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Para San...

Rosario Martín

Poeta que considera el portal su segunda casa
Más de una vez
escuché a mi madre decir:
"Siempre hay un roto para un descosido"
y la verdad
nunca entendí cuando fui el roto
y cuando el descosido,
pero sí de agujeros y de parches en el alma.
La primera vez que nos vimos
fue una tarde de febrero y resaca
entre pétalos rojos,
perfumes y alguna medalla,
en el escaparate
de las famosas galerías.
Nunca diste en el clavo, Valentín,
de nada sirvieron los ruegos al universo,
ni la búsqueda del dichoso hilo
que seguramente partió, a lo bestia,
algún resto de basura espacial.
Llegas cada catorce de febrero
y desapareces el quince,
dejando en el contenedor del barrio
una nueva colección de peluches
de amor, amor...

Rosario Martín
Febrero 2026
 
Última edición:
Tiempos de chocolates rellenos, rosas de invernadero y adorables ositos de peluche Made in Taiwan. Y corazones rojos, rojo por todas partes. A los que nos han llamado rojos deberíamos demandar al San Valentín capitalista, o al Amorcillo ese de las alitas ridículas, por apropiación cultural, ¿no? Hace años, en esa fecha, solía invitarme a mí mismo al café y sentir pena por los que caminaban con su ramo de flores como buscando el primer camión para lanzarse a las ruedas, pero la verdad ya no tengo buenos temas de conversación conmigo. De buena gana solicitaría el divorcio, de no ser por los bienes mancomunados; bueno, ciertamente no tengo ninguno, pero como bien escribió San Juan Gabriel: La costumbre es más fuerte que el amor. Sí, también mi madre dice eso del "roto para el descocido", pero creo que solo lo entendí a un nivel de calcetines que nunca hacen par.

Eres genial, amiga Charito. Algo en estas líneas agridulces dispara una necesidad de darte un gran abrazo, pero me conformo con saber que el resto de los días no son 14 de febrero, ni plazas ni restaurantes están abarrotados, y puedes invitarte un capuchino, o dos, una birra, o cinco,... y seguir mirando.

Gracias por compartir. Ah: ❤️❤️❤️
 
Lo que ocurre es que hay algunos rotos y descosidos que no encajamos ni buscando en todos los talleres textiles de la China :-) , pero en fin, siempre quedan los parches malcosidos ... o si no a estas alturas las series del netflix ... ¡qué triste!, jajaja.
Un poema muy chulo, Rosario, mis felicitaciones y un abrazo grande, compi.
 
Más de una vez
escuché a mi madre decir:
"Siempre hay un roto para un descosido"
y la verdad
nunca entendí cuando fui el roto
y cuando el descosido,
pero sí de agujeros y de parches en el alma.
La primera vez que te vi fue una mañana
entre pétalos rojos,
perfumes y alguna medalla,
en el escaparate
de unas famosas galerías
y qué bien nos sentaba el rojo
en medio de aquella España gris y profunda.
De nada me sirvieron los ruegos al universo,
ni encontré el dichoso hilo
que seguramente partió, a lo bestia,
algún resto de basura espacial.
Llegas cada catorce de febrero
y desapareces el quince,
dejando en el contenedor del barrio
una colección de peluches
del último San Valentín.

Rosario Martín
Febrero 2026
Una reflexión íntima sobre el amor.
Tal vez un encuentro entre romántico y nostálgico.
Muy bonito.

Le envío un saludo desde mi humilde Habana
 
Más de una vez
escuché a mi madre decir:
"Siempre hay un roto para un descosido"
y la verdad
nunca entendí cuando fui el roto
y cuando el descosido,
pero sí de agujeros y de parches en el alma.
La primera vez que te vi fue una mañana
entre pétalos rojos,
perfumes y alguna medalla,
en el escaparate
de unas famosas galerías
y qué bien nos sentaba el rojo
en medio de aquella España gris y profunda.
De nada me sirvieron los ruegos al universo,
ni encontré el dichoso hilo
que seguramente partió, a lo bestia,
algún resto de basura espacial.
Llegas cada catorce de febrero
y desapareces el quince,
dejando en el contenedor del barrio
una colección de peluches
del último San Valentín.

