Rosario Martín
Poeta que considera el portal su segunda casa
Más de una vez
escuché a mi madre decir:
"Siempre hay un roto para un descosido"
y la verdad
nunca entendí cuando fui el roto
y cuando el descosido,
pero sí de agujeros y de parches en el alma.
La primera vez que nos vimos
fue una tarde de febrero y resaca
entre pétalos rojos,
perfumes y alguna medalla,
en el escaparate
de las famosas galerías.
Nunca diste en el clavo, Valentín,
de nada sirvieron los ruegos al universo,
ni la búsqueda del dichoso hilo
que seguramente partió, a lo bestia,
algún resto de basura espacial.
Llegas cada catorce de febrero
y desapareces el quince,
dejando en el contenedor del barrio
una nueva colección de peluches
de amor, amor...
Rosario Martín
Febrero 2026
escuché a mi madre decir:
"Siempre hay un roto para un descosido"
y la verdad
nunca entendí cuando fui el roto
y cuando el descosido,
pero sí de agujeros y de parches en el alma.
La primera vez que nos vimos
fue una tarde de febrero y resaca
entre pétalos rojos,
perfumes y alguna medalla,
en el escaparate
de las famosas galerías.
Nunca diste en el clavo, Valentín,
de nada sirvieron los ruegos al universo,
ni la búsqueda del dichoso hilo
que seguramente partió, a lo bestia,
algún resto de basura espacial.
Llegas cada catorce de febrero
y desapareces el quince,
dejando en el contenedor del barrio
una nueva colección de peluches
de amor, amor...
Rosario Martín
Febrero 2026
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