chapirulo
Poeta recién llegado
No seré tormenta
No temas, amor, no vengo a reclamarte,
ni a forzar la puerta que aún no puedes abrir.
Sé de tus miedos, los he visto temblarte
en la mirada, en el gesto, en el partir.
Sé que te quema lo mismo que me quema,
que el deseo ruge bajo tu piel callada,
pero también sé que hay una vieja pena
que te impide entregarte sin ser desgarrada.
Y aunque mi cuerpo clame por el tuyo,
aunque mi lengua sueñe con tu manantial,
jamás haré de ti un campo de orgullo,
ni un altar donde el amor sea ritual.
No seré tormenta que arrase tu calma,
ni sombra que te obligue a oscurecer.
Prefiero el silencio que cuida tu alma
a un beso que te obligue a ceder.
Porque amarte, aunque no pueda tenerte,
es también saber cuándo no tocar.
Y si mi deseo pudiera dolerte,
prefiero arder solo… antes que lastimar.
No temas, amor, no vengo a reclamarte,
ni a forzar la puerta que aún no puedes abrir.
Sé de tus miedos, los he visto temblarte
en la mirada, en el gesto, en el partir.
Sé que te quema lo mismo que me quema,
que el deseo ruge bajo tu piel callada,
pero también sé que hay una vieja pena
que te impide entregarte sin ser desgarrada.
Y aunque mi cuerpo clame por el tuyo,
aunque mi lengua sueñe con tu manantial,
jamás haré de ti un campo de orgullo,
ni un altar donde el amor sea ritual.
No seré tormenta que arrase tu calma,
ni sombra que te obligue a oscurecer.
Prefiero el silencio que cuida tu alma
a un beso que te obligue a ceder.
Porque amarte, aunque no pueda tenerte,
es también saber cuándo no tocar.
Y si mi deseo pudiera dolerte,
prefiero arder solo… antes que lastimar.