Rosario Martín
Febrero 2026
Ayyy querida Rosario, así es el amor, pasajero, y cuando llega a nuestras vidas sólo se detiene unos momentos cuando en realidad lo que necesitamos es que se quede para toda la vida, pero tú nos lo dices con arte y poesía y ha sido todo un placer dejarte mi humilde huella querida amiga. Besos para ti con admiración, gratitud y cariño.....muááááckssssss
 
Tiempos de chocolates rellenos, rosas de invernadero y adorables ositos de peluche Made in Taiwan. Y corazones rojos, rojo por todas partes. A los que nos han llamado rojos deberíamos demandar al San Valentín capitalista, o al Amorcillo ese de las alitas ridículas, por apropiación cultural, ¿no? Hace años, en esa fecha, solía invitarme a mí mismo al café y sentir pena por los que caminaban con su ramo de flores como buscando el primer camión para lanzarse a las ruedas, pero la verdad ya no tengo buenos temas de conversación conmigo. De buena gana solicitaría el divorcio, de no ser por los bienes mancomunados; bueno, ciertamente no tengo ninguno, pero como bien escribió San Juan Gabriel: La costumbre es más fuerte que el amor. Sí, también mi madre dice eso del "roto para el descocido", pero creo que solo lo entendí a un nivel de calcetines que nunca hacen par.

Eres genial, amiga Charito. Algo en estas líneas agridulces dispara una necesidad de darte un gran abrazo, pero me conformo con saber que el resto de los días no son 14 de febrero, ni plazas ni restaurantes están abarrotados, y puedes invitarte un capuchino, o dos, una birra, o cinco,... y seguir mirando.

Gracias por compartir. Ah: ❤️❤️❤️

Qué daño han hecho, Pedro, con tanta idealización del amor
y no es que yo esté en contra del romanticismo
pero me gusta en pequeñas píldoras y sin empalagos.
Entre el amor cortés, algunas generaciones de poetas, escritores, cineastas y más
se han encargado de joder las perspectivas de muchas parejas.
Con tantos mitos y tanta morralla, creer en una media naranja,
en un hilo que une a ambos y qué sabe dios quien lo maneja:)
a estas alturas del siglo XXI es que algo no cuadra
y entre tanto cuento la mujer es la más perjudicada
si ya de entrada y nada más nacer eres "la princesita de papá"
entre otras perlas...
Creo en el amor, naturalmente, pero cada vez menos compañero,
solo hay que ver como está el mundo.
No me extiendo más, querido amigo, recibo tu abrazo, brindo por ti con café
y me llevo los tres corazones, qué bonitos, un beso.
Mucha charla, la mía, pero me fui sin agradecerte el pedazo de comentario,
qué suerte tengo, tenemos, los que recibimos "cachitos de ti". Gracias.
 
Última edición:
Lo que ocurre es que hay algunos rotos y descosidos que no encajamos ni buscando en todos los talleres textiles de la China :) , pero en fin, siempre quedan los parches malcosidos ... o si no a estas alturas las series del netflix ... ¡qué triste!, jajaja.
Un poema muy chulo, Rosario, mis felicitaciones y un abrazo grande, compi.
Netflix o como se escriba no está mal, compi,
cualquier cosa que no sea una de sobremesa del domingo, qué horror !
sobre todo las de atresmedia:)
Al poema le he dado algunas vueltas, todo se contagia, jajaja,
pero ya no lo toco más, estamos mareados;)
Gracias por las risas, un beso.
 
Netflix o como se escriba no está mal, compi,
cualquier cosa que no sea una de sobremesa del domingo, qué horror !
sobre todo las de atresmedia:)
Al poema le he dado algunas vueltas, todo se contagia, jajaja,
pero ya no lo toco más, estamos mareados;)
Gracias por las risas, un beso.

Que solo cambié una cosilla, eh!, y la parte final no la toqué, jajaja.
Y bueno, todo el mundo sabe que esas pelis de la sobremesa del domingo las ponen solo para acompañar la siesta :-)
 
Ayyy querida Rosario, así es el amor, pasajero, y cuando llega a nuestras vidas sólo se detiene unos momentos cuando en realidad lo que necesitamos es que se quede para toda la vida, pero tú nos lo dices con arte y poesía y ha sido todo un placer dejarte mi humilde huella querida amiga. Besos para ti con admiración, gratitud y cariño.....muááááckssssss

Que el amor "es un culo de mal asiento" ya lo sabemos:)
lo que me repatea es que nos pongan un día para estresarnos, jajaja,
yo nunca celebré San Valentín, pero sí celebro el amor
cada vez que lo abrazo.
Muchas gracias, querida Isabel, un beso.
 
