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No quiso oÍr

davidul

Poeta asiduo al portal
No quiso oír,
el lamento musical
de un viejo violín,
tan desgastado,
que por fin,
las afónicas cuerdas,
se dejaran de burlar y reír,
de un taciturno hombre,
que agota sus días en anís,
Al final de la barra,
de un bar perdido y gris,
entre la puta y el boxeador,
en el limbo estará, siempre allí,
hasta que la amante del adiós,
silenciosa, se le ocurra venir,
tan repentina, que ni siquiera,
se podrá despedir,
de su salvadora,
copa de anís.
 
viejo violin....viejas cuerdas dando melodías....
tu poema es fascinante...es comparable con nuestra vida y la experiencia que vivimos a diario...
abrazos...y molt de gust en veurat.
 
No quiso oír,
el lamento musical
de un viejo violín,
tan desgastado,
que por fin,
las afónicas cuerdas,
se dejaran de burlar y reír,
de un taciturno hombre,
que agota sus días en anís,
Al final de la barra,
de un bar perdido y gris,
entre la puta y el boxeador,
en el limbo estará, siempre allí,
hasta que la amante del adiós,
silenciosa, se le ocurra venir,
tan repentina, que ni siquiera,
se podrá despedir,
de su salvadora,
copa de anís.
DEsolacion y abandono vital, espera desde el murmullo
de las sensaciones a esa "salvadora" de las desdichas de
ese amor perdido. excelente. saludos de luzyabsenta
 
No quiso oír,
el lamento musical
de un viejo violín,
tan desgastado,
que por fin,
las afónicas cuerdas,
se dejaran de burlar y reír,
de un taciturno hombre,
que agota sus días en anís,
Al final de la barra,
de un bar perdido y gris,
entre la puta y el boxeador,
en el limbo estará, siempre allí,
hasta que la amante del adiós,
silenciosa, se le ocurra venir,
tan repentina, que ni siquiera,
se podrá despedir,
de su salvadora,
copa de anís.
Así nos encontramos a veces, sumidos en la soledad y carentes de esperanza.

Saludos
 
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