ludmila
Poeta veterano en el portal
Como una maquinaria sensitiva de señales
anudadas en el pecho inmóvil
y sediento de lunares tibios de tu espalda.
Magnífica ocasión de sentarme
en el lado oscuro de la vida
para enceguecer de manos
en la caricia cansina de tu pelo,
sobre el lodo frío del pasado.
anudadas en el pecho inmóvil
y sediento de lunares tibios de tu espalda.
Magnífica ocasión de sentarme
en el lado oscuro de la vida
para enceguecer de manos
en la caricia cansina de tu pelo,
sobre el lodo frío del pasado.
Amando de savias y de flores
el engranaje caduco de tus ojos.
Yo te amé
como las pupilas a los párpados
y me sostuve en tu bandera clandestina
colmada de ciudades y de cantos.
Y te abracé como el sauce
a los lamentos petrificados
en el muro blanco
donde el pabellón de humus
se inscribe y llora por los labios.
el engranaje caduco de tus ojos.
Yo te amé
como las pupilas a los párpados
y me sostuve en tu bandera clandestina
colmada de ciudades y de cantos.
Y te abracé como el sauce
a los lamentos petrificados
en el muro blanco
donde el pabellón de humus
se inscribe y llora por los labios.