PERLADELMAR
Poeta fiel al portal
No todos los días navegas en la puesta de sol.
De hecho, puede ser
que nunca hayas navegado.
En cuyo caso podrías encontrar
un lugar al anochecer frente al horizonte;
y como los suaves dedos del sol,
rozar la curva de la noche.
Podrías cerrar los ojos
y estar donde estás.
Un testigo agradecido,
Que con marineros cansados,
recoge el calor menguante del día
como conchas marinas
en una mano ahuecada suavemente
por algún tiempo después.
De hecho, puede ser
que nunca hayas navegado.
En cuyo caso podrías encontrar
un lugar al anochecer frente al horizonte;
y como los suaves dedos del sol,
rozar la curva de la noche.
Podrías cerrar los ojos
y estar donde estás.
Un testigo agradecido,
Que con marineros cansados,
recoge el calor menguante del día
como conchas marinas
en una mano ahuecada suavemente
por algún tiempo después.
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