Última edición:
Más de una vez
escuché a mi madre decir:
"Siempre hay un roto para un descosido"
y la verdad
nunca entendí cuando fui el roto
y cuando el descosido,
pero sí de agujeros y de parches en el alma.
La primera vez que nos vimos
fue una tarde de febrero y resaca
entre pétalos rojos,
perfumes y alguna medalla,
en el escaparate
de las famosas galerías.
Nunca diste en el clavo, Valentín,
de nada sirvieron los ruegos al universo,
ni la búsqueda del dichoso hilo
que seguramente partió, a lo bestia,
algún resto de basura espacial.
Llegas cada catorce de febrero
y desapareces el quince,
dejando en el contenedor del barrio
una nueva colección de peluches
de amor, amor...

Rosario Martín
Febrero 2026
Valentín es un anciano olvidadizo a quien un día unos grandes almacenes, sabiendo de su mala memoria, le encasquetaron la responsabilidad del amor.
Pero era un amor con minúsculas, de flores de mercadillo o alguna colonia de imitación. Un negociete más en un mes de poco movimiento comercial.
De modo que no era el santo de los rotos para los descosidos, porque el Amor es otra cosa. Eso que se da que tiene valor, pero no tiene precio. Es tiempo que se dedica. Es una estrofa de hermosos versos que salen del corazón. Es el pan y el agua compartidos. Es la mano que apoya y a la que apoyo. Es un sueño que se comparte para vivir despiertos.
Como siempre, tus versos Rosario, motivadores, profundos y hermosos.
Un fuerte abrazo.
 
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Más de una vez
escuché a mi madre decir:
"Siempre hay un roto para un descosido"
y la verdad
nunca entendí cuando fui el roto
y cuando el descosido,
pero sí de agujeros y de parches en el alma.
La primera vez que nos vimos
fue una tarde de febrero y resaca
entre pétalos rojos,
perfumes y alguna medalla,
en el escaparate
de las famosas galerías.
Nunca diste en el clavo, Valentín,
de nada sirvieron los ruegos al universo,
ni la búsqueda del dichoso hilo
que seguramente partió, a lo bestia,
algún resto de basura espacial.
Llegas cada catorce de febrero
y desapareces el quince,
dejando en el contenedor del barrio
una nueva colección de peluches
de amor, amor...

Rosario Martín
Febrero 2026
En domingo llego de no importa qué fecha, lo bueno es estar y leerte.
Se ve que no era un buen arquero san Valentín, ni Cupido ningún martir. Pero hay que llenar el calendario de fechas.
Ahora es cuando llegan los rotos y los descosidos, menos mal que existen los comprimidos y unas ganas de soñar que nos despierta.
Qué bueno este recorrido por tantos san valentines sin perder de vista nuestras realidades.
Besos, amiga entera, y a por el lunes de tampoco importa qué fecha... será lunes desde antes de que amanezca.
 
Más de una vez
escuché a mi madre decir:
"Siempre hay un roto para un descosido"
y la verdad
nunca entendí cuando fui el roto
y cuando el descosido,
pero sí de agujeros y de parches en el alma.
La primera vez que nos vimos
fue una tarde de febrero y resaca
entre pétalos rojos,
perfumes y alguna medalla,
en el escaparate
de las famosas galerías.
Nunca diste en el clavo, Valentín,
de nada sirvieron los ruegos al universo,
ni la búsqueda del dichoso hilo
que seguramente partió, a lo bestia,
algún resto de basura espacial.
Llegas cada catorce de febrero
y desapareces el quince,
dejando en el contenedor del barrio
una nueva colección de peluches
de amor, amor...

Rosario Martín
Febrero 2026

En esta vida llena de amores y desamores, encuentros y desencuentros
parece difícil navegar por las turbulentas aguas de la decepción
al parecer (el anciano de la luna), olvidó atarte "El Hilo Rojo"
aunque, probablemente lo tengas, pero debe ser de otro color.
Es muy grato pasar por tus amenas letras, un saludo cordial
 
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