NOCHE TRANSFIGURADA.
(Del poema de Richard Dehmel y la música homónima de Arnold Schönberg)
La luna desgarra sus velos en los oscuros basaltos de la noche:
Zwei Menschen gehn durch kahlen, kalten Hain;
La vida apenas sobrevive con la savia de las hojas que anochecen.
No estés triste, mujer,
Las caracolas te arrullan en mi corazón de hombre.
(Entre las efigies de mármol mi aliento se demora dibujando una guitarra.)
Todos seréis convocados al renacer de la rosa;
solo unos pocos, empero, conseguiréis la coraza de cristal
para proseguir la lucha.
Sie schaut empor; der Mond läuft mit.
Mis venas ateridas se escapan de mis inútiles brazos
y buscan el cálido consuelo de los troncos resecos de los árboles.
Mi sangre se torna blanca, lunar alimento desbocado.
Por el amarillo sumidero abierto sobre las ramas vacías
la luna se derrama como una ubre o una orquídea
y su claridad de lluvia transforma en alados corceles
las torpes marionetas que caminan, hohe, helle Nacht.
Che gelida manina, oh amor que ocupas este cadáver,
¿Porqué rechazas el calor de la amapola?
Nuevamente cae la roca de Sísifo y su ruido me adormece.
O sieh, wie klar das Weltall schimmert!
Es ist ein Glanz um Alles her
Es tu obra inmaculada, mujer.
La láctea claridad apenas ha circuncidado tus senos
tallando en ellos las piedras de las que brotarán los nuevos dioses:
Dejemos que nazca el ónfalo.
(La traducción al castellano de los versos en alemán puede encontrarse en el artículo de Wikipedia: “Noche transfigurada.”)
Rodéate de rosas, ama, bebe,
(Del poema de Richard Dehmel y la música homónima de Arnold Schönberg)
La luna desgarra sus velos en los oscuros basaltos de la noche:
Zwei Menschen gehn durch kahlen, kalten Hain;
La vida apenas sobrevive con la savia de las hojas que anochecen.
No estés triste, mujer,
Las caracolas te arrullan en mi corazón de hombre.
(Entre las efigies de mármol mi aliento se demora dibujando una guitarra.)
Todos seréis convocados al renacer de la rosa;
solo unos pocos, empero, conseguiréis la coraza de cristal
para proseguir la lucha.
Sie schaut empor; der Mond läuft mit.
Mis venas ateridas se escapan de mis inútiles brazos
y buscan el cálido consuelo de los troncos resecos de los árboles.
Mi sangre se torna blanca, lunar alimento desbocado.
Por el amarillo sumidero abierto sobre las ramas vacías
la luna se derrama como una ubre o una orquídea
y su claridad de lluvia transforma en alados corceles
las torpes marionetas que caminan, hohe, helle Nacht.
Che gelida manina, oh amor que ocupas este cadáver,
¿Porqué rechazas el calor de la amapola?
Nuevamente cae la roca de Sísifo y su ruido me adormece.
O sieh, wie klar das Weltall schimmert!
Es ist ein Glanz um Alles her
Es tu obra inmaculada, mujer.
La láctea claridad apenas ha circuncidado tus senos
tallando en ellos las piedras de las que brotarán los nuevos dioses:
Dejemos que nazca el ónfalo.
(La traducción al castellano de los versos en alemán puede encontrarse en el artículo de Wikipedia: “Noche transfigurada.”)
Rodéate de rosas, ama, bebe,