemente, nos limitamos al odio. No luchamos. Los consejos desaparecen con el cimbrear de los élitros de las libélulas.
Nuestra civilización no avanza y aparece como un vehículo de velocidad cero por nuestro empecinamiento al no actuar, al no cambiar ni mejorar, ni siquiera intentarlo. Como una serpiente que se voltea sobre si misma y se embadurna cada vez más en tal odio y miseria.
La esperanza está en los niños, en sus lágrimas sinceras, liberadas del pesar por el dinero, los bienes materiales, la simple envidia o la adulación, y libres finalmente de tantas otras miserias pordioseras del ser humano. Es de gran belleza esta metáfora tal como yo la veo. Las lágrimas del niños serán débiles, pequeñas pero sensibles y verdaderas, son como lagartijas (enanas) de luz que puedan alumbrar un poquito nuestra oscuridad.
La mayor belleza la encuentro en la última estrofa, a mi parecer, nos comparamos a caballos heridos, malheridos pero no de muerte, simplemente agónicos, dejando nuestra sangre seguir el suelo cada día, pero recuperándonos de beber el agua sucia que precisamente la misma sociedad mentirosa nos "vende" para seguir existiendo. Las pequeñas victorias de cada día, las pequeñas alegrías (la compra de un coche, el viaje de vacaciones a un paraíso hotelero, la subida de sueldo, las horas extras, el comienzo de la liga de fútbol, je je todo eso que se supone nos vuelve a insuflar vida) le dan al caballo el alimento suficiente, no para curarlo que seguirá malherido, pero para no morir y continuar con su esfuerzo.
A la primera que lo leí no entendí nada. No sé si es lo que querías trasladar, pero la poesía es así. Has trasladado muchas cosas en pocas líneas. Te dejo estrellas, y voy a intentar darte reputación porque es una crítica veraz, sincera y valiente. Sobre todo, valiente y clarividente. Gracias, amigo