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Noche en Lisboa

Pessoa

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NOCHE EN LISBOA


Las calles son el último espejo del invierno
sobre ellas están muriendo los postreros resplandores del neón
que se disuelve en delicados encajes

Arriba, en su vano orgullo, permanecen encendidas las fachadas
que protegen las falsas intimidades de los hombres
celadas apenas por músicas estridentes y algún licor apropiado

Llega la noche, púdico manto de uniforme claridad no consumada
llega por fin la noche y los coches y las bellas secretarias
se acogen a su misterio, a falta de misterios propios

Qué humana es la ciudad en sus silencios, qué humana
en las líquidas transparencias de la lluvia sobre el asfalto
reblandecidas las crueles rigideces de las líneas sin origen

Apenas se oyen ya los chirridos de los últimos tranvías en Lisboa
haciendo universales sus lánguidos trayectos
Lisboa o San Francisco (California) unidos por esos agudos ecos

O el beodo trastabilleo de las luces de los puentes reflejados en el río
-siempre suele haber un río que refleje las luces de los puentes-
que indolentes alteran el síncrono crepitar de los semáforos

Ciudad borboteante como una herida de guerra
duerme en tu noche inconstante asaeteada por ladridos periféricos
duerme, pobre ciudad mía, yo vigilaré tus puertas abiertas sobre el campo



flickr-6292507169-max_480.jpg


Ilust.: Georges Grosz​
 
La ciudad humanizada bajo el manto de la noche, la ciudad que destapa las sombras de los hombres, sus miserias. Buen poema, Pessoa, me ha gustado mucho. Saludos.
 
NOCHE EN LISBOA


Las calles son el último espejo del invierno
sobre ellas están muriendo los postreros resplandores del neón
que se disuelve en delicados encajes

Arriba, en su vano orgullo, permanecen encendidas las fachadas
que protegen las falsas intimidades de los hombres
celadas apenas por músicas estridentes y algún licor apropiado

Llega la noche, púdico manto de uniforme claridad no consumada
llega por fin la noche y los coches y las bellas secretarias
se acogen a su misterio, a falta de misterios propios

Qué humana es la ciudad en sus silencios, qué humana
en las líquidas transparencias de la lluvia sobre el asfalto
reblandecidas las crueles rigideces de las líneas sin origen

Apenas se oyen ya los chirridos de los últimos tranvías en Lisboa
haciendo universales sus lánguidos trayectos
Lisboa o San Francisco (California) unidos por esos agudos ecos

O el beodo trastabilleo de las luces de los puentes reflejados en el río
-siempre suele haber un río que refleje las luces de los puentes-
que indolentes alteran el síncrono crepitar de los semáforos

Ciudad borboteante como una herida de guerra
duerme en tu noche inconstante asaeteada por ladridos periféricos
duerme, pobre ciudad mía, yo vigilaré tus puertas abiertas sobre el campo



flickr-6292507169-max_480.jpg


Ilust.: Georges Grosz​

Humanizar la ciudad entre los entresijs de una noche
que se abre a los bacaneles de los sentimientos
felicidades. intensa y bella metafora de consecuencias.
felicidades. luzyabsenta
 
Me evoca la intensidad de una ciudad llena de vida. La he recorrido de punta a punta, en tranvías, buses, caminando, y de todas las formas me ha encantado. Es una ciudad de contrastes, abierta pero con mucho arraigo. Es una ciudad que se escucha, que se huele, que se comparte. La noche de Lisboa la conozco poco porque mi pasión son los amaneceres pero aún así, he disfrutado de alguna noche mágica también.

Gracias por compartir.

Un abrazo

Palmira
 
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