danie
solo un pensamiento...
Tal vez no te merezco,
es que soy semilla del ébano
soy un brote marchito
que se escapa raudo
del mismo cuerpo.
Tal vez no merezco
los sudarios de tus besos,
y doradas de tus cabellos
que se enmarañan en las umbrías
Soy un mármol vacío
en una patria interfecta
Tal vez no merezco
las sinfonías de tu voz de cítara,
transportadas por tu aliento.
no merezco el aroma a rocío fresco
que emana tu inmaculado
La aurora solemne
que acobija a los témpanos
de mi corazón de piedra
en un pecho de cemento.
Sé que no te merezco,
del cielo y el infierno,
mis eternos momentos.
Hasta piensan en cómo te has fundido
y fantasmagóricas pasiones
de rancios y virulentos sentimientos.
Cómo te has vuelto la única mortaja
que envuelve a esta sombra proscripta
no debo hurtar
la cosecha de tu tiempo;
es que soy semilla del ébano
frío y tieso,
soy mustia proeza
de los hombres muertos,
soy un brote marchito
que se escapa raudo
del mismo cuerpo.
Tal vez no merezco
los sudarios de tus besos,
las hebras suaves
y doradas de tus cabellos
que se enmarañan en las umbrías
fauces
de mi aberración
de mi aberración
y su averno.
Soy un mármol vacío
fecundado
en una patria interfecta
con rostro
de espectro.
Tal vez no merezco
las sinfonías de tu voz de cítara,
las odas seráficas
transportadas por tu aliento.
Absolutamente,
no merezco el aroma a rocío fresco
que emana tu inmaculado
y veraniego reflejo.
La aurora solemne
que acobija a los témpanos
circundantes
de mi corazón de piedra
en un pecho de cemento.
Sé que no te merezco,
y que los ángeles
y demonios
del cielo y el infierno,
envidian
mis eternos momentos.
Hasta piensan en cómo te has fundido
a mis caliginosas
y fantasmagóricas pasiones
de rancios y virulentos sentimientos.
Cómo te has vuelto la única mortaja
que envuelve a esta sombra proscripta
de la misma necrópolis
por mis lémures
de sueños cadavéricos.
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