davidul
Poeta asiduo al portal
No quiso oír,
el lamento musical
de un viejo violín,
tan desgastado,
que por fin,
las afónicas cuerdas,
se dejaran de burlar y reír,
de un taciturno hombre,
que agota sus días en anís,
Al final de la barra,
de un bar perdido y gris,
entre la puta y el boxeador,
en el limbo estará, siempre allí,
hasta que la amante del adiós,
silenciosa, se le ocurra venir,
tan repentina, que ni siquiera,
se podrá despedir,
de su salvadora,
copa de anís.
el lamento musical
de un viejo violín,
tan desgastado,
que por fin,
las afónicas cuerdas,
se dejaran de burlar y reír,
de un taciturno hombre,
que agota sus días en anís,
Al final de la barra,
de un bar perdido y gris,
entre la puta y el boxeador,
en el limbo estará, siempre allí,
hasta que la amante del adiós,
silenciosa, se le ocurra venir,
tan repentina, que ni siquiera,
se podrá despedir,
de su salvadora,
copa de anís.